«Es po­si­ti­vo es­tar 16 años sin ver­ti­dos, pe­ro se pue­de es­tro­pear cual­quier día»

Mau­ra cree que el plei­to pa­ra lo­grar los mil mi­llo­nes de dó­la­res del se­gu­ro del Pres­ti­ge es «com­pli­ca­do»

La Voz de Galicia (Barbanza) - - GALICIA - PA­BLO GON­ZÁ­LEZ

José Mau­ra (Bil­bao, 1960) lle­va 22 años tra­ba­jan­do pa­ra el Fon­do In­ter­na­cio­nal de In­dem­ni­za­ción de Da­ños de­bi­dos a Con­ta­mi­na­ción por hi­dro­car­bu­ros (Fi­dac), ins­ti­tu­ción aso­cia­da a la Or­ga­ni­za­ción Ma­rí­ti­ma In­ter­na­cio­nal (OMI) y por tan­to a la ONU. Cuan­do el Pres­ti­ge se ac­ci­den­tó fren­te a la cos­ta ga­lle­ga, era el di­rec­tor de la ofi­ci­na de re­cla­ma­cio­nes, pe­ro en Ga­li­cia ya era co­no­ci­do por el ac­ci­den­te del Mar Egeo. En el 2011 fue ele­gi­do di­rec­tor del Fi­dac, con­vir­tién­do­se en uno de los es­ca­sos es­pa­ño­les al fren­te de or­ga­nis­mos in­ter­na­cio­na­les. Le que­dan tres años de man­da­to, mien­tras ce­le­bra el 40 aniversario de es­ta ins­ti­tu­ción in­ter­gu­ber­na­men­tal crea­da pa­ra com­pen­sar por los de­rra­mes de hi­dro­car­bu­ros en el mar.

—El mar­tes se cum­plen 16 años del ac­ci­den­te del Pres­ti­ge. O di­cho de una for­ma más op­ti­mis­ta: Ga­li­cia lle­va 16 años sin su­frir una ma­rea ne­gra. ¿Sim­ple ca­sua­li­dad?

—En es­ta ca­sa, la Or­ga­ni­za­ción Ma­rí­ti­ma In­ter­na­cio­nal, se ha­cen bien las co­sas. La se­gu­ri­dad ma­rí­ti­ma ha me­jo­ra­do mu­cho, los bar­cos son mu­cho más se­gu­ros que an­tes, hay co­rre­do­res pa­ra pro­te­ger el me­dio am­bien­te y se to­man me­di­das mu­cho más se­rias que an­tes. Las co­sas han me­jo­ra­do. Pe­ro hay un se­gun­do fac­tor: la suer­te.

—¿La suer­te?

—Si me pre­gun­ta si va a ha­ber un de­rra­me que afec­te a Es­pa­ña o a Ga­li­cia en un fu­tu­ro le ten­dré que de­cir que sí. El mal tiem­po si­gue ahí.

—Pe­ro qui­zás los ver­ti­dos se pro­du­cen más en otras zo­nas...

—En el mun­do se mue­ven 1.500 mi­llo­nes de to­ne­la­das to­dos los años. Hay dos pun­tos ne­gros en es­te mer­ca­do: uno es Eu­ro­pa, que afec­ta a Es­pa­ña por­que es­tá en la ru­ta ha­cia Ró­ter­dam. Y el otro es Asia, prin­ci­pal­men­te Ja­pón y Co­rea. Hay mu­cho trá­fi­co, los in­vier­nos son du­ros y los ac­ci­den­tes ocu­rren. Es muy po­si­ti­vo es­tar 16 años sin ver­ti­dos en Ga­li­cia, pe­ro se pue­de es­tro­pear cual­quier día con un si­nies­tro.

—En Asia es­tán ocu­rrien­do epi­so­dios más gra­ves

—En Co­rea he­mos te­ni­do re­cien- te­men­te el si­nies­tro más im­por­tan­te de la his­to­ria del fon­do [el del He­bei Spi­rit], con unos 127.000 re­cla­man­tes. En el Pres­ti­ge eran al­go más de 20.000. En Co­rea fue­ron 10.000 to­ne­la­das. En Ga­li­cia, cer­ca de 70.000. Y sin em­bar­go en Co­rea se re­cla­ma­ron 4.000 mi­llo­nes de dó­la­res.

—¿Se ac­ti­vó el fon­do com­ple­men­ta­rio crea­do tras el Pres­ti­ge?

—No, por­que Co­rea no for­ma­ba par­te en­ton­ces de ese fon­do. Aún no se ha uti­li­za­do, pe­ro hay que te­ner­lo.

—Se de­mos­tró que el fon­do dis­po­ni­ble era in­su­fi­cien­te pa­ra los nue­vos ac­ci­den­tes, ¿no?

—Aho­ra hay me­nos de­rra­mes, pe­ro más ca­ros y más com­pli­ca­dos.

—A us­ted le to­có la ges­tión del Mar Egeo y la del Pres­ti­ge. ¿Cree que lo hi­cie­ron bien?

—To­do en la vi­da es me­jo­ra­ble, no hay na­da que sea per­fec­to. En la épo­ca del Mar Egeo, en los no­ven­ta, en­tra­ron tres o cua­tro si­nies­tros muy im­por­tan­tes y fue cuan­do se creó to­da la po­lí­ti­ca de va­lo­ra­ción de da­ños. Ha­bía que bus­car nor­mas que sir­vie­ran pa­ra to­dos los paí­ses. El Mar Egeo creo que se lle­vó bien. El pro­ble­ma es que se apli­ca­ba una po­lí­ti­ca que no era cla­ra to­da­vía y lue­go hu­bo lo que sue­le ocu­rrir con los de­rra­mes en Ga­li­cia: que se pi­de mu­cho más de lo que la gen­te tie­ne de­re­cho a re­cla­mar.

—¿Eso so­lo pa­sa en Ga­li­cia?

—No. En to­do el mun­do. La gen­te re­cla­ma más de lo que en reali­dad le ha afec­ta­do por si aca­so con­si­gue más. Pe­ro nues­tro tra­ba­jo no es qui­tar di­ne­ro, sino pa­gar los da­ños de ver­dad. Los que co­rres­pon­den.

—¿Y en el Pres­ti­ge?

—Es más san­gran­te, por­que si le pa­ga­mos de más a uno se lo es­ta­mos qui­tan­do a otro. No hay di­ne­ro pa­ra to­dos. So­lo 171 mi­llo­nes.

—Al­gu­nos afec­ta­dos se que­jan del ni­vel de exi­gen­cia del Fi­dac pa­ra pro­bar los da­ños. ¿Es pa­ra evi­tar el frau­de? ¿Hay mu­cho frau­de?

—De­fi­na de qué frau­de ha­bla­mos.

—Pues in­ten­tar co­lar unos da­ños que no exis­tie­ron.

—Pues en­ton­ces sí, hay mu­cho frau­de. Los hay que su­pe­ran con mu­cho los da­ños reales. En Co­rea se re­cla­man 4.000 mi­llo­nes de dó­la­res y en reali­dad son 400.

—¿Por eso a ve­ces tie­nen que ser im­po­pu­la­res y apli­car la tijera?

—No­so­tros lo que apli­ca­mos es un cri­te­rio in­ter­na­cio­nal, que es­tá en el ma­nual de re­cla­ma­cio­nes. El afec­ta­do tie­ne que pro­bar sus da­ños y so­lo se pa­gan los da­ños que se han su­fri­do. No se abo­nan los da­ños morales, sino los eco­nó­mi­cos. Y los efec­tos so­bre el me­dio am­bien­te se pa­gan cuan­do se me­jo­ra el me­dio am­bien­te, no se pa­gan re­ga­li­tos a los go­bier­nos.

—Ya que lo sa­ca us­ted, lo de los da­ños morales es par­te de la dis­cu­sión ju­rí­di­ca tras la sen­ten­cia del Pres­ti­ge del Su­pre­mo. Es evi­den­te que no les gus­ta esa sen­ten­cia.

—No nos gus­ta por­que va con­tra los con­ve­nios in­ter­na­cio­na­les. El con­ve­nio di­ce cla­ra­men­te que se pa­ga por da­ños al me­dio am­bien­te, por aque­llas me­di­das pa­ra me­jo­rar­lo. El da­ño mo­ral es: yo soy es­pa­ñol, vi­vo en Es­pa­ña, ha ha­bi­do un de­rra­me, pá­gue­le al Go­bierno es­pa­ñol ese di­ne­ro. Eso es pa­ra pa­gar la deu­da de Es­pa­ña. No tie­ne na­da que ver con un de­rra­me de hi­dro­car­bu­ros. Me pa­re­ce bien que los go­bier­nos pa­guen su deu­da, pe­ro no con el di­ne­ro del fon­do. Eso no es se­rio.

—¿Siem­pre hay un con­flic­to en­tre las le­gis­la­cio­nes na­cio­na­les y los con­ve­nios? ¿O so­lo su­ce­de en Es­pa­ña?

—Pa­sa en mu­chos paí­ses. El pro­ble­ma es que los con­ve­nios tie­nen prio­ri­dad so­bre la ley in­ter­na.

—Y en la eje­cu­ción de la sen­ten­cia, ¿qué pro­ble­mas ven?

—No­so­tros va­mos a pa­gar. La sen­ten­cia no nos gus­ta, pe­ro la va­mos a cum­plir. El tri­bu­nal nos ha re­co­no­ci­do nues­tro lí­mi­te.

—Tam­bién son crí­ti­cos con la in­ten­ción de Es­pa­ña de ir a Lon­dres a plei­tear por los 1.000 mi­llo­nes de la pó­li­za del se­gu­ro.

—Ese plei­to es com­pli­ca­do. Hay una sen­ten­cia de un tri­bu­nal su­pe­rior in­glés que dic­ta que cual­quier re­cla­ma­ción tie­ne que su­je­tar­se a lo que mar­ca la pó­li­za. Y se ba­sa en el prin­ci­pio in­glés pay to be paid. Es de­cir, es un do­cu­men­to pri­va­do en­tre el ar­ma­dor y el ase­gu­ra­dor don­de so­lo se pa­ga­ría si an­tes lo ha­ce el pro­pie­ta­rio. En otras pa­la­bras, se es­con­den de­trás del clien­te. Yo no cues­tiono. So­lo di­go que hay una sen­ten­cia es­pa­ño­la que cho­ca con otra bri­tá­ni­ca.

«Hay mu­cho frau­de. A me­nu­do las re­cla­ma­cio­nes su­pe­ran el va­lor de los da­ños reales»

José Mau­ra, en la se­de del Fi­dac en Lon­dres, a ori­llas del Tá­me­sis.

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