La pae­lla conquista el país del san­co­cho

El co­ci­ne­ro co­ru­ñés Adol­fo Mi­ró triun­fa en Co­lom­bia con pla­tos es­pa­ño­les y su em­pre­sa de cá­te­ri­ng

La Voz de Galicia (Barbanza) - - El Tiempo - M. CE­DRÓN/ M. PEDREDA

No hay quien no ha­ya ido «de pa­seo» por Co­lom­bia que no ha­ya pro­ba­do un buen san­co­cho. Tí­pi­co de la co­ci­na la­ti­noa­me­ri­ca­na, es­te cal­do de car­ne y ver­du­ras es he­re­de­ro de las re­ce­tas que lle­ga­ron con los con­quis­ta­do­res. Pe­ro aho­ra al ben­di­to «pla­ti­llo» le ha sa­li­do una com­pe­ti­do­ra: la pae­lla. Y a la za­ga le an­dan el pul­po a la ga­lle­ga o los ma­ris­cos. El que ha da­do el primer pa­so pa­ra con­quis­tar los pa­la­da­res de las cla­ses me­dias o al­tas del país sud­ame­ri­cano es el ga­lle­go Adol­fo Mi­ró, un co­ci­ne­ro de A Co­ru­ña que ha­ce más de diez años se mu­dó con su mu­jer co­lom­bia­na a Cú­cu­ta. En esa ur­be, ca­pi­tal del de­par­ta­men­to Norte de San­tan­der, mon­tó ha­ce unos me­ses una em­pre­sa de cá­te­ri­ng jun­to a Ri­car­do San­do­val. Pri­me­ro fue su pro­fe­sor en la es­cue­la de co­ci­na Amal­tea. Aho­ra son so­cios de una com­pa­ñía que va vien­to en po­pa o, me­jor, sube co­mo el su­flé o las cla­ras a pun­to de nie­ve.

La idea que tu­vie­ron fue apro­ve­char el ni­cho de mer­ca­do que les po­nía en ban­de­ja la cul­tu­ra co­lom­bia­na. Al con­tra­rio de lo que ocu­rre en Galicia, don­de el dis­fru­te es en la calle, en Co­lom­bia, fun­da­men­tal­men­te en al­gu­nos es­tra­tos so­cia­les, «las ce­le­bra­cio­nes las or­ga­ni­zan en ca­sa», ex­pli­ca Mi­ró. Ra­zo­nes de se­gu­ri­dad, aun­que el país ha em­pe­za­do a cam­biar y ca­da vez le va me­jor.

Lo que ofre­cen es po­ner­le la co­mi­da o la ce­na en la me­sa des­de su pro­pia co­ci­na. ¿Han de or­ga­ni­zar un buen ága­pe? Allá van ellos a co­ci­nar. Y no pa­sa na­da por no es­tar equi­pa­dos con lo ne­ce­sa­rio pa­ra pre­pa­rar los pla­tos, de eso se en­car­ga la em­pre­sa. «Co­mo una se­ma­na an­tes va­mos a la ca­sa, ve­mos qué es lo que hay y lue­go ha­ce­mos una pro­pues­ta de me­nú en ba­se al nú­me­ro de co­men­sa­les o lo que quie­ran», aña­de a tra­vés del te­lé­fono des­de Co­lom­bia.

El sá­ba­do pa­sa­do, por ejem­plo, es­tu­vie­ron en una ca­sa en la que pre­pa­ra­ron un al­muer­zo pa­ra ocho per­so­nas. Lo que hi­cie­ron fue un me­nú va­ria­do: lan­gos­ti­nos a la parrilla con es­pu­mo­so de pa­ta­ta, pe­chu­gas re­lle­nas de es­pi­na­cas con sal­sa de tres que­sos, arroz de al­men­dras, en­sa­la­da de es­pi­na­cas... Lo di- fe­ren­te gus­ta mu­cho en un país en el que co­men mu­cha car­ne co­mo es Co­lom­bia. Lo que ellos hacen es una mez­cla de sa­bo­res que es­ca­pan a las re­ce­tas tra­di­cio­na­les del país.

Uno de los pla­tos que más de­man­dan y que lla­ma la aten­ción es la pae­lla, por­que, co­mo aña­de, «aquí es­tán acos­tum­bra­dos a co­mer mu­cha car­ne. De ahí que pi­dan tam­bién ma­ris­cos o otros pla­tos de nues­tra co­ci­na».

Aho­ra pro­fe­sor

Tam­bién va a em­pe­zar a dar cur­sos en la es­cue­la que lo for­mó de có­mo se ha­ce una bue­na pae­lla. Ela­bo­rar­la tie­ne sus tru­cos. Hay que co­ger­le el pun­to. No so­lo el de sal. Pe­ro, ade­más, sus pla­tos gus­tan tan­to que han des­per­ta­do el pa­la­dar de los di­rec­ti­vos de la Cá­ma­ra de Co­mer­cio de Cú­cu­ta. «Pro­ba­ron los pla­tos, les gus­ta­ron, y aho­ra nos han lla­ma­do pa­ra que les ha­ga­mos un me­nú con to­do lo que ha­ce­mos pa­ra po­der en­car­gar­nos el cá­te­ri­ng de los even­tos que pue­dan rea­li­zar», cuen­ta.

Al otro la­do del océano aún es tem­prano, pe­ro pron­to em­pe­za­rán a co­ci­nar. Los bue­nos pla­tos son he­chos a fue­go len­to. Hay que em­pe­zar pron­to. ¡Que apro­ve­che!.

Cuan­do el chef va a

ca­sa.En la fo­to su­pe­rior, Adol­fo y su so­cio, en el lu­gar don­de pre­pa­ran los pla­tos que lue­go lle­van a los do­mi­ci­lios. Abajo, el co­ru­ñés pre­pa­ran­do una pae­lla en una ca­sa de Co­lom­bia.

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