«De­jar el club fue du­ro, pe­ro el des­tino me vuel­ve a traer aquí»

El téc­ni­co es­pe­ra que to­do lo su­ce­di­do en el úl­ti­mo mes no ten­ga re­per­cu­sio­nes ne­ga­ti­vas es­te cur­so

La Voz de Galicia (Barbanza) - - Barbanza-muros-noia - FRAN BREA

El Boi­ro se pre­sen­ta­rá hoy, a las 11.00 ho­ras, en el campo de Vis­ta Ale­gre pa­ra afron­tar una tem­po­ra­da en la que las as­pi­ra­cio­nes son al­tas, pe­ro que ten­drá que com­pe­tir con una plan­ti­lla nue­va. Al fren­te de la mis­ma es­ta­rá Jo­sé Luis Le­mos, que re­gre­sa a Ba­rra­ña. La pre­sen­cia del téc­ni­co ha ge­ne­ra­do mu­cha ilu­sión en­tre la afi­ción y el san­tia­gués es­pe­ra co­rres­pon­der la con­fian­za de­po­si­ta­da en él.

—¿Qué sin­tió cuan­do re­ci­bió la lla­ma­da del Boi­ro?

—Des­pués de to­do lo que ha­bía leí­do y de la in­for­ma­ción que se pu­bli­ca­ba no voy a de­cir que fue una sor­pre­sa, pe­ro sí una gran ale­gría com­pro­bar que vol­vían a pen­sar en mi pa­ra en­tre­nar.

—Su fi­cha­je ha ge­ne­ra­do mu­cha expectación en­tre los boi­ris­tas, ¿es­to le da áni­mos o po­dría re­per­cu­tir en sen­tir más pre­sión?

—Más pre­sión que cuan­do lle­gué la pri­me­ra vez, que to­do el mundo es­ta­ba a la ex­pec­ta­ti­va y te­nía un gran equi­po, no voy a te­ner. Aho­ra me han lle­ga­do mu­chos men­sa­jes dán­do­me áni­mos y eso mo­ti­va y es sa­tis­fac­to­rio, por­que de­mues­tra que la gen­te re­co­no­ce lo que se ha he­cho.

—Co­men­tó que es­ta eta­pa en Ba­rra­ña la ve co­mo un re­to, ¿có­mo afron­ta lle­gar a un equi­po que tie­ne que ha­cer­se en po­co tiem­po?

—Un gran ami­go me di­jo que los pro­ble­mas no son pro­ble­mas, son re­tos, y aquí hay uno gran­de al te­ner que ha­cer una gran par­te de la plan­ti­lla en po­cos días. Pe­ro el Boi­ro es un equi­po atrac­ti­vo a pe­sar de las cir­cuns­tan­cias que se die­ron al fi­nal de la tem­po­ra­da. Mu­chos fut­bo­lis­tas quie­ren ju­gar aquí y se­gu­ro que va­mos a ha­cer un buen gru­po pa­ra em­pe­zar a en­tre­nar y des­pués ir com­ple­tán­do­lo en agos­to y sep­tiem­bre.

—¿Tie­ne al­gún plan es­pe­cí­fi­co de en­tre­na­mien­to pa­ra aco­plar y pre­pa­rar a la plan­ti­lla pa­ra el ini­cio de la com­pe­ti­ción?

—Al fi­nal, lo que va a pa­sar es que las dos pri­me­ras jor­na­das de li­ga, aún ha­bien­do pun­tos en jue­go, se­rán to­da­vía con tra­ba­jo de pre­tem­po­ra­da y el do­min­go, en vez de te­ner un amis­to­so, ten­drás un en­cuen­tro li­gue­ro. Pe­ro tam­po­co va a in­fluir mu­cho más allá.

—La jun­ta ges­to­ra ha­bló des­de el pri­mer mo­men­to que el ob­je­ti­vo es me­ter­se en la fa­se de as­cen­so, ¿lo ve al­can­za­ble?

—No co­noz­co a nin­gún con­jun­to que sea cam­peón en agos­to. Tú ha­ces un equi­po con unas as­pi­ra­cio­nes y des­pués hay diez me­ses de tra­ba­jo por de­lan­te en la com­pe­ti­ción don­de vas co­lo­cán­do­te en el pues­to que me­re­ces. Que­re­mos ver­nos en la par­te al­ta de la ta­bla. Lo ló­gi­co se­rá que no lo lo­gre­mos des­de el prin­ci­pio, pe­ro es­pe­ro es­tar en fe­bre­ro o mar­zo en­tre los me­jo­res y así po­der co­lar­nos en la fa­se.

—Us­ted tie­ne fa­ma de sa­ber ad­mi­nis­trar un ves­tua­rio. En el fút­bol ac­tual, ¿un téc­ni­co tie­ne que, ca­da vez más, cui­dar el as­pec­to psi­co­ló­gi­co con los fut­bo­lis­tas?

—Pro­ba­ble­men­te, lo re­la­cio­na­do con la ges­tión de gru­pos es una de las fa­ce­tas que más he tra­ba­ja­do des­de que em­pe­cé a en­tre­nar. Ten­go una má­xi­ma muy cla­ra que sa­ben mis ju­ga­do­res des­de un pri­mer mo­men­to, yo ja­más les mien­to, es in­ne­go­cia­ble to­do lo que quie­ro ha­cer y siem­pre voy de fren­te y con to­dos. Creo que el fut­bo­lis­ta agra­de­ce que no le en­ga­ñes. Des­pués cla­ro que tie­nes que to­mar de­ci­sio­nes.

—El fi­nal de la pa­sa­da cam­pa­ña fue con­vul­so, ¿le preo­cu­pa que es­to pue­da te­ner con­se­cuen­cias o que los afi­cio­na­dos no ten­gan pa­cien­cia con el club?

—Yo es­pe­ro, y se lo quie­ro pe­dir a la afi­ción, que pro­ba­ble­men­te sea aho­ra mis­mo la me­jor de Ga­li­cia, que to­do lo que se ha­ya dis­cu­ti­do, pe­lea­do y ha­bla­do se que­de en el pa­sa­do. Hay que mirar pa­ra ade­lan­te, pri­me­ro por el bien del club, que es­tá por en­ci­ma de to­dos no­so­tros, y des­pués por­que ya es­ta­mos en otra aven­tu­ra. Te­ne­mos que su­bir­nos jun­tos al bar­co y ol­vi­dar­nos del pa­sa­do, que es du­ro y que­da­rá en la his­to­ria de la en­ti­dad, pe­ro en el fút­bol no te pue­des pa­rar y hay que ilu­sio­nar­se. De­be­mos in­ten­tar res­pon­der en el campo los que te­ne­mos que ha­cer­lo por­que yo sé que des­de la gra­da se­gu­ro que lo ha­rán.

—Su­pon­go que ten­drá esa es­pi­ni­ta cla­va­da de no ha­ber po­di­do en­tre­nar al Boi­ro en Se­gun­da B.

—Eso es al­go que que­da pa­ra siem­pre. Yo es­pe­ro en­tre­nar en Se­gun­da B más pron­to que tar­de. A ve­ces las co­sas no sa­len co­mo quie­res y hay fac­to­res que in­flu­yen. De­jar el club fue du­ro, pe­ro el des­tino me vuel­ve a traer aquí.

CÉ­SAR QUIÁN

Le­mos afir­ma que no sien­te pre­sión en su re­gre­so al equi­po.

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