El mu­si­cal de Mi­chael Jack­son que enamo­ró a sus her­ma­nos

El es­pec­tácu­lo «Fo­re­ver» llega a Ga­li­cia re­crean­do la ca­rre­ra de Jac­ko. Se tra­ta de un re­co­rri­do por sus can­cio­nes mí­ti­cas y los bai­les que re­vo­lu­cio­na­ron la his­to­ria del pop. To­da una fies­ta para los fans

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - MÚSICA . CONCIERTO - TEX­TO: JA­VIER BECERRA

lex Blan­co era ape­nas un crío cuan­do Mi­chael Jack­son rei­na­ba en el pop. «Yo na­cí en el 95 y me pi­lló tar­de», dice. «Cuan­do va­lo­ré el tra­ba­jo de Mi­chael fue, por des­gra­cia, por su fa­lle­ci­mien­to. Ha­bía vis­to los vi­deo­clips Th­ri­ller y Smooth Cri­mi­nal. Me gus­ta­ban, pe­ro lo que me hi­zo in­da­gar más fue to­do ese bum me­diá­ti­co que hu­bo a raíz de su fa­lle­ci­mien­to, con el filme This Is It, los do­cu­men­ta­les y mu­chos con­cier­tos iné­di­tos que sa­lie­ron de la na­da. Fue ahí cuan­do em­pe­cé a ver más so­bre Mi­chael Jack­son». Co­rría el año 2009.

Nue­ve años des­pués pro­ta­go­ni­za el mu­si­cal Fo­re­ver. A sus 23 años, es­te car­ba­llés se trans­for­ma en su ído­lo en es­ce­na. Lo ha­ce con la ma­yor fi­de­li­dad po­si­ble. En­tre otras co­sas, por­que se encuentra con fans que lo van a es­cru­tar to­do. Al­gu­nos, con la­zos de san­gre con Mi­chael, co­mo Jo­seph, La To­ya o Jer­mai­ne Jack­son«Cuan­do es­tás in­ter­pre­tan­do de­lan­te de esa gen­te a su her­mano to­ma to­do una nue­va di­men­sión —con­fie­sa—. Al sa­lir, cho­qué con La To­ya Jack­son. Eso in­ti­mi­da. Esa gen­te cre­ció con Mi­chael. Sa­ben lo que es vi­vir con él to­dos los días. Yo in­ter­pre­ta­ba al her­mano».

Que­da­ron en­can­ta­dos. Se­gún re­co­ge el do­sier del es­pec­tácu­lo, el pa­dre del can­tan­te in­clu­so di­jo que le pa­re­cía de­ma­sia­do bueno para ser real: «Me pa­re­ció ver a Mi­chael Jack­son ahí». Su her­ma­na La To­ya con­ti­nuó el en­tu­sias­mo: «No so­lo es un gran es­pec­tácu­lo sino que está el co­ra­zón de mi her­mano so­bre el es­ce­na­rio. Me gus­ta­ría ver es­te show en Broad­way». Y Jer­mai­ne tam­po­co se que­dó cor­to: «El show es ex­ce­len­te, to­do el mun­do ha­ce un tra­ba­jo ex­tra­or­di­na­rio».

Tras es­tos elo­gios exis­te un tra­ba­jo con 25 ar­tis­tas in­ter­na­cio­na­les que ya se ha es­tre­na­do en va­rios paí­ses, su­peran­do el me­dio mi­llón de es­pec­ta­do­res. «To­do es di­fí­cil cuan­do in­ten­tas me­ter­te en es­te per­so­na­je — ex­pli­ca Álex—. Para mí lo más di­fí­cil es apren­der a en­ten­der­le, más que sus bai­les. Eso se ha­ce vien­do sus ví­deos, co­pian­do y apren­dien­do. Lo im­por­tan­te es apren­der y sa­ber qué es ser Mi­chael. Tie­nes que sa­ber­lo para in­ter­pre­tar­le. Es tan úni­co, que si no lo en­tien­des nun­ca lo vas a en­ten­der». El co­reó­gra­fo asis­ten­te del es­pec­tácu­lo Car­me­lo Se­gu­ra pun­tua­li­za al res­pec­to. «Más que ha­cer el pa­so de bai­le, lo que im­por­ta aquí es el cui­da­do con el que se re­pro­du­cen los de­ta­lles. Eso me de­jó fas­ci­na­do de Álex. Ha­bla de su ma­ne­ra de mi­rar y los pe­que­ños de­ta­lles que apo­yan al moon­walk. El te­ma no es ha­cer el moon­walk, sino có­mo lo ha­ces».

Aba­jo, en las bu­ta­cas, rei­na la fies­ta. Car­me­lo ha­bla de «una ce­le­bra­ción». Álex, de una su­ce­sión de mo­men­tos emo­cio­nan­tes. «Ya el prin­ci­pio, abri­mos el show a lo gran­de. El pú­bli­co se vuel­ve lo­co. Cuan­do sal­go por pri­me­ra vez im­pre­sio­na mu­cho. Re­pa­sa­mos los te­mas clá­si­cos y hay mu­cha in­ter­ac­ción con el pú­bli­co. Tam­bién tru­cos de ma­gia, efec­tos es­pe­cia­les y un fi­nal apo­teó­si­co».

Tra­tán­do­se del per­so­na­je que se tra­ta el pú­bli­co abar­ca to­das las eda­des. «Los ni­ños alu­ci­nan —dice Álex—. Van fa­mi­lias en­te­ras dis­fra­za­das. Es muy bonito, por­que to­da esa gen­te es muy fan. Mi­chael nos si­gue en­can­tan­do por­que fue un pio­ne­ro. Ál­bu­mes co­mo Bad o Dan­ge­rous los es­cu­chas hoy y hay te­mas que pue­den co­lar co­mo ac­tua­les per­fec­ta­men­te. Es mul­ti­ge­ne­ra­cio­nal».

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