Las víc­ti­mas de An­grois co­gen fuer­zas en el jar­dín del recuerdo

Plan­ta­ron un nue­vo ár­bol en el par­que pú­bli­co crea­do en el pa­zo de O Fa­ra­me­llo en me­mo­ria de los 80 fa­lle­ci­dos

La Voz de Galicia (Barbanza) - - Galicia - XUR­XO MELCHOR

«De to­do lo ma­lo siem­pre na­ce al­go bueno y es­te ma­ra­vi­llo­so jar­dín es una de esas co­sas», re­fle­xio­na Gui­ller­mo Sie­rra, un va­lli­so­le­tano que aquel 24 de ju­lio del 2013 per­dió un her­mano en las vías de An­grois. «En­tre no­so­tros nos de­ci­mos que ha­bría­mos pre­fe­ri­do no te­ner que co­no­cer­nos, pe­ro lo cier­to es que las re­la­cio­nes que han sur­gi­do en­tre no­so­tros son de mu­cha amis­tad. Ve­nir aquí, a O Fa­ra­me­llo, a es­te jar­dín del recuerdo, es un mo­ti­vo más pa­ra dar gra­cias, y de aquí te vas con mu­cha paz», aña­de.

El jar­dín del recuerdo es obra de Gon­za­lo Ri­ve­ro de Aguilar. En él se plan­tó un ár­bol por ca­da una de las víc­ti­mas mor­ta­les de la tra­ge­dia del tren Al­via S730, pe­ro esos ár­bo­les no es­tán so­los, por­que en el jar­dín, que es pú­bli­co y de li­bre ac­ce­so, son mu­chos los que han que­ri­do po­ner su gra­ni­to de are­na.

«Hay mu­cho ca­ri­ño aquí me­ti­do, des­de los due­ños de los vi­ve­ros que nos de­jan los ár­bo­les a pre­cio de cos­te a los que nos ha­cen las pla­cas que no co­bran, co­mo tam­po­co co­bró Lean­dro La­mas por el di­se­ño de la ca­mi­se­ta que he­mos he­cho. Hay vo­lun­ta­rios que has­ta vie­nen por aquí a lim­piar sin que na­die les pi­da na­da», ex­pli­ca el pro­pie­ta­rio del mag­ní­fi­co pa­zo de O Fa­ra­me­llo, en­cla­va­do en el con­ce­llo de Rois.

En es­tos úl­ti­mos años, el par­que ha pa­sa­do de sim­ple ar­bo­le­da a ser un au­tén­ti­co jar­dín. Se ha lle­na­do de flo­res, de ador­nos, y has­ta cuen­ta con un pi­lón. Ri­ve­ro de Aguilar ha di­se­ña­do ade­más un pro­gra­ma de vi­si­tas de co­le­gios al pa­zo por las que so­lo pi­de a cam­bio que se plan­te un ár­bol pa­ra acom­pa­ñar a los que lle­van los nom­bres de las víc­ti­mas de An­grois. Y así, el jar­dín del recuerdo ha ido co­gien­do cuer­po y pre­sen­ta aho­ra un as­pec­to in­me­jo­ra­ble.

Pa­ra con­me­mo­rar el cuar­to aniver­sa­rio del ac­ci­den­te del tren Al­via ayer se plan­tó un nue­vo ár­bol. Lo hi­zo la Aso­cia­ción Teen­ses po­la Igual­da­de, cu­ya se­cre­ta­ria, Rosa Mar­tí­nez, de­di­có unas pa­la­bras de alien­to a las víc­ti­mas, a las que ani­mó a se­guir en la lu­cha pa­ra con­se­guir que «se se­pa to­da la verdad» so­bre la tra­ge­dia. Tam­bién qui­so elo­giar el tra­ba­jo de Gon­za­lo Ri­ve­ro de Aguilar, al que de­fi­nió co­mo «el án­gel del jar­dín», por­que sin su ini­cia­ti­va y tra­ba­jo el par­que no exis­ti­ría. Él res­pon­dió con un sin­ce­ro: «Las co­sas que sa­len del co­ra­zón no hay que agra­de­cer­las».

El jar­dín hoy cuen­ta con un cen­te­nar de ár­bo­les gra­cias a que son mu­chos los que quie­ren con­tri­buir a crear en O Fa­ra­me­llo un es­pa­cio que sir­va pa­ra re­cor­dar a los que per­die­ron la vi­da en An­grois, pe­ro tam­bién pa­ra que sus fa­mi­lia­res pue­dan re­no­var ener­gías ca­da año al pa­sar por es­te lu­gar. Y aun­que ha­ya he­ri­das que el tiem­po no cie­rra ni pue­de cu­rar, el bal­sá­mi­co efec­to que el jar­dín tie­ne so­bre las víc­ti­mas es pal­pa­ble en sus ros­tros. El año que vie­ne vol­ve­rán y se­gui­rán exi­gien­do lo mis­mo: verdad, justicia y re­pa­ra­ción.

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