La le­yen­da de San Ero que con­quis­tó Nue­va York

Su di­se­ño de una bo­te­lla de al­ba­ri­ño se lle­vó dos pre­mios de pla­ta en los pres­ti­gio­sos Grap­his

La Voz de Galicia (Deza) - Deza local - - EL FACTOR HUMANO - M. ALFONSO

La de Ro­ber­to Nú­ñez es la his­to­ria de Da­vid con­tra Go­liat. Por­que es­te cam­ba­dés que se de­di­ca al di­se­ño grá­fi­co se pre­sen­tó es­te año a los Grap­his, unos de los ga­lar­do­nes más pres­ti­gio­sos en el mun­do del di­se­ño grá­fi­co, la pu­bli­ci­dad y la fo­to­gra­fía que to­dos los años se fa­llan en Nue­va York. Y triun­fó. Lo­gró dos pre­mios de pla­ta, sien­do el pri­mer ga­lle­go en con­se­guir un re­co­no­ci­mien­to en las ca­te­go­rías de pac­ka­ging y web y uno de los cua­tro es­pa­ño­les que fue pre­mia­do en es­ta edi­ción. Su vic­to­ria lle­gó con un pro­yec­to pe­que­ño, muy pe­que­ño si lo com­pa­ra­mos con los que pre­sen­ta­ron mar­cas co­mo Pep­si o Nestlé. Re­di­se­ñó la bo­te­lla de San Ero, una pe­que­ña bo­de­ga de Rías Bai­xas.

«Es­te es el po­der de la crea­ti­vi­dad, cuan­do hay un pro­yec­to in­tere­san­te pue­des com­pe­tir con otras mar­cas es­ta­bles», ex­pli­ca des­de Bar­ce­lo­na, ciu­dad en la que re­si­de des­de ha­ce al­gún tiem­po. Pe­ro tam­bién le qui­ta im­por­tan­cia. «No de­ja de ser una anéc­do­ta por­que, al fi­nal, si uno tie­ne cri­te­rio, sa­be cuan­do un pro­yec­to es­tá bien o mal. Y hay can­ti­dad de pro­yec­tos de los que es­tás muy or­gu­llo­so y no los pre­mian», re­la­ta. Pe­ro la ver­dad es que la su­ya ha si­do una gran ha­za­ña y to­do el tra­ba­jo rea­li­za­do pa­ra San Ero se­rá pu­bli­ca­do en el De­sign An­nual del 2018, un anua­rio de crea­ti­vi­dad de di­se­ño y re­fe­ren­cia que tie­ne di­fu­sión mun­dial.

¿De dón­de le vie­ne to­da es­ta pa­sión por el di­se­ño? «A mi siem­pre me in­tere­só el mun­do de la crea­ti­vi­dad, el ci­ne, el di­se­ño, la fo­to­gra­fía... y en el di­se­ño grá­fi­co en­con­tré una vía que lo aglu­ti­na to­do un po­co», ex­pli­ca. Es­tu­dió en A Coruña y, aun­que re­co­no­ce que ac­ce­der a es­te mun- do no es sen­ci­llo, «tu­ve la suer­te de que un co­no­ci­do me fa­ci­li­tó la en­tra­da en una agen­cia de di­se­ño web». Ahí em­pe­zó. Pe­ro que­ría más. Así que un día co­gió sus tra­ba­jos y se pre­sen­tó en Bap & Con­de, «la agen­cia en la que to­do crea­ti­vo ga­lle­go quie­re tra­ba­jar», ex­pli­ca. Lo con­tra­ta­ron. «Ahí apren­dí a tra­ba­jar, esa agen­cia fue una bue­na es­cue­la y tra­ba­jé pa­ra mu­chas mar­cas, co­mo Rías Bai­xas, Lar­sa, Mon­da­riz...» Pe­ro lle­gó un mo­men­to en que ese tam­po­co fue su­fi­cien­te. «Yo siem­pre fui un enamo­rao­tras. do de Bar­ce­lo­na y ne­ce­si­ta­ba un cam­bio, nue­vos re­tos per­so­na­les y pro­fe­sio­na­les», cuen­ta. Aun­que fue una de­ci­sión com­pli­ca­da, «te­nía la ilu­sión de tra­ba­jar en al­gu­na mul­ti­na­cio­nal de re­fe­ren­cia del sec­tor», ex­pli­ca. Así que se fue a la ciu­dad Con­dal. De nue­vo, «tu­ve suer­te y em­pe­cé a tra­ba­jar en uno de los gru­pos in­ter­na­cio­na­les, Ddb, y lle­vé cam­pa­ñas co­mo la de McDo­nald», ase­gu­ra. En los úl­ti­mos años ha es­ta­do en di­fe­ren­tes agen­cias y tra­ba­ja­do pa­ra gran­des mar­cas co­mo Volks­wa­gen o La Cai­xa, en­tre Has­ta que ha­ce un tiem­po de­ci­dió que ha­bía lle­ga­do el mo­men­to de «te­ner un con­tac­to más di­rec­to con el clien­te. En es­te ne­go­cio hay tan­tos fil­tros que es di­fí­cil que ten­gas la po­si­bi­li­dad de ha­blar con el clien­te fi­nal», sos­tie­ne. Así que de­ci­dió ha­cer­se au­tó­no­mo.

Des­de en­ton­ces, con­ti­núa tra­ba­jan­do por li­bre con gran­des mar­cas, co­la­bo­ran­do con di­fe­ren­tes agen­cias, y bus­cán­do­se sus pro­pios clien­tes. «Las co­la­bo­ra­cio­nes me per­mi­ten se­guir me­ti­do en pro­yec­tos muy gor­dos, lo

que de otra ma­ne­ra no se­ría po­si­ble», ex­pli­ca. La bo­de­ga San Ero fue uno de sus pri­me­ros en­car­gos. «Ese fue uno de los tra­ba­jos con los que dis­fru­té más, a pe­sar de ser pe­que­ño. Siem­pre tie­nes el con­trol ab­so­lu­to del pro­yec­to, lo que te per­mi­te ha­cer me­jor las co­sas. Ade­más, el del vino es un mun­do que me apa­sio­na», sos­tie­ne. Re­co­no­ce que no fue ta­rea sen­ci­lla «ha­cer­les en­ten­der la im­por­tan­cia de crear una mar­ca» por­que mu­cha gen­te si­gue pen­san­do «que so­lo es una eti­que­ta y es­ta no es na­da si no hay na­da de­trás», in­sis­te. Sos­tie­ne que «las mar­cas son co­mo las per­so­nas, tie­nen que ha­blar y ahí es­tá el re­to de ha­cer equi­po con el clien­te», aña­de. En es­te ca­so lo lo­gró. Apro­ve­chó la le­yen­da de San Ero pa­ra re­di­se­ñar to­da la ima­gen de la firma. Y triun­fó. La le­yen­da de San Ero ha con­se­gui­do con­quis­tar a los gu­rús del di­se­ño de Nue­va York.

Ro­bert Nú­ñez des­ta­ca que Bar­ce­lo­na es una «ciu­dad má­gi­ca, con mu­cha ener­gía en el am­bien­te».

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.