Su­ce­sos

Un ví­deo de Je­sús Es­pi­ñei­ra a los ma­yo­res de la re­si­den­cia San Ro­sen­do en Si­lle­da fue la cla­ve

La Voz de Galicia (Deza) - Deza local - - PORTADA - ROCÍO RA­MOS

Un ví­deo en un via­je de for­ca­ri­cen­ses a Se­ma­na Ver­de per­mi­te iden­ti­fi­car a dos car­te­ris­tas en ac­ción

Cuan­do uno sa­le de ca­sa no sa­be qué es lo que se va a en­con­trar, y lo que me­nos se ima­gi­na­ban ha­ce unos días los ma­yo­res de la re­si­den­cia Vir­xe das Do­res de la Fun­da­ción San Ro­sen­do de For­ca­rei era que iban a aca­bar sien­do pro­ta­go­nis­tas in­vo­lun­ta­rios de una in­ves­ti­ga­ción de­lic­ti­va. Je­sús Es­pi­ñei­ra es ani­ma­dor so­cio­cul­tu­ral de es­ta re­si­den­cia for­ca­ri­cen­se.

Aun­que de­di­có su vi­da a la Guar­dia Ci­vil, tie­ne al­ma de de­tec­ti­ve y ayer con­ta­ba que «lle­gué a ha­cer la ca­rre­ra». Otra de sus múl­ti­ples afi­cio­nes es el ví­deo y no sa­le sin su vi­deo­cá­ma­ra Sony con la que gra­ba las múl­ti­ples sa­li­das de los re­si­den­tes y las ac­ti­vi­da­des. Es­pi­ñei­ra fue te­nien­te de la Guar­dia Ci­vil en A Es­tra­da mu­chos años y su úl­ti­mo des­tino en el cuer­po fue co­mo ca­pi­tán en Pon­te­ve­dra y des­pués de pa­sar a la re­ser­va. Aho­ra, ya ju­bi­la­do, de­di­ca gran par­te de su tiem­po a los ma­yo­res de la re­si­den­cia de la Fun­da­ción San Ro­sen­do des­de ha­ce sie­te años. Son fre­cuen­tes las sa­li­das a fes­te­jos y ac­tos por la zo­na que cuen­tan con Es­pi­ñei­ra co­mo acom­pa­ñan­te.

Es­te fin de se­ma­na, ex­pli­ca, «ire­mos a la Ra­pa de Sa­bu­ce­do», y ha­ce po­co no se qui­sie­ron per­der la Se­ma­na Ver­de de Si­lle­da. Fue allí don­de la afi­ción de Je­sús Es­pi­ñei­ra, que no va a nin­gún la­do sin su cá­ma­ra de ví­deo, ob­tu­vo unos ines­pe­ra­dos fru­tos. Cuen­ta que «es­tá­ba­mos en la fe­ria y es­tu­ve gra­ban­do a los ani­ma­les y di­fe­ren­tes co­sas, Abel (Vi­lla­ver­de, un re­si­den­te) de For­ca­rei es­ta­ba vien­do unas pulseras». De pron­to, apun­ta, «echó mano al pan­ta­lón y se dio cuen­ta de que no te­nía la car­te­ra». Le ro­ba­ron 200 eu­ros. Al re­gre- sar, ex­pli­ca, «fui re­pa­san­do des­pa­cio la gra­ba­ción y en ella des­cu­brí que se veía con to­do de­ta­lle có­mo ac­tua­ron». Se la tras­la­dó a la Guar­dia Ci­vil de For­ca­rei que, con la co­la­bo­ra­ción de los com­pa­ñe­ros de Carballo, iden­ti­fi­ca­ron a dos mu­je­res con un lar­go his­to­rial de­lic­ti­vo a las que se les acha­ca una de­ce­na de hur­tos en la fe­ria. Es­pi­ñei­ra se­ña­la que «fue el es­pí­ri­tu de guar­dia ci­vil» el que le lle­vó a bus­car pis­tas. El ví­deo apun­ta que «es es­cla­re­ce­dor, los re­si­den­tes lo vie­ron va­rias ve­ces». Fue la co­mi­di­lla del cen­tro y sir­ve tam­bién pa­ra evi­den­ciar la ne­ce­si­dad de to­mar pre­cau­cio­nes.

Re­sal­ta que los ví­deos tie­nen un úni­co ob­je­ti­vo: «Pro­yec­tár­se­los a los ma­yo­res que no pu­die­ron ve­nir y ha­cer­los par­tí­ci­pes de esas ac­ti­vi­da­des. A ellos les da la vi­da. Les gus­ta mu­cho y lo dis­fru­tan». Es­pi­ñei­ra no pa­ra, va a cla­ses de in­for­má­ti­ca e hi­zo la preins­crip­ción pa­ra Be­llas Ar­tes «pe­ro no sé si po­dré por­que lo pri­me­ro es la re­si­den­cia», afir­ma. Su la­bor, di­ce, «es co­mo en la Guar­dia Ci­vil, es­tar al ser­vi­cio del pue­blo». De los re­si­den­tes, afir­ma, «apren­do mu­cho to­dos los días». Su tra­to con ellos es el «de un ami­go más». Y la pre­gun­ta de Abel es si le de­vol­ve­rán el di­ne­ro. Es­pi­ñei­ra ya le di­jo que ha­brá que es­pe­rar al jui­cio.

Abel aún con la car­te­ra en el bol­si­llo y Es­pi­ñei­ra con su cá­ma­ra.

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