El par­ti­do que ga­nó A Estrada

Ca­ñi­ta Bra­va fue co­men­ta­ris­ta y Man­qui­ña ar­bi­tró una pa­chan­ga con mu­chas más ri­sas que fút­bol

La Voz de Galicia (Deza) - Deza local - - DEZA-TABEIRÓS - O. P. AR­CA

No fue­ron sol­te­ros con­tra ca­sa­dos, por­que el con­cep­to es­tá muy su­pe­ra­do, y los mar­ca­do­res so­lían ser de es­cán­da­lo a fa­vor de quie­nes jugaban sin es­tar las­tra­dos por la alian­za ... y por los años. Así que al No­vo Cam­po sal­ta­ron ayer de cor­to dos equi­pos más igua­la­dos, que cam­bia- ron las cor­ba­tas y las fal­das por las equi­pa­cio­nes ro­ja y blan­ca del Es­tra­den­se: cor­po­ra­ción mu­ni­ci­pal con­tra co­lec­ti­vo em­pre­sa­rial, bus­can­do re­unir fon­dos pa­ra la Aso­cia­ción Es­pa­ño­la Con­tra el Cán­cer; se lo­gra­ron en torno a 500 eu­ros, in­di­ca­ban desde la aso­cia­ción.

Pa­ra ani­mar la asis­ten­cia de pú­bli­co –un cuar­to de gra­da–, in­vi­ta­dos de ex­cep­ción: Man­qui­ña co­mo referee, que es un ár­bi­tro pe­ro con un to­que bri­tish de ele­gan­cia; y Ca­ñi­ta Bra­va co­mo na­rra­dor del en­cuen­tro. En el cés­ped, por los po­lí­ti­cos, re­pre­sen­tan­tes de to­dos los gru­pos –ellas y ellos–, sal­vo Ma­ga­ri­ños que por le­sión ani­mó desde la gra­da; y con re­fuer­zos de lu­jo: el es­tra­den­se Pe­pe Ri­co y el en­tre­na­dor del Pon­te­ve­dra, Lui­si­to, que en su día vis­tió co­mo ju­ga­dor la elás­ti­ca ro­ji­lla. Tam­bién Ra­fael Lou­zán y el ac­tor Víctor Fá­bre­gas. Por los em­pre­sa­rios, bue­na par­te de la di­rec­ti­va de la ACE, más apo­yos co­mo el fla­man­te pre­si­den­te del Es­tra­den­se, To­ño Cam­ba, y el ac­tor Ru­bén Ríos.

El par­ti­do de­jó más ri­sas y buen ro­llo que fút­bol. Hu­bo en­tra­das que aca­ba­ron con los con­ten­dien­tes en el sue­lo, y abra­za­dos, co­mo una de Sally To­rres a Ós­car Du­rán; hu­bo has­ta una pe­na má­xi­ma por ma­nos en el área de An­xos Pais; y hu­bo mo­men­tos de do­ce ju­ga­do­res de cam­po más el por­te­ro por cada equi­po, sin que el trío ar­bi­tral die­se ma­yor im­por­tan­cia al gri­to de un ni­ño desde la gra­da: «Eh, que por los ro­jos es­tán ju­gan­do do­ce». Es­tu­vo al qui­te Ca­ñi­ta –«es­te non ca­la nin de­bai­xo da au­ga», se oía en la ban­da–, que con su pe­cu­liar voz sen­ten­ció: «Do­ce y do­ce: 24, la ni­ña bo­ni­ta». Por lo me­nos, fue un res­pi­ro pa­ra Lui­si­to, dia­na de sus co­men­ta­rios; y pa­ra José López: «El señor alcalde se es­tá ma­tan­do de to­do, pe­ro su equi­po no reac­cio­na» sol­tó avan­za­do el se­gun­do tiem­po.

Y fue ver­dad. Por­que el gol de Eva To­rres en la pri­me­ra par­te sir­vió a los em­pren­de­do­res pa­ra ven­cer por la mí­ni­ma a los po­lí­ti­cos. Aun­que fue A Estrada quien ga­nó el par­ti­do: en el día de su pa­trón, San Paio, por más que Panorama abrie­se ac­tua­ción el domingo fe­liz por es­tar en las fies­tas de San Xoán.

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