ALE­JAN­DRO TOUS Y RUTH NÚÑEZ

LA PA­RE­JA APRO­VE­CHÓ SU ES­TAN­CIA EN LA­TI­NOA­MÉ­RI­CA POR ASUN­TOS PRO­FE­SIO­NA­LES PA­RA CA­SAR­SE. SU­CE­DIÓ EL PA­SA­DO MES DE MAR­ZO, TRAS UNA DÉ­CA­DA DE NO­VIAZ­GO.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - SUMARIO - POR TE­RE­SA BA­RRIOS

Bo­da ín­ti­ma en Co­lom­bia.

Fue un pe­lo­ta­zo en su día. La se­rie de te­le­vi­sión Yo soy Bea en­lo­que­cía a mi­llo­nes de es­pec­ta­do­res tras su es­treno en ju­lio de 2006. Por aquel en­ton­ces aun no se ha­bía des­per­ta­do en nues­tro país la fie­bre ca­tó­di­ca por las fic­cio­nes epi­só­di­cas, aun­que siem­pre ha­bía exis­ti­do cier­ta que­ren­cia ha­cia los cu­le­bro­nes la­ti­noa­me­ri­ca­nos: To­pa­cio, Cris­tal, La da­ma de rosa, Do­ña Be­lla... De he­cho, Yo soy Bea ve­nía ins­pi­ra­da en un éxi­to del otro la­do del char­co, Betty la fea, que pri­me­ro triun­fó en Co­lom­bia y lue­go en Es­ta­dos Uni­dos. El ca­so es que cua­jó des­de el prin­ci­pio, y en eso tu­vie­ron mu­cho que ver sus pro­ta­go­nis­tas, Ale­jan­dro Tous y Ruth Núñez. Ella era la lis­ta de be­lle­za dis­traí­da y él, el ‘ga­lan­són’ gua­po que la ig­no­ra­ba. Tres añi­tos du­ró la historia en an­te­na has­ta que por fin Ruth pa­só de patito feo a cis­ne y Ale­jan­dro se enamo­ró irre­me­dia­ble­men­te. En la fic­ción, de­ci­mos.

UN NO­VIAZ­GO DIS­CRE­TO En la vi­da real los ac­to­res se enamo­ra­ron mu­cho an­tes y co­men­za­ron un no­viaz­go que tar­dó en sa­lir a la luz. Dis­cre­tí­si­mos siem­pre, son de pro­di­gar­se po­co y pa­ra cuan­do la historia se hi­zo

pú­bli­ca, la re­la­ción es­ta­ba más que con­so­li­da­da. Por eso aque­llas imá­ge­nes de la bo­da fic­ti­cia en­tre am­bos des­per­ta­ron tan­to in­te­rés. Ahí ha­bía amor ver­da­de­ro. Eso siem­pre gus­ta y con ra­zón. Pe­ro su pa­so por el al­tar, sin em­bar­go, se que­dó en el set de ro­da­je. Así fue has­ta ha­ce unas se­ma­nas. Por­que se­gún he­mos po­di­do sa­ber, los ac­to­res han con­traí­do ma­tri­mo­nio por fin, tras diez años de re­la­ción. Y lo han he­cho muy le­jos, en Co­lom­bia, don­de am­bos han re­si­di­do unos me­ses re­cien­te­men­te por­que a Ale­jan­dro le ofre­cie­ron par­ti­ci­par en una se­rie allí. Ob­via­men­te, acep­tó, y Ruth, que an­da­ba sin na­da con­cre­to en su agen­da pro­fe­sio­nal, se fue con él sin du­dar­lo.

NE­CE­SI­DAD DE PA­PE­LES Y co­mo, una vez fi­na­li­za­da esa co­la­bo­ra­ción, el ac­tor de­bía mar­char­se a Mia­mi a ro­dar una pe­lí­cu­la, aflo­ró el prag­ma­tis­mo pu­ro y du­ro. Los dis­tin­tos vi­sa­dos en­tor­pe­cían que Ruth pu­die­ra acom­pa­ñar­le to­do el tiem­po, y ca­sar­se fue la me­jor op­ción. Así con­ta­da, la historia no sue­na de­ma­sia­do ro­mán­ti­ca, pe­ro co­no­cien­do la tra­yec­to­ria de no-ex­po­si­ción pú­bli­ca de la pa­re­ja, tam­po­co ex­tra­ña. Te­nían cla­ro que lo su­yo es pa­ra siem­pre sin fir­mas ni con­tra­tos, y lo han de­mos­tra­do, has­ta que surgió la ne­ce­si­dad. Aho­ra vi­ven fe­li­ces co­mo ma­ri­do y mu­jer, del mis­mo mo­do que lo ha­cían co­mo no­vio y no­via. Pe­ro ha­ce ilu­sión con­tar­lo. Y más aun cuan­do la pa­re­ja ya se ha ins­ta­la­do de nue­vo en Ma­drid con pro­yec­tos a la vis­ta. Ale­jan­dro em­pie­za en breve co­mo pro­ta­go­nis­ta en el mu­si­cal Ca­ba­ret y ade­más gra­ba­rá pre­ci­sa­men­te jun­to a Ruth al­gu­nos ca­pí­tu­los de la se­rie de TVE Ol­mos y Ro­bles. En­ho­ra­bue­na.

DE LA FIC­CIÓN A LA REALI­DAD Más de cin­co mi­llo­nes de es­pec­ta­do­res vie­ron su en­la­ce en TV. La bo­da au­tén­ti­ca ha si­do mu­cho más dis­cre­ta y no se ha­bía co­no­ci­do has­ta aho­ra. Eso sí, am­bas his­to­rias, la real y la de la se­rie, com­par­ten su du­ra­ción en el tiem­po y en la me­mo­ria del pú­bli­co.

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