Willy Fog ha­ce es­ca­la en A Es­tra­da

El onu­ben­se que re­co­rre el mun­do en si­lla de rue­das tu­vo que pa­rar en el mu­ni­ci­pio al que­dar sin ba­te­ría su si­lla

La Voz de Galicia (Deza) - Deza local - - DEZA-TABEIRÓS - RO­CÍO GAR­CÍA

Jo­sé Ira­la Vidal es un ve­cino de Aro­che (Huel­va) de 49 años. Es de allí so­lo por­que lo di­ce su DNI, por­que en reali­dad Ira­la se ha con­ver­ti­do en ciu­da­dano uni­ver­sal. A los tres años una me­nin­gi­tis lo de­jó en si­lla de rue­das. Con 24 de­ci­dió em­pren­der una gi­ra mun­dial pa­ra reivin­di­car la su­pre­sión de las ba­rre­ras ar­qui­tec­tó­ni­cas. Se­gún ase­gu­ra, ha re­co­rri­do más de 150.000 ki­ló­me­tros por to­da Amé­ri­ca, Áfri­ca y Eu­ro­pa. A Es­pa­ña le ha da­do la vuel­ta va­rias ve­ces y el Ca­mino de San­tia­go lo tie­ne bien pa­tea­do. El por­tu­gués, por ejem­plo, lo ha he­cho unas cuan­tas ve­ces.

Pro­ble­ma téc­ni­co

Ira­la hi­zo el lu­nes es­ca­la obli­ga­da en A Es­tra­da a cau­sa de un pro­ble­ma téc­ni­co. La si­lla en la que se des­pla­za por el mun­do en­te­ro fun­cio­na con ba­te­rías re­car­ga­bles. En torno a las 16.00 ho­ras, en­fi­lan­do la Ave­ni­da de Pon­te­ve­dra de ca­mino ha­cia la ca­pi­tal pro­vin­cial, la si­lla de Jo­sé Ira­la se que­dó sin ba­te­ría y el hom­bre se que­dó plan­ta­do en mi­tad de la ace­ra. El mó­vil le per­mi­tió sa­lir del pa­so rá­pi­da­men­te. «Lla­mé al 112 y en­se­gui­da lle­gó la Po­li­cía Lo­cal. Le es­toy muy agra­de­ci­do», ex­pli­ca. Los agen­tes con­tac­ta­ron con los Ser­vi­cios So­cia­les del Con­ce­llo y con Cá­ri­tas pa­ra re­sol­ver la si­tua­ción.

«Ne­ce­si­ta­ba un lu­gar pa­ra car­gar la ba­te­ría y tam­bién pa­ra pa­sar la no­che», ex­pli­ca Ira­la. Con ayu­da de un ta­xi adap­ta­do pa­ra si­llas de rue­das el hom­bre pu­do lle­gar a un cén­tri­co hos­tal es­tra­den­se que dis­po­ne de ha­bi­ta­cio- nes adap­ta­das.

En po­co más de me­dia ho­ra ya es­ta­ba ins­ta­la­do en el hos­tal. El Con­ce­llo se ofre­ció a ha­cer­se car­go tras la jus­ti­fi­ca­ción de la si­tua­ción del via­je­ro. No obs­tan­te, por ra­pi­dez, aca­bó asu­mien­do los gas­tos Cá­ri­tas. «Yo vi­vo de la ayu­da de la gen­te que me voy en­con­tran­do en el ca­mino», cuen­ta Ira­la. Lle­gó ha­ce unos días a San­tia­go de Com­pos­te­la tras ha­ber com­ple­ta­do el Ca­mino por­tu­gués por enési­ma vez. Aho­ra, es­tá recorriendo es­ta ru­ta de pe­re­gri­na­ción a la in­ver­sa pa­ra re­gre­sar a ca­sa. A Es­tra­da le que­da­ba fue­ra del re­co­rri­do. Sin em­bar­go, tras sa­lir de San­tia­go, de­ci­dió acer­car­se pa­ra vi­si­tar a un ami­go. «Al fi­nal no pu­de con­tac­tar con él», cuen­ta. «Dale sa­lu- dos de mi par­te», di­ce ex­pli­can­do de quién se tra­ta.

Ayer, Ira­la desa­yu­nó a las nue­ve y si­guió ca­mino ha­cia Pon­te­ve­dra, a don­de lle­gó al ano­che­cer. «Ha­go en­tre 50 y 65 ki­ló­me­tros al día», di­ce. Hoy tie­ne pre­vis­to se­guir avan­zan­do ha­cia Vi­go y Tui pa­ra en­trar lue­go en Por­tu­gal y re­gre­sar a su ca­sa de Huel­va. No se que­da­rá mu­cho tiem­po. «Es­toy pla­nean­do un via­je por Chi­na», cuen­ta.

Al pre­gun­tar­le por las ba­rre­ras ar­qui­tec­tó­ni­cas en A Es­tra­da y en Ga­li­cia, el via­je­ro es ro­tun­do. «Hay las mis­mas aquí que en el res­to del pla­ne­ta. En eso no hay dis­tin­cio­nes. De ahí mi em­pe­ño en vi­si­bi­li­zar­las y en reivin­di­car su su­pre­sión en to­do el mun­do», ex­pli­ca.

X. A. SO­LER

Ira­la —en la foto en San­tia­go— re­co­rre el mun­do en una lla­ma­ti­va si­lla con equi­pa­je y ban­de­ra.

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