Cae­leb Dres­sel fir­ma sie­te oros y se di­bu­ja co­mo re­le­vo de Phelps

La Voz de Galicia (Barbanza) - - Deportes -

En me­dio de una natación mas­cu­li­na ne­ce­si­ta­da de re­fe­ren­tes tras el adiós del irre­pe­ti­ble Mi­chael Phelps, un com­pa­trio­ta su­yo, Cae­leb Dres­sel, ha sa­li­do al res­ca­te. El ti­bu­rón de Bal­ti­mo­re de­jó un va­cío enor­me tras su adiós en los Jue­gos de Río, una com­pe­ti­ción en la que, en si­len­cio, la fi­gu­ra Dres­sel co­men­zó a emer­ger. Allí, al co­bi­jo de Phelps, co­la­bo­ró pa­ra que Es­ta­dos Uni­dos se lle­va­se el oro en los re­le­vos 4x100 li­bre y 4x100 es­ti­los. No subió ni si­quie­ra a un po­dio in­di­vi­dual. En su país, eso sí, ya se ha­bla­ba de la ve­lo­ci­dad de ese chi­co uni­ver­si­ta­rio.

Dres­sel (Flo­ri­da, 1996) se pre­sen­tó al mun­do en Bu­da­pest y su es­te­la, se es­pe­ra, se­rá alar­ga­rá en los pró­xi­mos años. El nú­me­ro de oros, sie­te, y sus mar­cas, so­bre to­do, han abier­to una nue­va eta­pa en la natación, que to­da­vía es­tá ce­rran­do las he­ri­das que de­jó la era de los ba­ña­do­res de plás­ti­co. Dres­sel se ha con­ver­ti­do en el más rá­pi­do de la his­to­ria con un ba­ña­dor ade­cua­do en una de las prue­bas que ele­va­ron a Phelps a la ca­te­go­ría de mi­to, los 100 ma­ri­po­sa. El jo­ven es­ta­dou­ni­den­se hi­zo 49s 86, a so­lo 4 cen­té­si­mas de la plus­mar­ca mun­dial que ba­tió su com­pa­trio­ta en el 2009.

La nue­va jo­ya de la natación, pro­fun­do cre­yen­te y afi­cio­na­do a los ta­tua­jes, se con­vir­tió el sá­ba­do en el pri­mer na­da­dor que se col­ga­ba tres oros en una tar­de. Ade­más de la co­men­ta­da mar­ca, en es­te cam­peo­na­to tam­bién de­jó cla­ro que los ré­cords de los 50 y 100 li­bre se­rán pron­to su­yos y que el bra­si­le­ño Cé­sar Cie­lo se pue­de ir des­pi­dien­do de ellos. Ha­cía tiem­po que en una pis­ci­na no se veía a al­guien ca­paz de na­dar tan bien las prue­bas rá­pi­das de crol y ma­ri­po­sa. Su sa­li­da des­de el po­ye­te, di­cen, es la me­jor que se pue­de ver hoy en día, y él apro­ve­cha esa ven­ta­ja pa­ra li­de­rar des­de el prin­ci­pio. Cuan­do fi­na­li­za una ca­rre­ra siem­pre da la sen­sa­ción de que po­dría con­ti­nuar al mis­mo rit­mo más allá de la pa­red.

En la tar­de de ayer se lle­vó el úl­ti­mo oro, el de los 4x100 es­ti­los. An­tes ha­bían caí­do los 50 y 100 li­bre, los 100 ma­ri­po­sa, los 4x100 li­bre, los 4x100 li­bre mix­to y los 4x100 es­ti­los mix­to. Un bo­tín que so­lo se ha­bía vis­to en el cue­llo de otro na­da­dor: Mi­chael Phelps, en el Mun­dial del 2007.

Le­decky, Sjös­trom, Peaty

Más allá de Dres­sel, el cam­peo­na­to de Bu­da­pest ha de­ja­do otras gran­des ac­tua­cio­nes. Prin­ci­pal­men­te, la de la es­ta­dou­ni­den­se Ka­tie Le­decky, que se lle­vó seis me­da­llas, cin­co oros y una pla­ta, y re­pi­tió co­mo me­jor na­da­do­ra. Tres me­ta­les do­ra­dos se col­gó la sue­ca Sa­rah Sjös­trom, el úl­ti­mo ayer en un fan­tás­ti­co 50 li­bre.

La nór­di­ca fue una de las que lo­gró al me­nos un ré­cord mun­dial, al igual que los bra­cis­tas que do­mi­nan el pa­no­ra­ma in­ter­na­cio­nal: el bri­tá­ni­co Adam Peaty y la es­ta­dou­ni­den­se Lilly King, am­bos oro en las dis­tan­cias de 50 y 100 me­tros. Por otro la­do, Hun­gría dis­fru­tó con Ka­tin­ka Hoss­zú (cua­tro me­da­llas) y con su nue­vo ta­len­to Kris­tof Mi­lak (17 años).

En el Mun­dial, Es­ta­dos Uni­dos do­mi­nó la natación; Chi­na, los sal­tos; Ru­sia, la sin­cro­ni­za­da, mien­tras los oros de wa­ter­po­lo fue­ron pa­ra Croa­cia (hom­bres) y Es­ta­dos Uni­dos (mu­je­res).

CH­RIS­TOP­HE SI­MON AFP

Dres­sel ga­nó las prue­bas de 50 y 100 li­bre, 100 ma­ri­po­sa y tres de re­le­vos con su país.

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