«En ci­ru­gía ro­bó­ti­ca de columna nos di­fe­ren­cia el ti­po de pró­te­sis»

Su pa­dre, el al­cal­de de Ago­la­da, com­pro­bó las ven­ta­jas tras pa­sar por su qui­ró­fano

La Voz de Galicia (Deza) - Deza local - - AGENDA - ROCÍO RA­MOS

Na­ci­da en Ago­la­da, Ma­ría Do­lo­res Va­re­la Cos­ta tra­ba­ja co­mo neu­ro­ci­ru­ja­na en el Oli­ver Ayats Ins­ti­tu­te de Bar­ce­lo­na, un cen­tro es­pe­cia­li­za­do en ci­ru­gía ro­bó­ti­ca de columna, pio­ne­ro en es­te ti­po de téc­ni­cas mí­ni­ma­men­te in­va­si­vas y con una gran repu­tación in­ter­na­cio­nal, que des­de 1994 se ubi­ca en el Cen­tro Mé­di­co Tek­non de Bar­ce­lo­na. A la gran la­bor pro­fe­sio­nal que desa­rro­lla to­dos los días es­ta doc­to­ra de­za­na se su­ma una especial cir­cuns­tan­cia. Y es, que re­cien­te­men­te ope­ró a su pa­dre, el al­cal­de de Ago­la­da, Ra­mi­ro Va­re­la, que es­tá en­can­ta­do con los re­sul­ta­dos, y por su­pues­to con su hi­ja y el res­to del equi­po mé­di­co. —Es­tán es­pe­cia­li­za­dos en ro­bó­ti­ca de columna ¿en qué con­sis­te exac­ta­men­te?

—En neu­ro­ci­ru­gía ope­ra­mos de to­do, tan­to cra­neal co­mo de columna. Aun­que es ver­dad que de columna, ope­ra­mos más, por­que afor­tu­na­da­men­te hay más pa­to­lo­gía de columna que tu­mo­res ce­re­bra­les, y co­mo en to­dos los ser­vi­cios de neu­ro­ci­ru­gía, el 90 % son in­ter­ven­cio­nes de columna. Den­tro de la pa­to­lo­gía de columna, la ro­bó­ti­ca con­sis­te bá­si­ca­men­te en un ro­bot que te ayu­da en la co­lo­ca­ción de los tor­ni­llos. En el or­de­na­dor tu di­bu­jas la trayectoria y él la ha­ce den­tro del qui­ró­fano, y de ca­ra a pa­cien­tes con co­lum­nas com­ple­jas con es­co­lio­sis que tú en la ra­dio­gra­fía igual no lo pue­des ver bien por­que es­tá muy tor­ci­do, muy des­via­do, va muy bien por­que no ne­ce­si­ta ha­cer con­trol de ra­yos, el ha­ce la trayectoria y tú so­lo tie­nes que ator­ni­llar don­de él te di­ce. Pa­ra co­lum­nas bá­si­cas pue­des pres­cin­dir del ro­bot pe­ro pa- ra las co­lum­nas com­ple­jas tie­ne es­ta uti­li­dad.

—¿Den­tro de la ci­ru­gía ro­bó­ti­ca qué ha­cen más?

—So­bre to­do ci­ru­gía de columna lum­bar y lo que nos di­fe­ren­cia es el ti­po de pró­te­sis que po­ne­mos. No­so­tros nor­mal­men­te no fi­ja­mos la columna. Usa­mos mu­cho una pró­te­sis que es un es­ta­bi­li­za­dor di­ná­mi­co, que no te fi­ja la columna y te per­mi­te ha­cer mo­vi­mien­tos de fle­xión y de ex­ten­sión por­que es­tá he­cha de un ma­te­rial que a tem­pe­ra­tu­ra cor­po­ral te per­mi­te ha­cer es­tos mo­vi­mien­tos. Creo que por eso van bien, es más fi­sio­ló­gi­co, es más un sus­ti­tu­to del dis­co que es­tá en­fer­mo, que no si te po­nen una ba­rra con tor­ni­llos. Hay casos en los que sí hay que fi­jar­los, si tie­nes una columna ines­ta­ble, una frac­tu­ra o una es­co­lio­sis por­que la tie­nes que en­de­re­zar, pe­ro cuan­do se tra­ta de una dis­co­pa­tía, una her­nia o una es­te­no­sis de canal y un dis­co en­fer­mo es me­jor po­ner es­te ti­po de es­ta­bi­li­za­do­res. Se to­le­ra me­jor y Un qui­ró­fano de Play­mo­vil. Lo­li cuen­ta que des­de pe­que­ña ju­ga­ba a los mé­di­cos. Ex­pli­ca que «mi pa­drino es mé­di­co y me re­ga­ló el qui­ró­fano de Play­mo­vil y ya su­pe que lo de ope­rar era lo mío». Tie­ne tres so­bri­nos y es­pe­ra que al­guno si­ga sus pa­sos. «A la ma­yor ya le re­ga­lé un fonendo», di­ce. por eso les due­le me­nos. Y ha­ce­mos ci­ru­gía per­cu­tá­nea, que es me­nos in­va­si­va. No es lo mis­mo una ci­ru­gía abier­ta en la que tie­nes que ex­po­ner to­da la vér­te­bra que lo ha­gas a tra­vés del músculo per­cu­tá­nea. Al músculo no le qui­tas la irri­ga­ción y sigue fun­cio­nad y la re­cu­pe­ra­ción es tam­bién más rá­pi­da.

—Su pa­dre es­ta­ba en­can­ta­do —Sí, aquí es­ta­ban muy sor­pren­di­dos. Sa­lió del qui­ró­fano y le pre­gun­tó el anes­te­sis­ta ¿có­mo te en­cuen­tras? y él ya de­cía «es­tu­pen­da­men­te». Yo no me lo po- día creer por­que son ci­ru­gías que due­len, pe­ro él lo lle­vó muy bien. No es nor­mal que es­tén tan bien. Lo nor­mal es te­ner al­gu­na mo­les­tia, pe­ro yo me ale­gro. Fue muy buen pa­cien­te. Le de­bía do­ler mu­cho an­tes aun­que no se que­ja­ba tan­to y por eso el ali­vio fue ma­yor. Sa­lió del qui­ró­fano y ya no le do­lía la pier­na por la her­nia. —¿A él qué le hi­zo?

—Él lle­va un es­ta­bi­li­za­dor di­ná­mi­co. Te­nía una es­te­no­sis de canal, una her­nia y una dis­co­pa­tía. Ya pues­tos le hi­ce to­do, un tres por uno. A lo gran­de. —¿Cuán­to tiem­po lle­va en Bar­ce­lo­na?

—Quin­ce años y nue­ve me­ses, ya soy más ca­ta­la­na. Yo soy muy frio­le­ra y aquí el clima es lo me­jor. Bar­ce­lo­na es una ciu­dad muy bo­ni­ta y me cos­ta­ría ir­me. —¿Cuán­do se in­cli­nó por la neu­ro­ci­ru­gía?

—Lo vas vien­do en la ca­rre­ra. La com­pen­sa­ción fue cuan­do pu­de ele­gir la pla­za de neu­ro­ci­ru­gía en el MIR y ade­más en el hos­pi­tal que que­ría. Ahí ya res­pi­ré. Lo­li Va­re­la ex­pli­ca que lo que más ven son «dis­co­pa­tías de­ge­ne­ra­ti­vas pe­ro no tie­ne re­la­ción con la edad por­que te­ne­mos gen­te de 18, de 23 años que ya llevan pró­te­sis. Es más el rit­mo de vi­da que lle­va la gen­te. La me­dia de pa­cien­tes ope­ra­dos son muy jó­ve­nes. La ma­yo­ría es­tán en­tre los 40 y los 60, pe­ro te­ne­mos gen­te de 15 y de 18 años que ya se ope­ra­ron de her­nias y ya llevan pró­te­sis». En cuan­to a las posibles cau­sas apun­ta que pue­de de­ber­se «a malas pos­tu­ras y a ve­ces, aun­que sue­ne cu­rio­so e iró­ni­co, al de­por­te. Aho­ra es­tá muy de moda co­rrer y no sé yo si es muy bueno pa­ra la es­pal­da», afir­ma. Ex­pli­ca que «aquí se lle­va mu­cho co­rrer ma­ra­to­nes. Es­tán en­tre­nan­do unos días y de re­pen­te ya di­cen voy a co­rrer una me­dia ma­ra­tón. Y cla­ro, si tu no has he­cho nun­ca na­da, es­to te pue­de afec­tar tan­to a la columna co­mo a la ro­di­lla. Otra co­sa es que ha­gas bien las co­sas e in­clu­so en el gim­na­sio de­pen­de qué má­qui­na uses te pue­des ha­cer da­ño si no lo ha­ces bien. Es­tá bien ha­cer al­go, pe­ro hay que ase­so­rar­se un po­co». Se­ña­la que «yo le di­go a los pa­cien­tes que pa­ra la columna la na­ta­ción es ideal, pe­ro si na­das bien».

Lo­li Va­re­la lle­gó a Bar­ce­lo­na pa­ra es­tu­diar la ca­rre­ra de Me­di­ci­na en la Uni­ver­si­dad Au­tó­no­ma, en el hos­pi­tal de San Pau. La re­si­den­cia la hi­zo en el hos­pi­tal Uni­ver­si­ta­rio Mu­tua de Ta­rra­sa. «Allí —ex­pli­ca— mi je­fe de ser­vi­cio y mis ad­jun­to eran los que aho­ra aquí son mis je­fes. Aca­bé la re­si­den­cia y ellos de­ja­ron la pú­bli­ca pa­ra ha­cer so­lo pri­va­da en la Tek­non y me con­tra­ta­ron al aca­bar». Una la­bor en el Oli­ver Ayats que di­ri­gen los doc­to­res Bar­to­lo­mé Oli­ver y Emi­lio Ayats a la que su­ma ade­más guar­dias en el hos­pi­tal de San Juan de Dios «por­que aquí ni­ños ve­mos me­nos y así no pier­do la cos­tum­bre de ver ni­ños», se­ña­la.

Hi­ja y nie­ta de al­cal­des, Lo­li Va­re­la Cos­ta siem­pre tu­vo cla­ro que su vo­ca­ción es­ta­ba en un qui­ró­fano.

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