Un año y on­ce me­ses de pri­sión por pro­pi­nar una pa­li­za a su ex­pa­re­ja em­ba­ra­za­da de seis me­ses

La Voz de Galicia (Deza) - Deza local - - PONTEVEDRA - L. PENIDE

Cuan­do su com­pa­ñe­ra sen­ti­men­tal es­ta­ba em­ba­ra­za­da de cua­tro me­ses de la hi­ja de am­bos le ases­tó una pa­ta­da en el es­tó­ma­go. Al al­can­zar el sex­to mes de ges­ta­ción, le pro­pi­nó una bru­tal pa­li­za. Aho­ra es­te pon­te­ve­drés aca­ba de ser con­de­na­do a on­ce me­ses de pri­sión por un de­li­to de mal­tra­to de obra y a un año de cár­cel por unas le­sio­nes le­ves en el ám­bi­to de la vio­len­cia con­tra la mu­jer, pe­nas que se com­ple­men­tan con la im­po­si­ción de cua­tro años en los que ten­drá prohi­bi­do acer­car­se a me­nos de dos­cien­tos me­tros de la víc­ti­ma o co­mu­ni­car­se por cual­quier me­dio con ella.

Fue a prin­ci­pios del 2015 cuan­do, tras tres años de re­la­ción sen­ti­men­tal en la que ya ha­bían te­ni- do una hi­ja, la pon­te­ve­dre­sa pu­so fin a la mis­ma. Días an­tes se ha­bía pro­du­ci­do la pri­me­ra de las agre­sio­nes por las que aho­ra fue con­de­na­do su no­vio, que tie­ne 32 años y fue con­de­na­do en el 2014 por le­sio­nes so­bre la mu­jer.

Am­bos se en­con­tra­ban en el do­mi­ci­lio fa­mi­liar cuan­do en­ta­bla­ron una dis­cu­sión. En el trans­cur­so de la mis­ma, el acu­sa­do le pe­gó «in­ten­cio­na­da­men­te una pa­ta­da en la ba­rri­ga» a la de­nun­cian­te, «que es­ta­ba em­ba­ra­za­da de unos cua­tro me­ses de su hi­ja pe­que­ña». De­bi­do al gol­pe, en la ma­ña­na del 26 de enero, tu­vo que acu­dir a ur­gen­cias por mo­les­tias ab­do­mi­na­les ines­pe­cí­fi­cas. Los mé­di­cos, si bien cons­ta­ta­ron que no exis­tían le­sio­nes fí­si­cas, sí de­ter­mi­na­ron que su- fría una cri­sis de an­sie­dad.

Dos me­ses más tar­de, cuan­do la re­la­ción ya es­ta­ba ro­ta, el pon­te­ve­drés se plan­tó en la vi­vien­da de la víc­ti­ma. Era la me­dia­no­che del 21 de mar­zo. Co­men­za­ron, de nue­vo, una dis­cu­sión has­ta que lle­ga­ron unas ami­gas de la pon­te­ve­dre­sa. Es­ta les pi­dió que les de­ja­ran so­los, de tal mo­do que la agre­sión se pro­du­jo en el mo­men­to en el que se mar­cha­ron.

El aho­ra con­de­na­do la «aga­rró fuer­te­men­te por los bra­zos con la in­ten­ción de ha­cer­le da­ño» pa­ra, ac­to se­gui­do, co­ger­la «por el cue­llo ara­ñán­do­la y dán­do­le va­rios bo­fe­to­nes en la ca­be­za y en la ca­ra». La sen­ten­cia re­co­ge que al­gu­nos de es­tos gol­pes al­can­za­ron con fuer­za el en­torno de las ore­jas. Fue­ron de tal in­ten­si­dad los im­pac­tos que le hi­cie­ron va­cío. De he­cho, la hi­ja de 16 me­ses se des­per­tó al es­cu­char los gri­tos de su ma­dre y se la en­con­tró en el sa­lón lim­pián­do­se «la san­gre que le ma­na­ba del oí­do iz­quier­do».

Los ma­gis­tra­dos con­si­de­ran acre­di­ta­do que su­frió una con­tu­sión en el pár­pa­do su­pe­rior y la ce­ja de­re­chas, con­tu­sio­nes en la ca­ra y en am­bos pa­be­llo­nes au­ri­cu­la­res con per­fo­ra­ción del tím­pano iz­quier­do, así co­mo ero­sio­nes en el cue­llo.

En una oca­sión, le pro­pi­nó una pa­ta­da en el es­tó­ma­go y, en, otra le per­fo­ró el tím­pano a bo­fe­ta­das

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