Pri­me­ras mul­tas por de­jar ba­su­ra en la ca­lle

Tras las ins­pec­cio­nes y ad­ver­ten­cias de po­li­cías lo­ca­les de pai­sano, ya hay diez ex­pe­dien­tes con 750 eu­ros de san­ción a lo­ca­les del cas­co his­tó­ri­co por de­po­si­tar re­si­duos fue­ra de los con­te­ne­do­res

La Voz de Galicia (Deza) - Deza local - - SANTIAGO - NIE­VES RO­DEI­RO, I. C.

Diez lo­ca­les del cas­co his­tó­ri­co ya tie­nen abier­to ex­pe­dien­te san­cio­na­dor por de­po­si­tar ba­su­ra fue­ra de los con­te­ne­do­res. Las mul­tas, que son de ca­rác­ter le­ve al ser la pri­me­ra vez que se co­me­te la in­frac­ción, as­cien­den a 750 eu­ros. Una pa­tru­lla de la Po­li­cía Lo­cal de pai­sano con­tro­la des­de ha­ce días que se cum­pla con la nor­ma­ti­va y has­ta el vier­nes pa­sa­do ya aper­ci­bie­ron a más de trein­ta es­ta­ble­ci­mien­tos, que po­drían te­ner san­ción si re­in­ci­den. An­tes del co­mien­zo de es­te ope­ra­ti­vo, los hos­te­le­ros fue­ron in­for­ma­dos a tra­vés de una car­ta.

La pa­tru­lla sa­le de la se­de de la Po­li­cía Lo­cal en el Pa­zo de Ra­xoi tras re­ci­bir las úl­ti­mas ins­truc­cio­nes an­tes de co­men­zar el turno de no­che. Cua­tro po­li­cías de pai­sano se en­car­gan de vi­gi­lar que no se de­je ba­su­ra en la zo­na de O Franco, Rúa do Vilar, rúa No­va, Raí­ña, y otras ca­lles del cas­co his­tó­ri­co. ¿Lo pri­mor­dial? Que no se de­po­si­ten re­si­duos fue­ra de los con­te­ne­do­res y que se re­ci­clen el vi­drio y el car­tón. Las in­di­ca­cio­nes son cla­ras: «No se tra­ta de mul­tar a cuan­tos más me­jor, sino de con­cien­ciar», di­ce el je­fe po­li­cial an­tes de que sal­gan de la co­mi­sa­ría.

Dos pa­re­jas de pai­sano

El gru­po se di­vi­de en dos. Una de las pa­re­jas de po­li­cías se que­da en Por­ta Fa­xei­ra. Ahí, en la rúa En­tre­cer­cas, se acu­mu­lan un par de bol­sas de ba­su­ra y ca­jas sin ple­gar que son fá­cil­men­te atri­bui­bles a la far­ma­cia si­tua­da en esa es­qui­na, por lo que se pro­ce­de a sa­car­les una fo­to­gra­fía. Al po­co, un hom­bre con bas­tón en mano apa­re­ce pa­ra de­jar una pe­que­ña bol­sa. Los po­li­cías de pai­sano lo in­te­rrum­pen y le in­di­can que no se pue­de de­jar ahí, a lo que el aper­ci­bi­do res­pon­de que no lo sa­bía, que des­de siem­pre lo ha­ce. Hoy se que­da en un sim­ple avi­so.

La ru­ta con­ti­núa su­bien­do ha­cia la pla­za do Tou­ral. La ba­su­ra se acu­mu­la a las puer­tas de los edi­fi­cios y de nue­vo, ca­jas que los po­li­cías fo­to­gra­fían. Lo peor lle­ga en la rúa En­tre­mu­ra­llas, don­de se en­cuen­tran con un mon­tón de bol­sas api­la­das. No hay for­ma de sa­ber de dón­de pro­ce­den, pe­ro mu­chas pa­re­cen ser de tien­das que ce­rra­ron ho­ras an­tes. Al con­ti­nuar por la Rúa do Vilar, el mis­mo pa­no­ra­ma. Al pa­so, un par de hos­te­le­ros se des­pla­zan has­ta cua­tro ve­ces a la com­pac­ta­do­ra si­tua­da en la Tra­ve­sa de Fon­se­ca pa­ra va­ciar sus con­te­ne­do- res. La car­ta in­for­ma­ti­va en­via­da ha­ce dos se­ma­nas ha ca­la­do en al­gu­nos.

La otra pa­re­ja de agen­tes de pai­sano vi­gi­la la rúa do Franco. Son las 00.30 de la no­che y la ma­yo­ría de los res­tau­ran­tes y ba­res de es­ta vía comienzan a re­co­ger. Los po­li­cías re­co­rren la ca­lle a la es­pe­ra de com­pro­bar si se es­tá cum­plien­do la nor­ma­ti­va. Mien­tras, una ve­ci­na sa­le a de­jar la ba­su­ra so­bre la ace­ra. Di­ce que no es de San­tia­go que su hi­ja es­tu­dia en la ciu­dad y que fue ella la que le di­jo que la bol­sa de re­si­duos se de­ja siem­pre en la ca­lle. «El pro­ble­ma es la cos­tum­bre. Y eso es di­fí­cil de cam­biar», ex­pli­ca uno de los po­li­cías.

Mi­nu­tos más tarde, un ca­ma­re­ro sa­le de uno de los res­tau­ran­tes pró­xi­mos a Por­ta Fa­xei­ra con una bol­sa en la mano, que de­ja en la rúa En­tre­cer­cas. El jo­ven, que lle­va so­lo tres días tra­ba­jan­do en el res­tau­ran­te, en­tra de nue­vo en el lo­cal y es iden­ti­fi­ca­do por la pa­tru­lla. Se le pre­gun­ta si co­no­ce nor­ma­ti­va y avi­san al en­car­ga­do. «Un com­pa­ñe­ro me di­jo que la de­ja­ra ahí», cuen­ta el ca­ma­re­ro. «Es nue­vo y fue un des­pis­te», afir­ma el res­pon­sa­ble del es­ta­ble­ci­mien­to. «Por aho­ra se iden­ti­fi­ca, es un avi­so, y si se reite­ra el com­por­ta­mien­to ya se pro­ce­de­ría a la mul­ta», le ad­vier­ten los po­li­cías.

En O Franco las no­ti­cias vue­lan de un res­tau­ran­te a otro y mu­chos hos­te­le­ros se per­ca­tan de la pre­sen­cia de los po­li­cías. Se ha­ce tarde. Los con­te­ne­do­res de ca­da lo­cal se acu­mu­lan lle­nos a las puer­tas de los es­ta­ble­ci­mien­tos. Otros ha­cen va­rios via­jes a la com­pac­ta­do­ra si­tua­da en un la­te­ral de Fon­se­ca. Pa­sa­da la 1.30, un hom­bre de­ja en­ci­ma de unos con­te­ne­do­res que no per­te­ne­cen a su ne­go­cio va­rias ca­jas de car­tón. Rá­pi­da­men­te, uno de los po­li­cías lo si­gue y al lle­gar a su lo­cal lo iden­ti­fi­ca. Sa­be que no se pue­de de­jar ahí, pe­ro afir­ma que, por cos­tum­bre y tam­bién va­gan­cia, no qui­so ir has­ta la com­pac­ta­do­ra. Pide que no avi­sen a su je­fe y sa­le a por las ca­jas pa­ra lle­var­las al pun­to más pró­xi­mo.

Pa­sa­dos unos mi­nu­tos, la ma­yo­ría de los ba­res y res­tau­ran­tes ya han ce­rra­do o es­tán a pun­to de ha­cer­lo. Los po­li­cías cuen­tan que el pa­no­ra­ma de es­ta no­che es muy dis­tin­to y que des­de que se en­vió la car­ta in­for­ma­ti­va a los es­ta­ble­ci­mien­tos hos­te­le­ros el cam­bio ha si­do no­ta­ble. Pe­se a es­to, to­da­vía se es­cu­cha el rui­do de vi­drio sin re­ci­clar, que sue­na al ti­rar las bol­sas de ba­su­ra den­tro de ca­da con­te­ne­dor. «Si se re­ci­cla­ra, so­lo un 20 % se­rían re­si­duos. Los con­te­ne­do­res que tie­nen en ca­da ne­go­cio es­ta­rían prác­ti­ca­men­te va­cíos», di­ce el en­car­ga­do de la con­ce­sio­na­ria del ser­vi­cio de lim­pie­za y re­co­gi­da de re­si­duos, Ur­ba­ser, que apa­re­ce mien­tras el equi­po de la Po­li­cía Lo­cal re­gre­sa a la co­mi­sa­ría pa­ra ha­cer ba­lan­ce de la no­che.

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Los agen­tes to­man fo­to­gra­fías si hay da­tos que pue­dan iden­ti­fi­car la pro­ce­den­cia de los re­si­duos.

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Has­ta aho­ra era una prác­ti­ca ha­bi­tual de­jar las bol­sas fue­ra de los con­te­ne­do­res cuan­do es­tos se lle­na­ban. 2

1 1 El dis­po­si­ti­vo de la Po­li­cía Lo­cal bus­ca combatir la pé­si­ma imagen de la ciu­dad his­tó­ri­ca con la ba­su­ra en la ca­lle.

C. VI­LLA­VER­DE

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En los pri­me­ros días, los po­li­cías ad­ver­tían a los in­frac­to­res. An­te la reite­ra­ción ya se im­po­nen mul­tas.

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Los po­li­cías de pai­sano ins­pec­cio­nan los re­si­duos, que no siem­pre co­rres­pon­den al es­ta­ble­ci­mien­to más pró­xi­mo.

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