«Soy an­ti­sol y an­ti­are­na»

La Voz de Galicia (Barbanza) - - La Voz De Galicia - LUÍS POU­SA

Se subió por pri­me­ra vez a una ta­bla a los sie­te años y ya se que­dó a vi­vir so­bre las olas. Isa­bel Gun­dín (Fe­rrol, 1999) es la sub­cam­peo­na de Es­pa­ña de surf, pe­ro no la ve­rán nun­ca en la are­na. So­lo si la sor­pren­den du­ran­te los se­gun­dos que tar­da en cru­zar la pla­ya pa­ra en­trar en el agua y po­ner­se a sur­fear.

—Por unos pun­tos de na­da no sa­lió cam­peo­na en Do­ni­ños...

—Sí, pe­ro son con­trin­can­tes com­pli­ca­das por­que es­ta­mos to­das a muy buen ni­vel.

—Ex­plí­que­nos a los pro­fa­nos: ¿có­mo se pun­túa el surf?

—Te dan un tiem­po de­ter­mi­na­do en el que pue­des co­ger co­mo má­xi­mo diez o quin­ce olas, y las dos me­jo­res pun­tua­cio­nes son las que cuen­tan. De­pen­dien­do de lo al­ta que sea la ola y de la combinación de ma­nio­bras que ha­gas so­bre la ola, pun­túas más o me­nos.

—Pen­sa­ba que iba a ser mi pri­me­ra en­tre­vis­ta a un na­ti­vo del si­glo XXI, pe­ro no hay ma­ne­ra...

—[Ri­sas] Al lí­mi­te, pe­ro soy del si­glo XX.

—¿Se sien­te iden­ti­fi­ca­da con eso de «mi­llen­nial»?

—No, no, yo me con­si­de­ro nor­mal.

—Ni «mi­llen­nial» ni mu­cho me­nos «ni­ni», por­que es­tu­dia y en­tre­na a la vez.

—No, lo de ni­ni tam­po­co va con­mi­go.

—¿Y los es­tu­dios có­mo van?

—Aca­bo de ter­mi­nar se­gun­do de Ba­chi­lle­ra­to y aho­ra voy a em­pe­zar Fi­sio­te­ra­pia en la Uni­ver­si­da­de da Co­ru­ña. Y com­bi­nán­do­lo con los en­tre­na­mien­tos, cla­ro.

—¿Y có­mo com­pa­gi­na to­do?

—Ha­ce mu­chos años que vivo en­tre ir a cla­se, en­tre­nar y des­pués es­tu­diar. Lo llevo bien. Siem­pre hay tiem­po pa­ra to­do.

—Lo que sí que tie­ne a mano son las pla­yas pa­ra en­tre­nar. Va­ya lu­jo lo de la cos­ta de Fe­rrol, ¿no?

—Sí, yo creo que Fe­rrol es uno de los si­tios de Ga­li­cia que tie­nen me­jo­res olas y me­jo­res pla­yas pa­ra prac­ti­car el surf, sal­vo por el frío que ha­ce den­tro y fue­ra del agua.

—Po­cas bro­mas con el Atlán­ti­co, aquí siem­pre con neo­preno.

—En otras pla­yas de Es­pa­ña igual no, pe­ro aquí siem­pre con neo­preno, sí.

—¿Y otros pa­raí­sos del surf?

—Fue­ra de Es­pa­ña, fui a com­pe­tir a las Azores, que me en­can­ta­ron, y en Ca­na­rias tam­bién hay muy bue­nas olas. Y en Cabo Ver­de hay lu­ga­res fan­tás­ti­cos.

—¿E In­do­ne­sia?

—Ese es mi pró­xi­mo ob­je­ti­vo.

—¿Va a com­pe­tir?

—No, no, es un via­je de pla­cer. Es mi ob­je­ti­vo y el de to­dos los sur­fis­tas, creo, por­que In­do­ne­sia sí que es el pa­raí­so del surf. Agua caliente, buen cli­ma y bue­nas olas.

—Si pien­so en el surf y el ci­ne se me viene a la ca­be­za Ro­bert Du­vall en «Apo­caly­pse Now» cuan­do or­de­na to­mar una pun­ta de pla­ya pa­ra que uno de los sol­da­dos, que es un cam­peón de surf, pue­da su­bir­se a las olas. De­bo de ser muy be­li­co­so, se­gu­ro que se le ocu­rren otras pe­lis me­nos vio­len­tas so­bre surf...

—Las dos pe­lí­cu­las que qui­zás sean las más mí­ti­cas, las que me­jor re­pre­sen­tan el am­bien­te del surf, son Soul Sur­fer y Bus­can­do Ma­ve­ricks, don­de se cuen­ta la his­to­ria de un sur­fis­ta que an­da de­trás de una ola gi­gan­te y se vuel­ve loco bus­cán­do­la.

—¿Tam­bién an­da a la caza de una ola gi­gan­te?

—Me con­for­mo con las nor­ma­li­tas.

—¿Es ca­paz de ir a la pla­ya y es­tar tum­ba­da al sol sin su­bir­se a la ola?

—Yo soy an­ti­sol y an­ti­are­na. A la ma­yor par­te de los sur­fis­tas no nos gus­ta la are­na. So­lo la pi­so pa­ra en­trar en el agua a sur­fear. No me sien­to có­mo­da es­tan­do al sol en la pla­ya o me­tién­do­me en el agua pa­ra dar­me un ba­ño sin ser a sur­fear. Yo me pa­so el día en la pla­ya, pe­ro sur­fean­do, por­que a otra co­sa no voy. So­lo pi­so la pla­ya pa­ra sur­fear.

—Se subió a una ta­bla por pri­me­ra vez a los sie­te años. ¿Hay que em­pe­zar tan pron­to?

—Cla­ro, es que no hay edad pa­ra em­pe­zar. En el mo­men­to en que puedas ca­mi­nar y me­ter­te en el agua ya pue­des prac­ti­car­lo. Yo pro­bé de pe­que­ña y me en­can­tó. Hay mu­chos com­pa­ñe­ros que em­pe­za­ron ya a los cua­tro o cin­co años.

—O sea, que el surf es co­mo los te­beos de Spi­rou, pa­ra jó­ve­nes de 5 a 100 años.

—[Ri­sas] Sí, sí, se pue­de prac­ti­car has­ta cuan­do se quie­ra.

—¿El surf es un de­por­te o una for­ma de vida?

—Pa­ra mí es una for­ma de vida. Al fi­nal creo que, gra­cias a te­ner que com­pa­gi­nar los es­tu­dios con los en­tre­na­mien­tos, las com­pe­ti­cio­nes y los ami­gos, el surf me ha per­mi­ti­do ma­du­rar an­tes y a lo me­jor no soy la tí­pi­ca chi­ca de 18 años.

—Los Beach Boys ya nos que­dan muy le­jos, ¿qué mú­si­ca es­cu­cha una sur­fis­ta de 18 años?

—Me gus­ta es­cu­char to­do ti­po de mú­si­ca y des­cu­brir gru­pos y canciones nue­vas. Si tu­vie­ra que ele­gir una can­ción di­ría Drop the ga­me, de Flu­me & Chet Fa­ker. Úl­ti­ma­men­te es una de las que más es­cu­cho.

ED

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