«Po­ca gen­te se ope­ra por ca­pri­cho, son de­fec­tos que te amar­gan la vi­da»

El cen­tro hos­pi­ta­la­rio reac­ti­va la uni­dad para que sea un re­fe­ren­te en Galicia

La Voz de Galicia (Deza) - Deza local - - AGENDA - SU­SA­NA LUAÑA

El doc­tor Jor­ge Val­dés aca­ba de po­ner­se al fren­te de una uni­dad, la de Cirugía Plás­ti­ca y Es­té­ti­ca del hos­pi­tal HM Ro­sa­le­da, a la que en reali­dad es­tu­vo vin­cu­la­do a lo lar­go de to­da su ca­rre­ra pro­fe­sio­nal, pe­ro que aho­ra se re­vi­ta­li­za­da con el fin de con­ver­tir­se en un re­fe­ren­te del sec­tor en Galicia. «Soy de Se­vi­lla, pe­ro me vi­ne a ha­cer el MIR a San­tia­go y des­pués de un año que es­tu­ve en Ma­drid para ha­cer Es­té­ti­ca, vol­ví y ya me que­dé, pri­me­ro en la Ro­sa­le­da y lue­go fue­ra; aho­ra vuel­vo, aunque en reali­dad nun­ca de­jé de co­la­bo­rar con el cen­tro».

La uni­dad ya exis­tía pe­ro ha si­do re­mo­de­la­da con unas nue­vas ins­ta­la­cio­nes y un re­fuer­zo de per­so­nal, no en vano el doc­tor Val­dés con­ta­rá con un equi­po mul­ti­dis­ci­pli­nar de ci­ru­ja­nos, mé­di­cos y per­so­nal muy ca­pa­ci­ta­do para ofre­cer so­lu­cio­nes in­te­gra­les al pa­cien­te, tan­to en el ám­bi­to es­té­ti­co co­mo en su sa­lud en ge­ne­ral.

Jor­ge Val­dés, li­cen­cia­do en Me­di­ci­na y Cirugía en el año 1995, se­rá quien es­té al fren­te del qui­ró­fano, pe­ro hoy en día la cirugía es­té­ti­ca va mu­cho más allá de las cues­tio­nes plás­ti­cas o re­cons­truc­ti­vas, y abun­dan los tra­ta­mien­tos que no pa­san por el qui­ró­fano, co­mo el co­no­ci­do bó­tox, el pee­ling, el lá­ser... «No­so­tros pen­sa­mos en fun­ción de las ne­ce­si­da­des del pa­cien­te —acla­ra el doc­tor—; la idea es ofre­cer un aba­ni­co de po­si­bi­li­da­des y que sea la per­so­na la que eli­ja se­gún sus ne­ce­si­da­des o sus gustos».

La ma­yo­ría de ellos, en to­do ca­so, pa­sa­rán por el qui­ró­fano y lo ha­rán de la mano del doc­tor Val­dés, que no so­lo los ase­so­ra­rá so­bre cues­tio­nes es­té­ti­cas si- no tam­bién mé­di­cas, que siem­pre van de la mano. De he­cho, tra­tan de evi­tar ese fe­nó­meno tan ex­ten­di­do entre las ce­le­bri­da­des de lle­var los tra­ta­mien­tos has­ta ex­tre­mos que lle­gan a ha­cer irre­co­no­ci­ble a la per­so­na. «El 90 % de los pa­cien­tes man­tie­nen su ros­tro na­tu­ral, y no­so­tros so­mos los primeros que les pa­ra­mos los pies cuan­do se les va de las ma­nos. Es di­fí­cil que un mé­di­co va­ya a ha­cer al­go que sea gro­tes­co; no­so­tros ha­ce­mos más me­di­ci­na que es­té­ti­ca».

Les hi­zo da­ño el in­tru­sis­mo y se lo si­gue ha­cien­do, aunque Val­dés acla­ra: «Para ha­cer me­di­ci­na es­té­ti­ca no ha­ce fal­ta ser es­pe­cia­lis­ta, hoy en día la ha­cen los der­ma­tó­lo­gos, los of­tal­mó­lo­gos... Si es­tán pre­pa­ra­dos, no lo con­si­de­ra­mos in­tru­sis­mo, por­que nos ve­mos más co­mo mé­di­cos que co­mo es­té­ti­cos. Otra co­sa son los que ope­ran sin te­ner la ti­tu­la­ción, pe­ro de eso afor­tu­na­da­men­te El per­so­na­je. Jor­ge Val­dés es li­cen­cia­do en Me­di­ci­na y Cirugía y aho­ra di­ri­ge la Uni­dad de Cirugía Plás­ti­ca de HM Ro­sa­le­da.

La uni­dad. Val­dés se po­ne el fren­te de un equi­po mul­ti­dis­ci­pli­nar que aten­de­rá to­das las ne­ce­si­da­des del pa­cien­te en unas ins­ta­la­cio­nes re­no­va­das.

en Galicia no hay mu­cho; sí hay en Ma­drid o en Bar­ce­lo­na, pe­ro aquí, no».

¿Es la cirugía es­té­ti­ca con­se­cuen­cia de una so­cie­dad ob­se­sio­na­da con la ima­gen? Pue­de que sí en al­gu­nos ca­sos, pe­ro no en la ma­yo­ría. Jor­ge Val­dés es­tá con­ven­ci­do de ello, y lo es­tá tam­bién de que la vi­da de la ma­yo­ría de sus pa­cien­tes me­jo­ra tras pa­sar por el qui­ró­fano. «El 99,9 % de las per­so­nas que se ope­ran es fun­da­men­tal­men­te por­que vi­ven mal y acom­ple­ja­dos, y su vi­da me­jo­ra des­pués. Po­ca gen­te se ope­ra por ca­pri­cho, son de­fec­tos que te amar­gan la vi­da». Y po­ne al­gu­nos ejem­plos: «La chi­ca jo­ven que tiene un pe­cho muy pequeño y vi­ve, de ver­dad, acom­ple­ja­da por eso; el ni­ño con las ore­jas de so­pli­llo que pa­sa a ser otra per­so­na cuan­do se las co­rri­ges o el que tiene la na­riz muy gran­de, que ya no es que los de­más te vean mal, es que te ves mal tú, y eso para ti es muy im­por­tan­te». El ci­ru­jano plás­ti­co es, en es­tos ca­sos, un ase­sor mé­di­co, un psi­có­lo­go e in­clu­so un ami­go.

El pa­cien­te, en el ca­so de HM Ro­sa­le­da, no dis­po­ne so­lo del ase­so­ra­mien­to del ci­ru­jano, sino de un equi­po sa­ni­ta­rio mul­ti­dis­ci­pli­nar para que to­das sus ne­ce­si­da­des que­den cu­bier­tas. De ahí la im­por­tan­cia de que acu­da a un cen­tro con qui­ró­fa­nos, equipos de diag­no­sis o ca­mas de in­gre­so. To­do por su sa­lud.

PA­CO RO­DRÍ­GUEZ

El doc­tor Val­dés di­ri­ge un equi­po mul­ti­dis­ci­pli­nar para cu­brir to­das las ne­ce­si­da­des del pa­cien­te.

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