Car­los Slim se relaja en Avión ju­gan­do una par­ti­da al do­mi­nó

El mi­llo­na­rio acu­de in­vi­ta­do por Váz­quez Ra­ña

La Voz de Galicia (Barbanza) - - Al Sol - ALE­JAN­DRO ÁL­VA­REZ, R. N. P.

El sex­to hom­bre más ri­co del mun­do se­gún la re­vis­ta For­bes, Car­los Slim ya se en­cuen­tra pa­san­do unos días en el mu­ni­ci­pio ou­ren­sano de Avión.

El em­pre­sa­rio me­xi­cano no es la pri­me­ra vez que visita tie­rras ga­lle­gas. Es asi­duo a pa­sar días de ve­rano en la ca­sa de su ami­go, el ou­ren­sano afin­ca­do en el Mé­xi­co, Ole­ga­rio Váz­quez Ra­ña. En pa­la­bras de Slim: «Ve­ni­mos a con­vi­vir, a con­ver­sar, a dis­fru­tar de es­tas tie­rras y a la ce­le­bra­ción de do­ña Ángeles Al­dir —la mu­jer de Váz­quez Ra­ña—». Una ce­le­bra­ción que tendrá lu­gar hoy en la man­sión que Váz­quez Ra­ña tie­ne en Avión y a la que acu­di­rán más de me­dio cen­te­nar de per­so­na­li­da­des, tan­to del país me­xi­ca- no co­mo de la so­cie­dad ga­lle­ga.

La for­tu­na de Car­los Slim en es­tos mo­men­tos as­cien­de a más de 50.000 mi­llo­nes de eu­ros. Una can­ti­dad que se di­ce pron­to y que no to­dos es­ta­rían ca­pa­ci­ta­dos pa­ra ma­ne­jar: «Lo más im­por­tan­te es ro­dear­se de un buen equi­po» sub­ra­ya.

Tam­bién se qui­so pro­nun­ciar so­bre la si­tua­ción eco­nó­mi­ca tan­to na­cio­nal co­mo mun­dial y de­cla­ró: «No es ma­la pe­ro es ne­ce­sa­rio crear nue­vas fuen­tes de em­pleo».

Sin du­da, lo que Slim vie­ne bus­can­do es tran­qui­li­dad y em­pa­par­se de la cul­tu­ra y, so­bre to­do, de la gas­tro­no­mía ga­lle­ga. Tam­bién lo que más le gus­ta, en pa­la­bras del multimillonario y en­tre ri­sas, son «las ni­ñas gua­pas de Avión». Pa­ra los ve­ci­nos, del tran­qui­lo mu­ni­ci­pio —en el que per­noc­tan en la épo­ca es­ti­val de­ce­nas de emi­gran­tes me­xi­ca­nos— no es na­da nue­vo. Ya em­pie­za a ser tra­di­ción que se for­me re­vue­lo me­diá­ti­co an­te la lle­ga­da del sex­to hom­bre más ri­co.

Es re­cu­rren­te su pre­sen­cia en el bar O Luar —an­ti­guo bar Mon­cho— en la so­bre­me­sa. Allí se co­dea con los ve­ci­nos que sue­len ir a echar sus par­ti­das de do­mino du­ran­te la tar­de. «Slim es una per­so­na que se com­por­ta co­mo cual­quier ve­cino de aquí. Es una per­so­na muy lla­na», apun­tan los ve­ci­nos. Y así lo de­mues­tra, na­da más en­trar en el bar, Slim sa­lu­da efu­si­va­men­te a los allí pre­sen­tes. «Es una per­so­na muy sencilla y agra­de­ci­da. Le gus­ta mu­cho la co­mi­da de aquí, so­bre to­do el ma­ris­co ga­lle­go, y ade­más co­me de ma­ra­vi­lla», apun­ta la due­ña del bar don­de sue­len pa­sar las tar­des ve­ra­nie­gas ju­gan­do al jue­go de me­sa.

ÁL­VA­RO VA­QUE­RO

Car­los Slim (a la iz­quier­da) pa­sean­do por Avión.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.