¿Quién tie­ne el me­jor al­ba­ri­ño?, ¡Cam­ba­dos!

Del 2 al 6 de agos­to, la que es­te año es Ciu­dad Eu­ro­pea del Vino aco­ge una de las fies­tas gas­tro­nó­mi­cas más an­ti­guas de Es­pa­ña, que aú­na la po­si­bi­li­dad de dis­fru­tar de un am­bien­te fes­ti­vo con la de po­der ca­tar tran­qui­la­men­te los Rías Bai­xas.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Gastronomia y Vinos - - En Portada - TEX­TO MARUXA AL­FON­SO

Unaa­pues­ta. El tí­pi­co ¿a que tu vino no es me­jor que el mío? Ese es el ori­gen de una de las fies­tas gas­tro­nó­mi­cas más an­ti­guas de Es­pa­ña. El Al­ba­ri­ño de Cam­ba­dos na­ció ha­ce aho­ra 65 años, cuan­do des­ta­ca­dos ve­ci­nos de la lo­ca­li­dad de­ci­die­ron re­unir­se en la huer­ta de una de ellos pa­ra tra­tar de ele­gir la me­jor ela­bo­ra­ción del año. Aque­lla fue la pri­me­ra edi­ción de un cer­ta­men que hoy reúne a más de dos­cien­tas mil per­so­nas to­dos los pri­me­ros do­min­gos de agos­to. Y que se ha con­ver­ti­do en un gran es­ca­pa­ra­te pa­ra los Rías Bai­xas. Pro­bar los vi­nos es la ex­cu­sa. Pa­sar­lo bien, ta­rea obli­ga­da. Por­que di­ce la tra­di­ción que quien va una vez, siem­pre re­pi­te.

De aque­lla pri­me­ra edi­ción se con­ser­van dos tra­di­cio­nes: la de ele­gir al me­jor vino del año y la co­mi­da de con­fra­ter­ni­dad, en la que se en­tre­gan los pre­mios a los ga­na­do­res. Pe­ro eso es el fin de fies­ta. Así que em­pe­ce­mos por el prin­ci­pio. Las ce­le­bra­cio­nes se inau­gu­ran siem­pre al me­dio­día del miér­co­les an­te­rior al pri­mer do­min­go de agos­to, que es­te año es el día 2. Son las au­to­ri­da­des las que, ti­je­ra en mano, cor­tan la cin­ta y re­co­rren el re­cin­to. Es el pis­to­le­ta­zo de sa­li­da. Y los ve­ci­nos y vi­si­tan­tes, fie­les a la tra­di­ción, to­man el tes­ti­go. El pa­seo de A Cal­za­da se con­vier­te, des­de en­ton­ces, en lu­gar de en­cuen­tro. Esa es la esen­cia de la fies­ta: pa­sar un buen ra­to mien­tras se ca­tan los me­jo­res vi­nos del año. Por ese pe­que­ño es­pa­cio pa­sa­rán, du­ran­te los cin­co días que du­ran los fes­te­jos, mi­les de per­so­nas. La ac­ti­vi­dad sue­le co­men­zar al­re­de­dor del me­dio­día, cuan­do abren las puer­tas las pri­me­ras ca­se­tas. Has­ta las cua­tro o cin­co de la tar­de es­tán lle­nas. Allí se dan ci­ta pa­ra co­mer y be­ber los que acu­den a las ce­le­bra­cio­nes. Tras un pe­que­ño des­can­so, siem­pre ne­ce­sa­rio cuan­do la fies­ta se pro­lon­ga du­ran­te cin­co jor­na­das, el re­cin­to se vuel­ve a lle­nar de ac­ti­vi­dad a par­tir de las ocho de la tar­de. Co­mien­zan, de nue­vo, a des­cor­char­se bo­te­llas y, po­co a po­co, el pa­seo se va ani­man­do has­ta que los res­pon­sa­bles de las bo­de­gas de­ci­den echar el cie­rre. No se preo­cu­pen. No es el fi­nal de la jor­na­da. Por­que las ce­le­bra­cio­nes con­ti­núan has­ta bien en­tra­da la ma­dru­ga­da en los ba­res y pubs de la lo­ca­li­dad. To­dos los días. Sin ex­cu­sas.

De to­dos es bien sa­bi­do que el vino ba­ja me­jor con el es­tó­ma­go lleno. Y, aun­que en el re­cin­to fes­ti­vo so­lo se

La fies­ta, en el pa­seo de A Cal­za­da

En ese es­pa­cio se ubi­can las ca­se­tas en las que las bo­de­gas po­nen a la ven­ta sus vi­nos. Es una fies­ta con­ti­nua, des­de que abre al­re­de­dor del me­dio­día, has­ta que cie­rra sus puer­tas, bien pa­sa­da la me­dia­no­che. Allí se dan ci­ta mi­les de per­so­nas pa­ra pro­bar y dis­fru­tar de los Rías Bai­xas.

El tú­nel del vino, en el Sa­lón Pe­ña

La fies­ta siem­pre fue un es­ca­pa­ra­te pa­ra los vi­nos de Rías Bai­xas pe­ro, des­de ha­ce unos años, el con­se­llo re­gu­la­dor or­ga­ni­za un tú­nel del vino. Es un lu­gar tran­qui­lo y re­la­ja­do en el que los pro­fe­sio­na­les del sec­tor, o la gen­te con in­quie­tu­des, pue­de ca­tar de­ce­nas de al­ba­ri­ño.

ven­de al­ba­ri­ño, el Con­ce­llo ha bus­ca­do al­ter­na­ti­vas gas­tro­nó­mi­cas pa­ra el es­pa­cio de la fies­ta. Has­ta el año pa­sa­do, en las in­me­dia­cio­nes de A Cal­za­da se ins­ta­la­ba una car­pa, que ser­vía pes­ca­dos y ma­ris­cos. Es­ta op­ción se ha mo­der­ni­za­do y, en es­ta edi­ción, se­rán los food­trucks lo que ofre­ce­rán un sin­fín de pro­duc­tos pa­ra ma­ri­dar con los Rías Bai­xas. Ha­brá op­cio­nes pa­ra to­dos los gus­tos. Em­pe­zan­do por las tra­di­cio­na­les os­tras, que ayu­da­rán a re­cu­pe­rar cuer­pos y es­tó­ma­gos tras una no­che de fies­ta. Y es que di­ce la tra­di­ción que no hay na­da que ma­ri­de me­jor con el al­ba­ri­ño que es­te bi­val­vo, y que la com­bi­na­ción de am­bos pro­duc­tos es má­gi­ca pa­ra com­ba­tir esa ma­la sen­sa­ción que de­ja en oca­sio­nes el con­su­mo ex­ce­si­vo de al­cohol. Pe­ro tam­bién se po­drán de­gus­tar las tra­di­cio­na­les ra­cio­nes de pul­po, ham­bur­gue­sas, em­pa­na­das, car­nes y bo­ca­di­llos de to­do ti­po. «Son to­dos pro­duc­tos de la zo­na», ex­pli­ca Xur­xo Char­lín, por­ta­voz del go­bierno cam­ba­dés.

MÚ­SI­CA EN DI­REC­TO

Pe­ro co­mo no to­do va a ser be­ber, el Al­ba­ri­ño in­clu­ye tam­bién un com­ple­to pro­gra­ma de con­cier­tos, que se en­car­gan de com­ple­tar las ce­le­bra­cio­nes. La mú­si­ca co­men­za­rá a sonar en la pla­za de Fe­fi­ñáns un día an­tes de los fes­te­jos. El gai­tei­ro Bu­di­ño se­rá el en­car­ga­do de ani­mar la jor­na­da la no­che pre­via a la inau­gu­ra­ción. Por es­te es­pa­cio pa­sa­rán, ade­más, Car­men Pa­rís, San­tia­go Au­se­rón y Ke­ta­ma, en un con­cier­to con­jun­to que se ce­le­bra­rá el 2 de agos­to. Son de Seu ac­tua­rá al día si­guien­te y el vier­nes se­rán The Wa­ter­boys los que se ocu­pa­rán de ani­mar la fies­ta. Es­te año es­ta­rán has­ta los in­com­bus­ti­bles Her­dei­ros da Crus, que ac­tua­rán du­ran­te la no­che del sá­ba­do, cuan­do el mu­ni­ci­pio re­ci­be una ma­yor afluen­cia de gen­te. Ha­brá mú­si­ca tam­bién en la pla­za de Con­ce­llo, pe­ro de un ca­rác­ter com­ple­ta­men­te dis­tin­to. Allí se ins­ta­la­rán las or­ques­tas, pe­ro tam­bién una dis­co­te­ca mó­vil di­fe­ren­te ca­da día, pa­ra ofre­cer una al­ter­na­ti­va a los más jó­ve­nes.

Y hay más, por­que el Con­ce­llo es­tá em­pe­ña­do en ex­ten­der la fies­ta a to­dos los rin­co­nes de la lo­ca­li­dad, apro­ve­chan­do que es­te año es Ciu­dad Eu­ro­pea del Vino. Ha­brá mú­si­ca en las rui­nas de San­ta Ma­ri­ña, don­de se ubi­ca un ce­men­te­rio es­pec­ta­cu­lar. Tam­bién, en un la­va­de­ro y en la Pra­za do Con, un pe­que­ño es­pa­cio pe­ga­do al mar que ofre­ce una es­pec­ta­cu­lar vis­ta de la pues­ta de sol. ¿Se ima­gi­nan un lu­gar me­jor en el que des­pe­dir el día dis­fru­tan­do de una bo­te­lla de Rías Bai­xas?

Pa­ra­le­la­men­te, la fies­ta tie­ne una ver­tien­te más pro­fe­sio­nal. Por­que, al fin y al ca­bo, su ob­je­ti­vo es el de es­co­ger al me­jor vino del año. De ello se en­car­ga un pa­nel de ca­ta, que el do­min­go por la ma­ña­na prue­ba por úl­ti­ma vez las ela­bo­ra­cio­nes par­ti­ci­pan­tes y eli­ge a la me­jor. En es­ta ac­ti­vi­dad par­ti­ci­pan des­ta­ca­dos pro­fe­sio­na­les na­cio­na­les e in­ter­na­cio­na­les, co­mo la Mas­ter of Wi­ne Sa­rah Ja­ne Evans. Su de­ci­sión tie­ne pe­so. Por­que la bo­de­ga ga­na­do­ra ve­rá cómo se in­cre­men­tan sus ven­tas de for­ma no­ta­ble.

EL TÚ­NEL DEL VINO

Des­de el con­se­llo re­gu­la­dor de Rías Bai­xas son cons­cien­tes del ti­rón del cer­ta­men. Por­que des­de la crea­ción de la de­no­mi­na­ción de ori­gen es­te fes­te­jo se ha con­ver­ti­do en el me­jor es­ca­pa­ra­te pa­ra sus vi­nos. Por eso ha­ce unos años que es­ta en­ti­dad ofre­ce una al­ter­na­ti­va pa­ra que los pro­fe­sio­na­les y los aman­tes del vino pue­dan dis­fru­tar de la fies­ta de una for­ma más tran­qui­la y re­la­ja­da. Es el tú­nel del vino, que se ins­ta­la en el Sa­lón Pe­ña. «Que­ría­mos ofre­cer un es­pa­cio don­de los pro­fe­sio­na­les o la gen­te in­tere­sa­da pu­die­ra te­ner la po­si­bi­li­dad de ca­tar más re­po­sa­da­men­te un ma­yor nú­me­ro de vi­nos», ex­pli­ca Juan Gil, pre­si­den­te de la de­no­mi­na­ción de ori­gen. En es­te es­pa­cio se ofre­ce la po­si­bi­li­dad de pro­bar más de un cen­te­nar de mar­cas di­fe­ren­tes. Y tam­bién se or­ga­ni­zan ca­tas te­má­ti­cas pa­ra que los in­tere­sa­dos pue­dan co­no­cer más de cer­ca la de­no­mi­na­ción de ori­gen y los pro­duc­tos que en ella se ela­bo­ran. Ade­más, «hay un su­mi­ller que es­tá a dis­po­si­ción de la gen­te pa­ra acla­rar to­das sus du­das y aten­der sus con­sul­tas», aña­de Gil.

En el con­se­llo re­gu­la­dor re­co­no­cen que la fies­ta de Cam­ba­dos «si­gue sien­do un es­ca­pa­ra­te im­por­tan­te pa­ra no­so­tros, por­que vie­ne mu­cha gen­te de to­da Es­pa­ña», aña­de Gil. Quién le iba a de­cir a aque­llos cam­ba­de­ses que ha­ce 65 años se reunie­ron en la huer­ta de uno de ellos pa­ra ele­gir al me­jor vino, que aquel era el ori­gen de una de las ce­le­bra­cio­nes gas­tro­nó­mi­cas más im­por­tan­tes de Es­pa­ña. Que su apues­ta se iba a con­ver­tir en una fies­ta en la que ca­da año se dan ci­ta dos­cien­tas mil per­so­nas y que, ade­más, es­ta iba a ser­vir pa­ra en­cum­brar un vino que, en aquel en­ton­ces, ape­nas era co­no­ci­do. El tiem­po ha pa­sa­do y las co­sas han cam­bia­do, pe­ro los cam­ba­de­ses se si­guen reunien­do ca­da pri­me­ra se­ma­na de agos­to con la mis­ma ex­cu­sa: es­co­ger al me­jor al­ba­ri­ño del año. Y, de pa­so, dis­fru­tar del pla­cer de ca­tar­lo.

El tú­nel del vino per­mi­te ca­tar de for­ma re­po­sa­da

FO­TOS MARTINA MISER

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