«No so­lo pue­des te­ner una vi­da nor­mal, sino plan­tear­te re­tos más allá»

Sus afán de su­pera­ción ava­la al Pre­mio UDC De­por­tes, que se en­tre­ga es­ta tar­de

La Voz de Galicia (Carballo) - Carballo local - - BERGANTIÑOS-SONEIRA-FISTERRA - PABLO GÓ­MEZ Al­ber­to Seoa­ne Al­ca­raz Paralímpico en tenis de me­sa

El es­fuer­zo de la Uni­ver­si­da­de de A Co­ru­ña (UDC) por la di­vul­ga­ción aca­dé­mi­ca y de va­lo­res per­so­na­les tie­ne en Al­ber­to Seoa­ne (A Co­ru­ña, 1987) un ejem­plo. Aho­ra es el de­por­tis­ta paralímpico el que acu­mu­la lec­cio­nes vi­ta­les, lo que le ha he­cho acree­dor del pre­mio UDC De­por­tes. El ga­lar­dón se en­tre­ga hoy el Au­la de Náu­ti­ca (di­que Ba­rrié de la Ma­za, en A Co­ru­ña) a par­tir de las 20.30 ho­ras, den­tro de un ac­to en el que se re­co­no­ce el de­por­te uni­ver­si­ta­rio, en el que par­ti­ci­pan, en to­das sus dis­ci­pli­nas, más de 5.000 es­tu­dian­tes.

—¿Có­mo se en­cuen­tra?

—En uno de los me­jo­res mo­men­tos de mi ca­rre­ra. Des­de que di el sal­to de ca­li­dad en el 2013 lle­ga­ron el Mun­dial, los Jue­gos Olím­pi­cos y tor­neos in­ter­na­cio­na­les con re­sul­ta­dos muy po­si­ti­vos.

—¿As­pi­ra a más?

—Cuan­do de­ci­des de­di­car­te por en­te­ro al de­por­te, los ob­je­ti­vos son al­tos. En ca­so con­tra­rio, ha­bría que orien­tar la vi­da de otro mo­do. Los re­sul­ta­dos son el ob­je­ti­vo y he ro­za­do las me­da­llas en los gran­des cam­peo­na­tos.

—¿Po­drá sal­var esa dis­tan­cia?

—El ob­je­ti­vo son las me­da­llas in­di­vi­dua­les en el Mun­dial y en los Jue­gos de To­kio, don­de tam­bién in­ten­ta­ré su­mar me­da­lla por equi­pos. Me fal­ta ese pa­so. La dis­tan­cia es mí­ni­ma.

—¿Có­mo se sal­va?

—Pri­me­ro, per­dien­do par­ti­dos en cuar­tos, al­go que ya he he­cho y es­pe­ro no vol­ver a re­pe­tir. Ade­más, en­tre­nan­do.

—¿To­da­vía más ho­ras?

—No pue­do en­tre­nar más ho­ras ni con más ca­li­dad. Es la for­ma de en­tre­nar. Me voy co­no­cien­do. Es tra­ba­jar as­pec­tos que no tra­ba­jo, co­no­cer me­jor a los ri­va­les, afi­nar.

—Us­ted tra­ba­ja ade­más co­mo ges­tor de cuen­tas de una mul­ti­na­cio­nal. ¿Có­mo lo lle­va?

—Hay que des­co­nec­tar. Yo lo ha­go en cuan­to co­jo el avión pa­ra ir a cam­peo­na­tos. En el en­tre­na­mien­to diario es más com­pli­ca­do.

—¿Com­pa­gi­nar es cues­tión de di­ne­ro?

—En gran me­di­da. Las be­cas y pa­tro­ci­nios son tam­bién se­gu­ri­dad, no de­pen­der de un resultado pa­ra co­mer. Por­que en el de­por­te te vas al pa­ro sin días tra­ba­ja­dos ni na­da. Y en tenis de me­sa adap­ta­do no ha­bla­mos de gran­des ci­fras. Las con­di­cio­nes han me­jo­ra­do des­de que yo em­pe­cé, aun­que len­ta­men­te. Yo agra­dez­co el apo­yo de mi em­pre­sa y pa­tro­ci­na­do­res. Se ha avan­za­do en re­co­no­ci­mien­to so­cial, pe­ro en pa­tro­ci­nio pri­va­do to­da­vía que­da mu­cho ca­mino pa­ra po­der prac­ti­car es­te de­por­te a un al­to ni­vel.

—¿Ha evo­lu­cio­na­do la so­cie­dad?

—Sí. Ha­ce años no ha­bría re­co­no­ci­mien­to pa­ra un de­por­tis­ta dis­ca­pa­ci­ta­do. Y an­tes que la UDC me ga­lar­do­na­ron en el Club Ma­ris­tas (Pre­mio a los Va­lo­res en el De­por­te), y he da­do char­las en la Com­pa­ñía de Ma­ría. Es im­por­tan­te que los jó­ve­nes dis­ca­pa­ci­ta­dos pier­dan el mie­do.

—¿Lo tu­vo us­ted?

—Nun­ca, pe­ro soy cons­cien­te de que pue­de ser du­ro pa­ra otras per­so­nas. Y lo que quie­ro trans­mi­tir es que no so­lo pue­des te­ner una vi­da nor­mal, sino que te pue­des plan­tear re­tos más allá, co­mo el éxi­to de­por­ti­vo de al­to ni­vel. Se en­con­tra­rán un mon­tón de obs­tácu­los, pe­ro que si­gan ade­lan­te, que no se des­ani­men. El pre­mio UDC De­por­tes le sa­tis­fa­ce co­mo po­cos éxi­tos a lo lar­go de su ca­rre­ra de­por­ti­va.

—¿Se lo es­pe­ra­ba?

—Pa­ra na­da. Y eso que el año pa­sa­do ob­tu­ve una men­ción, jun­to a las ju­ga­do­ras olím­pi­cas del CRAT, que ya me hi­zo ilu­sión. Es­te re­co­no­ci­mien­to es un or­gu­llo di­fe­ren­te al de un éxi­to de­por­ti­vo, en el que pien­sas: «Yo lo he con­se­gui­do». Aho­ra me sien­to un re­pre­sen­tan­te de va­lo­res y es de agra­de­cer que apre­cien el es­fuer­zo de ha­ber te­ni­do que emi­grar.

—¿Pre­su­me del pre­mio?

—Bueno... es que aquí no pue­des pre­su­mir de mu­cho, por­que a un la­do tie­nes a Ca­rre­ño, al otro a Ona Car­bo­nell, al otro a Mi­reia Belmonte... pe­ro en cuan­to ten­go opor­tu­ni­dad, lo ha­go, je, je...

—¿Se sien­te unido a A Co­ru­ña?

—Y a la UDC. Es­tu­dié cuan­do es­ta­ba en el Club del Mar y en el CAR de Sant Cu­gat. Y fui a cam­peo­na­tos con la UDC. No es co­mo en Es­ta­dos Uni­dos, pe­ro hay mu­cho ni­vel en el de­por­te uni­ver­si­ta­rio es­pa­ñol.

—Ten­drá que de­cir unas pa­la­bras.

—Aún las es­toy de­fi­nien­do. Se­rán de agra­de­ci­mien­to, se­gu­ro.

MAR­COS MÍGUEZ

Seoa­ne Al­ca­raz re­ci­bi­rá hoy su ga­lar­dón UDC De­por­tes.

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