El can­tan­te y com­po­si­tor es­tra­den­se Mar­tin Sán­chez pu­bli­ca su primer dis­co en so­li­ta­rio

Ins­ta­la­do en Ma­drid ha­ce ocho años, la crí­ti­ca mu­si­cal aplau­de «Per­so­nal Sui­te», su primer dis­co en so­li­ta­rio

La Voz de Galicia (Deza) - Deza local - - PORTADA - O. P. AR­CA

A fi­na­les del año 2008 lle­ga­ba a Ma­drid Jo­sé Luis Sán­chez (A Es­tra­da, 1972). El can­tan­te y com­po­si­tor lle­va­ba en su ma­le­ta un pa­sa­do mu­si­cal que in­cluía la for­ma­ción de gru­pos co­mo Cold Ground –que ha­bía lle­ga­do a gra­bar en 1997 con el pres­ti­gio­so pro­duc­tor Pa­co Tri­ni­dad– y El Ca­mino del Lo­bo, y con la me­ta pues­ta en dar un impulso de­fi­ni­ti­vo a su ca­rre­ra ar­tís­ti­ca. Más de ocho años des­pués, aquel ob­je­ti­vo es­tá más cer­ca: Per­so­nal Sui­te, su primer dis­co en so­li­ta­rio, pue­de en­con­trar­se en es­ta­ble­ci­mien­tos de to­da Es­pa­ña, co­mo El Cor­te In­glés y FNAC. Y lo que es más im­por­tan­te, con muy bue­nas crí­ti­cas en pu­bli­ca­cio­nes mu­si­ca­les de re­fe­ren­cia, co­mo Po­pu­lar 1 o Ru­ta 66: «Son re­vis­tas de tra­yec­to­ria, que com­pra­ba de crío y que nun­ca me po­día ima­gi­nar que un día iba a sa­lir yo en­tre sus pá­gi­nas, y que ade­más me lle­ga­sen a com­pa­rar con Ch­ris Isaak». Pe­ro son tan reales co­mo sus en­tre­vis­tas en pro­gra­mas de Rock FM y de Ra­dio 3.

No es de ex­tra­ñar que afir­me es­tar «sú­per con­ten­to con el dis­co», en el que ha tra­ba­ja­do du­ran­te más de cua­tro años, en bue­na me­di­da por el tra­ba­jo de in­ves­ti­ga­ción que hay de­trás, des­de la mú­si­ca afro­nor­te­ame­ri­ca­na a la la­ti­noa­me­ri­ca­na: «Mi obsesión era bus­car un vehícu­lo mu­si­cal que me per­mi­tie­se ar­ti­cu­lar mi dis­cur­so, in­ves­ti­gar en to­da la mú­si­ca que me ha in­fluen­cia­do a lo lar­go de los años». Y el re­sul­ta­do es un tra­ba­jo que va del rhythm and blues al country, con to­ques tex-mex, soul, blue­grass y el rock&roll clásico, jun­to a al­gún te­ma de cor­te más latino: «Nos lle­vó tiem­po in­ves­ti­gar y adap­tar los arre­glos, y dis­po­ner un hi­lo con­duc­tor en to­das las canciones del dis­co, que las co­nec­ta­se de for­ma na­tu­ral», pa­ra te­ner una car­ta de pre­sen­ta­ción só­li­da pa­ra im­pul­sar su ca­rre­ra en so­li­ta­rio.

Mar­tin Sán­chez –su nom­bre ar­tís­ti­co, sin til­de pa­ra una pro­nun­cia­ción a la ame­ri­ca­na– se ha con­ver­ti­do con Per­so­nal Sui­te en un croo­ner de rock: «Es una de­fi­ni­ción de la pren­sa, pe­ro me gus­tó des­de el prin­ci­pio, me sien­to a gus­to con ella. Croo­ner no en el es­ti­lo de Si­na­tra o Dean Mar­tin, que ve­nían más del jazz, mi es­ti­lo es más de Mo­rris­sey o Nick Lo­we, yo ven­go del rock e in­clu­so del punk-rock, pe­ro uno evo­lu­cio­na. Me gus­ta croo­ner por su es­té­ti­ca y ele­gan­cia», se­ña­la des­de Ma­drid. Una ciu­dad que le ha per­mi­ti­do co­no­cer a fon­do los en­tre­si­jos del ne­go­cio mu­si­cal: «Aquí pue­des en­trar de lleno en el asun­to, te co­nec­tas con ma­na­gers, pro­duc­to­res, se­llos dis­co­grá­fi­cos, pro­gra­ma­do­res, gen­te que lle­va agencias de co­mu­ni­ca­ción. Yo pien­so que en el mun­do mu­si­cal tie­nes que te­ner una par­te de ti que con­tro­le el ne­go­cio, y ade­más la par­te ar­tís­ti­ca, en la que en mi caso es cla­ve el arrai­go a la tie­rra y la na­tu­ra­le­za. Vi­tal­men­te en Ma­drid echo mu­cho de me­nos el mar, y esa co­ne­xión con la na­tu­ra­le­za, que ahí te­ne­mos a mano». Aun­que en unos días es­ta­rá ya por Ga­li­cia pa­ra dis­fru­tar sus pla­yas y pai­sa­jes.

Má­na­ger y pro­duc­tor

En­tre los apo­yos que ha te­ni­do Sán­chez en su lan­za­mien­to en so­li­ta­rio fi­gu­ra el se­llo dis­co­grá­fi­co Len­gua ar­ma­da, un se­llo in­de­pen­dien­te de lar­ga tra­yec­to­ria y re­co­no­ci­mien­to: una co­la­bo­ra­ción que se ini­ció ha­ce tres años, con un primer sin­gle del que se hi­zo un vi­deo­clip co­mo primer pa­so pa­ra el dis­co. Nano Ruiz es su má­na­ger, mien­tras Íñi­go Gue­rre­ro es el pro­duc­tor de Per­so­nal Sui­te, eso sí, en una la­bor com­par­ti­da al 50 % con el músico es­men­te tra­den­se: «Que­ría es­tar con­ven­ci­do al cien­to por cien­to del so­ni­do del dis­co, y la ver­dad es que es­toy muy sa­tis­fe­cho del re­sul­ta­do. La pro­duc­ción se ha he­cho con to­do el tiem­po que fue­se ne­ce­sa­rio, in­clu­so reha­cien­do al­gu­na can­ción tres o cua­tro ve­ces» has­ta dar con el te­ma bus­ca­do. El pa­so del tiem­po tam­bién se ha no­ta­do en es­te as­pec­to, al sa­ber po­ner freno a las prisas a las que se tu­vo que en­fren­tar con Cold Ground vein­te años atrás en la gra­ba­ción de Ce­re­bral­men­te bien. El re­sul­ta­do sa­tis­fa­ce ple­na- a Sán­chez, quien sub­ra­ya que la gra­ba­ción pue­de com­pe­tir con dis­cos edi­ta­dos por se­llos más fuer­tes: el se­cre­to ha es­ta­do en to­da la de­di­ca­ción, un ca­ri­ño ar­te­sa­nal y un per­ma­nen­te tra­ba­jo pa­ra pu­lir ca­da de­ta­lle. Ka­ron­te se ha en­car­ga­do de la dis­tri­bu­ción del dis­co a ni­vel na­cio­nal, en tien­das y ca­de­nas.

Son las re­fle­xio­nes de Mar­tin Sán­chez. Y la pregunta es obli­ga­da: ¿qué que­da de Ban­di­do, nom­bre de guerra en sus pri­me­ros gru­pos, en el croo­ner de hoy? «Mu­cho ca­ri­ño. To­dos los ami­gos

de la épo­ca me lla­man Ban­di­do, ten­go re­cuer­dos muy bo­ni­tos de to­das las vi­ven­cias. Es un re­cuer­do ca­ri­ño­so, de ni­ño ya me lla­ma­ban así». En su eta­pa ma­dri­le­ña ha que­da­do co­mo al­go más anec­dó­ti­co –«mis co­le­gas de aquí alu­ci­nan cuan­do les di­go que en mi pue­blo me lla­man Ban­di­do, y to­dos quie­ren sa­ber la his­to­ria»–, y sur­ge Mar­tin Sán­chez pa­ra dar el sal­to de­fi­ni­ti­vo en el mun­do de la mú­si­ca. En su web, www.mar­tin­san­chez.es, y en su per­fil de Fa­ce­book, pue­de es­cu­char­se su cui­da­do dis­co.

Sán­chez se sien­te a gus­to en la es­té­ti­ca y ele­gan­cia del croo­ner.

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