Cuan­do el ar­tis­ta de­vo­ra al hom­bre

La Voz de Galicia (A Coruña) - ExtraVoz - - REPORTAJE - Por Mer­ce­des Ló­pez

CON SO­LO 26 AÑOS EL CAN­TAU­TOR MA­LA­GUE­ÑO DA UN PA­SO ATRÁS PA­RA ES­TU­DIAR, RE­PEN­SAR PRO­YEC­TOS Y, SO­BRE TO­DO, RECUPERAR LA NOR­MA­LI­DAD, A LOS AMI­GOS Y A SÍ MIS­MO. «ES MO­MEN­TO DE RE­CO­GER VE­LAS», AFIR­MA

Ser un estrella de la mú­si­ca y lle­var una vi­da nor­mal no pa­re­ce muy com­pa­ti­ble. Tan di­fí­cil es que Pa­blo Al­bo­rán (Má­la­ga, 1989) ha de­ci­di­do re­nun­ciar, en par­te, a lo pri­me­ro pa­ra tra­tar de recuperar lo se­gun­do. El com­po­si­tor aca­ba de anun­ciar un pa­rón de dos años en Es­pa­ña, ale­ja­do de gi­ras, es­tu­dios, es­ce­na­rios y pro­mo­cio­nes, con el fin de te­ner una vi­da co­rrien­te, se­guir es­tu­dian­do y pre­pa­rar el sal­to al mer­ca­do an­glo­sa­jón. «Son cin­co años en los que lo he da­do to­do, y lo se­gui­ré dan­do, por su­pues­to, pe­ro es­te es un mo­men­to en el que ne­ce­si­to recuperar al­go que ni he crea­do, que es una vi­da fue­ra de las cá­ma­ras, de los es­ce­na­rios y de es­te tra­ba­jo que me vuel­ve lo­co». Así lo ex­pli­có ha­ce una se­ma­na en una en­tre­vis­ta en te­le­vi­sión que con­ci­tó tan­tas reac­cio­nes que el pro­pio Al­bo­rán tu­vo que ex­pli­car­se des­de su cuen­ta de Fa­ce­book. «Es­toy le­yen­do al­gu­nos ti­tu­la­res que di­cen que aban­dono la mú­si­ca. Qui­sie­ra acla­rar que en es­tos pró­xi­mos dos años voy a cen­trar­me en vol­ver a es­tu­diar y en los com­pro­mi­sos con La­ti­noa­mé­ri­ca y USA. Voy a fo­ca­li­zar­me en pre­pa­rar el pró­xi­mo proyecto con cal­ma».

El can­tau­tor aten­de­rá com­pro­mi­sos in­ter­na­cio­na­les co­mo un re­ci­tal en el Olym­pia de Pa­rís o su par­ti­ci­pa­ción en el fes­ti­val de Vi­ña del Mar, en Chi­le, pe­ro a sus 26 años ha to­ma­do con­cien­cia de un mo­men­to vi­tal que po­dría lle­var­lo a un pun­to de no re­torno que no desea. «Lo peor de la fa­ma son los pre­jui­cios y la ideas pre­con­ce­bi­das y yo soy al­guien muy nor­mal que quie­re recuperar su nor­ma­li­dad. Lle­gó el mo­men­to de pa­rar, de bus­car tiem­po pa­ra mí, pa­ra mi familia, pa­ra el amor y pa­ra los ami­gos, que no he aban­do­na­do, pe­ro ca­si. Ha­ce un año que no que­do con ellos pa­ra ce­nar. Y me duele por den­tro. No ten­go tiem­po pa­ra ellos y lo voy a en­con­trar», ase­gu­ró el can­tan­te, que con­fir­mó que su co­ra­zón es­tá tran­qui­lo —«es­toy bien co­mo es­toy, por­que no hay na­da me­jor que la so­le­dad ele­gi­da»— y que sim­ple­men­te quie­re pa­rar: «Es mo­men­to de re­co­ger ve­las, de vol­ver a en­con­trar­me y re­gre­sar a la nor­ma­li­dad. Ha­ce fal­ta des­can­sar y que la gen­te tam­bién des­can­se», sub­ra­yó. «Dos años no son tan­to. Ne­ce­si­to vol­ver a es­tu­diar gui­ta­rra, piano, leer, sen­tar­me an­te un or­de­na­dor y pro­du­cir. La ru­ti­na es muy ma­la y la in­dus­tria es muy ra­ra. Te ab­sor­be y te me­te en un bur­bu­ja de la que es di­fí­cil sa­lir. Soy muy in­con­for­mis­ta y muy pe­sa­do con­mi­go mis­mo y ne­ce­si­to rom­per con esa ru­ti­na, vol­ver a en­ri­que­cer­me pa­ra dar lo me­jor de mí en pró­xi­mos tra­ba­jo», di­jo.

Pa­re­ce in­ne­ga­ble que el éxi­to en­tra­ña con­se­cuen­cias ne­fas­tas. Al­bo­rán ha de­ci­di­do po­ner re­me­dio a la pér­di­da de las re­la­cio­nes que le aca­rreó su fa­ma mun­dial y vol­ver a ser más per­so­na que per­so­na­je pa­ra así po­der con­ti­nuar su ca­rre­ra. En ape­nas cin­co años, des­de que con

la pu­bli­ca­ción de su pri­mer sen­ci­llo, So­la­men­te tú, es­ca­ló al nú­me­ro uno de las lis­tas de ven­tas en su pri­me­ra se­ma­na en el mer­ca­do, el com­po­si­tor ha pu­bli­ca­do tres ál­bu­mes de es­tu­dio y uno en di­rec­to, ha rea­li­za­do agotadoras gi­ras por Es­pa­ña, Es­ta­dos Uni­dos y La­ti­noa­mé­ri­ca y ha co­se­cha­do más de 30 dis­cos de pla­tino en Eu­ro­pa (23 de ellos en ape­nas dos años) y dos de oro en Amé­ri­ca. So­lo cin­co años des­pués el mú­si­co en­ten­dió que a ve­ces la úni­ca for­ma de ha­cer cum­bre es ba­jar.

«Ne­ce­si­to vol­ver a es­tu­diar, leer, pro­du­cir. La ru­ti­na es muy ma­la, y la in­dus­tria, muy ra­ra»

CREA­TI­VI­DAD SIN SA­LIR DE CA­SA

«La mú­si­ca es mi ne­ce­si­dad y mi pa­sión. Lo he vis­to en ca­sa: mi pa­dre es ar­qui­tec­to y me­ló­mano, y mi ma­dre, una este­ta [su her­ma­na es ar­qui­tec­ta y fi­ló­so­fa, y su her­mano, pu­bli­cis­ta y pin­tor]», ex­pli­có en una en­tre­vis­ta Pa­blo Al­bo­rán, que tie­ne en la familia su prin­ci­pal apo­yo y fuen­te de ins­pi­ra­ción.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.