Ob­je­ti­vo via­ble: mar­car tres go­les

El Pon­te­ve­dra sa­be bien que es po­si­ble la re­mon­ta­da. Le to­có su­frir­la an­te el Se­vi­lla en el 2005. Y a Lui­si­to, sa­bo­rear­la en el 2008 en San­tia­go

La Voz de Galicia (Deza) - Deza local - - PONTEVEDRA DEPORTES - CAR­MEN GAR­CÍA DE BUR­GOS

Hay una má­xi­ma en fút­bol, di­cen quie­nes sa­ben, que ase­gu­ra que «si ellos te me­tie­ron tres en ca­sa a ti, tú pue­des me­tér­se­los a ellos en la su­ya». En el de­por­te rey to­do es po­si­ble, y ca­da par­ti­do es un mun­do. Lo ad­ver­tía el sá­ba­do tras el par­ti­do Lui­si­to y lo re­afir­ma­ban va­rios de sus protagonistas so­bre el cés­ped. In­clu­so el pro­pio Vi­cen­te Mir, en­tre­na­dor del vic­to­rio­so —por el mo­men­to— Real Mur­cia in­sis­tió va­rias ve­ces en que la eli­mi­na­to­ria no es­tá, por el mo­men­to, de­ci­di­da. Sí in­cli­na­da a fa­vor de los ama­ri­llos, pe­ro no ce­rra­da.

El en­cuen­tro de vuel­ta no se va a pro­du­cir en el es­ce­na­rio ideal: ni es en ca­sa, ni la re­mon­ta­da va a ser sen­ci­lla. El Pon­te­ve­dra ten­dría que ga­nar de tres go­les o, en to­do ca­so, de dos a par­tir de su pri­mer tan­to. De lo­grar otro 1-3, el re­sul­ta­do mí­ni­mo que ne­ce­si­ta­ría pa­ra no des­pe­dir­se in­me­dia­ta­men­te de la fa­se de as­cen­so, que­da­ría en em­pa­te con los mur­cia­nos.

Y, aún así, es po­si­ble. Los he­chos, y la his­to­ria, lo de­mues­tran. Y no hay que re­cu­rrir a otras ca­te­go­rías u otros protagonistas. El pro­pio club gra­na­te lo vi­vió en sus car­nes ha­ce no tan­to. Fue en una de la de­ce­nas de fa­ses de as­cen­so que ha dispu­tado en los úl­ti­mos años. El Se­vi­lla lo ha­bía re­ci­bi­do en ca­sa con las de­fen­sas ba­jas, y los gra­na­tes apro­ve­cha­ron sus erro­res pa­ra de­jar gra­ba­do en el cam­po an­da­luz un 0-2 que que­ma­ba a los lo­ca­les y re­fres­ca­ba con sa­bor a Se­gun­da División a los pon­te­ve­dre­ses. Pue­de que fue­ra pre­ci­sa­men­te el ex­ce­so de con­fian­za el que les ju­gó una ma­la pa­sa­da, pe­ro lo cier­to es que en la vuel­ta fue­ron los blan­cos los que le me­tie­ron dos go­les sin en­ca­jar nin­guno. Tu­vie­ron que ser los pe­nal­tis los que, fi­nal­men­te, de­ci­die­ran de­jar al equi­po de la ciu­dad del Lé­rez fue­ra.

Pe­ro tam­bién sus protagonistas han ex­pe­ri­men­ta­do la sen­sa­ción con­tra­ria. El pro­pio Lui­si­to lo­gró una ha­za­ña si­mi­lar, aun­que no idén­ti­ca, ha­ce aho­ra ca­si exac­ta­men­te nue­ve años, en el 2008. El mís­ter teen­se en­tre­na­ba por en­ton­ces al Ci­da­de de San­tia­go y a pe­sar de que le acom­pa­ñan re­cuer­dos per­so­na­les di­fí­ci­les, lo cier­to es que lo­gró sa­car de un apu­ro si­mi­lar al cua­dro com­pos­te­lano. Ve­nía de per­der 0-2 con­tra el Atlé­ti­co Mon­zó a do­mi­ci­lio y, aun­que te­nía el fac­tor ca­sa de su la­do, la si­tua­ción no era sen­ci­lla. Pe­ro lo con­si­guie­ron, ven­cie­ron 3-0 al ri­val y pa­sa­ron la eli­mi­na­to­ria , y lle­ga­ron a la si­guien­te, que vol­vía a co­lo­car­los fue­ra de ca­sa, en es­ta oca­sión an­te el Al­man­sa. Pe­ro to­da­vía den­tro de la ca­rre­ra.

Por eso los ju­ga­do­res ase­gu­ra­ban el sá­ba­do que creen en la re­mon­ta­da, que creen en la vic­to­ria, y que, co­mo to­do lo que tie­ne que ver con el fút­bol, es po­si­ble. Al me­nos, mien­tras el Pon­te­ve­dra es­té en uno de los cam­pos.

EMI­LIO MOL­DES

Los ju­ga­do­res gra­na­tes ase­gu­ran que creen en sus po­si­bi­li­da­des de re­mon­ta­da.

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