De­sola­dor Pac­to de To­le­do

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - ACTUALIDAD - VE­NAN­CIO SALCINES

El miér­co­les, Fá­ti­ma Bá­ñez acu­dió a la co­mi­sión del Pac­to de To­le­do. Ima­gí­ne­se el mo­ti­vo. Lle­gó y dio una bue­na no­ti­cia, las apor­ta­cio­nes al sis­te­ma de pen­sio­nes cre­cen a más ve­lo­ci­dad que las sa­li­das. Es de­cir, el dé­fi­cit co­men­za­rá a es­tre­char­se. Y lo ha­ce por dos co­sas. Por un lado, el rit­mo de crea­ción de em­pleo y, por el otro, los sa­la­rios me­dios, tam­bién al al­za. En fin, no hay que­ja. Es mú­si­ca ce­les­tial. Lo que to­dos que­re­mos oír. Sin em­bar­go, no crea que son­reí mu­cho. Al con­tra­rio, me en­tró un ba­jón. Se­guí le­yen­do to­dos los de­ta­lles de su in­ter­ven­ción y lo hi­ce en va­rios me­dios. Siempre lle­ga­ba a la mis­ma con­clu­sión, es lo úni­co de va­lor de su in­ter­ven­ción. «¿Y le pa­re­ce po­co?», pen­sa­rá más de uno. Pues cla­ro que me pa­re­ce po­co, me pa­re­ce nada. Es­pa­ña ne­ce­si­ta po­lí­ti­cos que lle­ven de­ba­jo del bra­zo una agen­da re­for­mis­ta y Bá­ñez no pa­re­ce es­tar en­ca­jan­do en ese es­que­ma. Y no creo que sea por fal­ta de ideas, sim­ple­men­te es­tá evi­tan­do en­trar en ba­ta­lla y es­te da­to es su gran co­ra­za. De ahí mi tris­te­za.

Hay un ries­go evi­den­te de que el Go­bierno nos lan­ce la idea fuer­za de que el pro­ble­ma del sis­te­ma de pen­sio­nes es de ca­rác­ter fi­nan­cie­ro, de ba­se con­ta­ble, de­be con­tra ha­ber, y que lo úni­co que hay que ha­cer es de­jar que las iner­cias ca­mi­nen so­las. Pe­ro es­to es fal­so. Pa­ra equi­li­brar el sis­te­ma ne­ce­si­ta­mos en­tre cua­tro y cin­co mi­llo­nes de tra­ba­ja­do­res adi­cio­na­les, y es­tos no exis­ten. No, no exis­ten. Es­ta­mos a un mi­llón de al­can­zar nues­tro má­xi­mo ni­vel de ocu­pa­ción, y en el mo­men­to en que ge­ne­re­mos em­pleo pa­ra cer­ca de dos mi­llo­nes de per­so­nas se po­drá afir­mar que nos he­mos que­da­do sin fuer­za de tra­ba­jo. An­tes de tres años una bue­na par­te de Es­pa­ña se co­lo­ca­rá con ta­sas de pa­ro por de­ba­jo del ocho por cien­to, es de­cir, es­ta­rán de fac­to en pleno em­pleo y, con to­do, el sis­te­ma se­gui­rá sien­do de­fi­ci­ta­rio.

Es de­cir, cierre los ojos y sue­ñe con un mer­ca­do la­bo­ral ex­tra­or­di­na­rio, pues se­pa que ese mer­ca­do fan­tás­ti­co no al­can­za­rá pa­ra pa­gar las pen­sio­nes, nada se­rá ca­paz de co­rrer con los gas­tos de lo que nos es­tá por lle­gar, sal­vo que sea­mos más, mu­chos más. Y es­to es lo que que­ría ha­ber­le es­cu­cha­do a la mi­nis­tra el miér­co­les. Y no so­lo a ella, me val­dría cual­quier dipu­tado de cual­quier otro par­ti­do. Pe­ro así no se desa­rro­lló el jue­go. La mi­nis­tra hin­chó el pe­cho y los otros in­ten­ta­ron me­ter­le al­gún gol. Me de­pri­mo.

Es­pa­ña tie­ne que ha­blar de po­lí­ti­cas na­ta­li­cias y, de al­go más, de una nue­va po­lí­ti­ca mi­gra­to­ria. Hay que de­fi­nir de nue­vo quién pue­de en­trar y lo que ha de ha­cer pa­ra ob­te­ner la re­si­den­cia. Y la es­tra­te­gia ha de ser cap­tar ta­len­to. Mu­cho ta­len­to. Que aquí ya lo hay, pues que se do­ble ¿Gra­dua­dos uni­ver­si­ta­rios con ba­se tec­no­ló­gi­ca? Que en­tren to­dos. Aho­ra bien, que na­die al­can­ce la re­si­den­cia sin pa­sar por nues­tro sis­te­ma edu­ca­ti­vo. Esa ha de ser la ver­da­de­ra adua­na. Y de pa­so dé­mos­le en­tra­da al mi­nis­tro de Asun­tos Ex­te­rio­res. Te­ne­mos una bom­ba de­mo­grá­fi­ca a sie­te días en co­che de Se­vi­lla. Esa es la dis­tan­cia que nos se­pa­ra del Gol­fo de Guinea, y den­tro de cua­ren­ta años en esa zo­na vi­vi­rán cer­ca de mil mi­llo­nes de per­so­nas. No exis­ti­rá va­lla en Me­li­lla o en Ceu­ta ca­paz de pa­rar esa pre­sión de­mo­grá­fi­ca. So­lo una co­sa pue­de blin­dar nues­tra fron­te­ra sur, el desa­rro­llo eco­nó­mi­co del Áfri­ca fran­có­fo­na. Pa­rís, que es­tá fe­liz de ejer­cer de me­tró­po­li co­lo­nial, tie­ne que ejer­cer y ha­cer­lo acom­pa­ñan­do a esas na­cio­nes a un desa­rro­llo real y sos­te­ni­ble.

Su pensión y la mía es un pro­ble­ma de Es­ta­do, su­je­to a un aba­ni­co de me­di­das com­ple­jas y nada sen­ci­llas, por eso me sor­pren­de que los lla­ma­dos a di­se­ñar el fu­tu­ro de­di­quen la co­mi­sión del Pac­to de To­le­do a jue­gos tác­ti­cos y es­té­ri­les. No nos me­re­ce­mos es­to.

| EFE | BALLESTEROS

La mi­nis­tra Fá­ti­ma Bá­ñez en la úl­ti­ma reunión del Pac­to de To­le­do

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