Co­ro­na­do con­quis­tó al Al­ba­ri­ño

El nue­vo ca­ba­lei­ro ju­ró de­fen­der los rías bai­xas: «Es fá­cil, se ven­de so­lo»

La Voz de Galicia (Barbanza) - - Al Sol - BEA COS­TA

Los po­lí­ti­cos se que­da­ron en se­gun­do plano. El pro­pio pre­si­den­te de la Xun­ta, Nú­ñez Fei­joo, lo ad­mi­tió. «Fu­ches a per­soa máis vi­to­rea­da, pe­ro non nos sen­ti­mos ce­lo­sos, ao con­tra­rio», in­di­có en alu­sión a Jo­sé Co­ro­na­do. El ac­tor ve­nía de ha­cer el des­fi­le del Ca­pí­tu­lo Serenísimo do Al­ba­ri­ño por las ca­lles de Cam­ba­dos y aca­ba­ba de ju­rar leal­tad al blan­co de las Rías Bai­xas en el ac­to de in­ves­ti­du­ra que lo acre­di­ta co­mo ca­ba­lei­ro de la or­den. «Es­pe­ro es­tar a la al­tu­ra de los de­más ca­ba­lei­ros», se­ña­ló el ac­tor. «Así lo ha­rás», gri­tó al­guien des­de el pú­bli­co.

La es­tre­lla del ci­ne y la te­le­vi­sión re­ci­bió du­ran­te su es­tan­cia ayer en Cam­ba­dos —des­de el me­dio­día has­ta las seis de la tar­de— un alu­vión de mues­tras de ca­ri­ño y pi­ro­pos a los que co­rres­pon­dió siem­pre con una son­ri­sa y ha­cién­do­se fo­tos con to­do aquel que se lo pe­día, es­pe­cial­men­te aque­llas, y fue­ron mu­chas. To­das las pan­ta­llas de los mó­vi­les apun­ta­ban a él, eclip­san­do a los otros ca­ba­lei­ros y do­nas del Ca­pí­tu­lo que ayer tam­bién se es­tre­na­ron en el car­go: Ho­ra­cio Gó­mez, Jo­sé Ra­món To­rres, Bea­triz Se­rén y Do­lo­res Cal­vo.

Fei­joo, gran mes­tre de la or­den, en­co­men­dó a Co­ro­na­do la de­fen­sa del al­ba­ri­ño allá adon­de va­ya. «Tu gran pa­pel se­rá de­fen­der es­te vino, y aun­que no es­té en los diá­lo­gos, de­cir­le a la gen­te ‘be­bed al­ba­ri­ño’». «No se­rá di­fí­cil, no hay que ven­der na­da, se ven­de so­lo», res­pon­dió des­pués el ac­tor a pre­gun­tas de la pren­sa, y, se­gún con­fe­só, él es de los que tie­ne rías bai­xas en la ne­ve­ra. Jo­sé Co­ro­na­do se en­cuen­tra des­de ha­ce mes y me­dio en Ga­li­cia con mo­ti­vo del ro­da­je de la se­rie Vi­vir sin per­mi­so, cu­yos ex­te­rio­res trans­cu­rren, en su ma­yo­ría, en la co­mar­ca de O Sal­nés, don­de per­ma­ne­ce­rá has­ta Na­vi­da­des. No ha si­do un des­cu­bri­mien­to pa­ra él pues ya de ni­ño ve­ra­nea­ba en O Gro­ve. «Ga­li­cia en­gan­cha, se sien­te uno muy bien aquí», aña­dió. Ayer en Cam­ba­dos fue re­ci­bi­do con los bra­zos abier­tos. «Me sien­to abru­ma­do, es­toy muy agra­de­ci­do. Al­go bueno he te­ni­do que ha­cer en otra vi­da pa­ra que me pre­mien con es­te ca­ri­ño». Nú­ñez Fei­joo le agra­de­ció que pon­ga su fa­ma al ser­vi­cio del al­ba­ri­ño «por­que lo im­por­tan­te es que la fies­ta sal­ga en los te­le­dia­rios», es­pe­cial­men­te en es­te año en que Cam­ba­dos es Ciu­dad Eu­ro­pea del Vino. Con la pre­sen­cia del ac­tor, el Ca­pí­tu­lo Serenísimo re­cu­pe­ró el po­der de con­vo­ca­to­ria que tu­vo en años an­te­rio­res, cuan­do sien­do Ma­nuel Fra­ga pre­si­den­te de la Xun­ta y gran mes­tre, la pre­sen­cia de per­so­na­jes fa­mo­sos es­ta­ba ga­ran­ti­za­da. Ju­lio Igle­sias be­bió a las ór­de­nes de Don Ma­nuel y el mis­mí­si­mo rey de Es­pa­ña, sien­do aún prín­ci­pe, vis­tió la ca­pa de ca­ba­lei­ro en Cam­ba­dos.

Des­de que go­bier­na una coa­li­ción de iz­quier­das en el con­ce­llo, la alian­za con el Ca­pí­tu­lo se ha ro­to y ca­da uno va por su la­do, una di­vi­sión que que­dó en evi­den­cia en alu­sio­nes y omi­sio­nes du­ran­te los dis­cur­sos ofi­cia­les. Pe­ro más allá de las po­lé­mi­cas, ayer man­dó la fies­ta: en los es­ce­na­rios ofi­cia­les y en la ca­lle, don­de a las seis de tar­de, cuan­do ter­mi­nó el xan­tar ofi­cial, el per­so­nal se­guía be­bien­do en los pues­tos del vino. Cam­ba­dos ce­rró cin­co días de fies­ta mul­ti­tu­di­na­ria en la que los co­ches y la gen­te des­bor­da­ron por to­das las es­qui­nas, de­jan­do una ima­gen de aba­rro­te to­tal.

ÓS­CAR VÍFER

Jo­sé Co­ro­na­do, en el mo­men­to en el que es in­ves­ti­do ca­ba­lei­ro del Al­ba­ri­ño.

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