La ma­la con­di­ción fí­si­ca no le per­mi­tió re­mon­tar la sa­li­da

Co­rrió muy mal a ni­vel téc­ni­co y la pre­sión del mo­men­to le pa­só fac­tu­ra a un Bolt con ros­tro de preo­cu­pa­ción

La Voz de Galicia (Barbanza) - - Deportes - Com­pe­ti­ción Prue­ba

Usain Bolt, que de­fen­día su tí­tu­lo, so­por­tó la má­xi­ma res­pon­sa­bi­li­dad y ese ni­vel de pre­sión fue una de las cla­ves de su de­rro­ta. Co­le­man de­rro­chó des­par­pa­jo en la se­mi­fi­nal, pe­ro era cons­cien­te de que ten­dría que ha­cer to­do per­fec­to pa­ra de­rro­tar al cam­peón. Gatlin, pi­ta­do por el pú­bli­co en ca­da ac­tua­ción, par­tió con me­nos ten­sión que sus con­trin­can­tes.

El ni­vel de con­cen­tra­ción fue má­xi­mo en los fi­na­lis­tas. La ve­lo­ci­dad lo exi­ge pa­ra des­ple­gar to­da la po­ten­cia­li­dad mus­cu­lar des­de el dis­pa­ro. El sem­blan­te de Bolt, con me­nos re­per­to­rio ges­tual de con­fian­za que en otras oca­sio­nes, de­no­ta­ba preo­cu­pa­ción y cier­ta in­se­gu­ri­dad.

El tiem­po de reac­ción no tie­ne co­rre­la­ción con la ve­lo­ci­dad má­xi­ma. Ex­ce­len­tes los tiem­pos de Co­le­man (0.123 sg) y Gatlin (0.138 sg), pe­ro me­dio­cre el de Bolt (0.183), el sép­ti­mo peor de los fi­na­lis­tas.

Sa­li­da de ta­cos. Aquí es­tu­vo la cla­ve de la de­rro­ta de Bolt. In­ter­pre­tó una de las peo­res pues­tas en ac­ción. Su ta­lla (1,95 m.) muy su­pe­rior a la de Gatlin (1,85) y Co­le­man (1,75) no le be­ne­fi­cia. Pe­ro, si hu­bie­ra es­ta­do me­dia­na­men­te en for­ma, se­ría ca­paz de sol­ven­tar su de­fi­cien­te sa­li­da en el tra­mo de ca­rre­ra res­tan­te.

Ace­le­ra­ción. La pues­ta en ac­ción de Co­le­man fue muy bue­na. Tu­vo con­fian­za y ace­le­ró con una ex­tra­or­di­na­ria efi­ca­cia. En el ecua­dor pa­só en pri­me­ra po­si­ción. Bolt, más re­tra­sa­do de lo ha­bi­tual, no tu­vo una bue­na ca­pa­ci­dad ace­le­ra­ti­va por­que fue siem­pre a re­mol­que. Gatlin, sin la pre­sión, in­ter­pre­tó muy bien el pa­pel de «ta­pa­do» y ter­mi­nó lle­ván­do­se el triun­fo.

Ve­lo­ci­dad má­xi­ma y re­sis- ten­cia. En con­di­cio­nes nor­ma­les el ja­mai­cano po­dría ha­ber re­mon­ta­do en los úl­ti­mos 25 me­tros. Pe­ro se de­mos­tró que su con­di­ción fí­si­ca y es­ta­do de for­ma no son óp­ti­mos. Ello jus­ti­fi­ca que no par­ti­ci­pe en el do­ble hec­tó­me­tro. Re­cor­tó me­tros en re­la­ción a Co­le­man, pe­ro Gatlin, sin pre­sión al­gu­na, hi­zo una se­gun­da par­te me­mo­ra­ble, mu­cho más rá­pi­da que sus opo­nen­tes.

In­ter­pre­ta­ción téc­ni­ca. La cris­pa­ción de Usain Bolt du­ran­te to­da la prue­ba de­no­ta­ba el dra­ma­tis­mo en su ros­tro. Sin du­da, pu­so en es­ce­na to­dos sus re­cur­sos, pe­ro téc­ni­ca­men­te co­rrió muy mal y con ese ni­vel de ten­sión no es po­si­ble des­ple­gar la ve­lo­ci­dad que, tan­tas ve­ces le pro­pi­ció la vic­to­ria en las gran­des ci­tas. El nor­te­ame­ri­cano, con 35 años ya cum­pli­dos y que a la pos­tre ven­ció, reali­zó un for­mi­da­ble fi­nal de ca­rre­ra.

Ci­ta con la his­to­ria. Bolt acu­dió a su ci­ta con la his­to­ria. Se arries­gó y per­dió, pe­ro su­po ha­cer­lo con la dig­ni­dad de un cam­peón. El pú­bli­co y la afi­ción se lo re­co­no­cie­ron. Más no po­de­mos pe­dir­le. La le­yen­da del atletismo es tam­bién un hu­mano.

P. NO­BLE REUTERS

Bolt mos­tró un sem­blan­te de in­cre­du­li­dad al cru­zar la me­ta.

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