Es­to es lo que hay tras el Ho­tel Ca­li­for­nia

El dis­co más fa­mo­so de los Ea­gles vuel­ve en no­viem­bre en un lu­jo­so for­ma­to

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - MÚSICA . UN CLÁSICO QUE SE REEDITA - TEX­TO: CARLOS PE­REI­RO

un­que el ál­bum Ho­tel Ca­li­for­nia fue lan­za­do a fi­na­les del 76, no se­ría has­ta fe­bre­ro del año si­guien­te en que los Ea­gles sa­ca­ron su sin­gle co­rres­pon­dien­te.

Alea jac­ta est, o la suer­te es­tá echa­da, pen­sa­ron al­gu­nos de sus miem­bros, que no con­fia­ban en que una can­ción de se­me­jan­tes ca­rac­te­rís­ti­cas pu­die­ra fun­cio­nar bien co­mo sen­ci­llo. En una de las dé­ca­das más pro­di­gio­sas pa­ra la mú­si­ca, las can­cio­nes di­ri­gi­das a las ra­dios so­lían du­rar unos tres mi­nu­tos. Ho­tel Ca­li­for­nia du­ra­ba el do­ble. Su in­tro­duc­ción du­ra ca­si un mi­nu­to en­te­ro, y el os­ten­to­so due­lo fi­nal de gui­ta­rras, dos. Con los nú­me­ros en su con­tra, Ho­tel Ca­li­for­nia aca­bó por con­ver­tir­se en una de las com­po­si­cio­nes de rock más co­no­ci­das y es­cu­cha­das de la his­to­ria.

Pe­ro la can­ción más fa­mo­sa de los Ea­gles tam­bién aca­bó con ellos. Des­pués de es­te éxi­to nun­ca lo­gra­ron pu­bli­car un te­ma tan po­de­ro­so y ala­ba­do co­mo Ho­tel Ca­li­for­nia, lo que pro­vo­có au­tén­ti­cas dispu­tas en­tre los miem­bros de la ban­da, e in­clu­so que se re­plan­tea­sen sus ca­pa­ci­da­des com­po­si­ti­vas, jun­to a su ma­ne­ra de asi­mi­lar las ex­pec­ta­ti­vas que se les vi­nie­ron en­ci­ma. To­do lo he­cho an­tes de es­ta can­ción de­jó de exis­tir pa­ra el pú­bli­co, sin más. Dos años des­pués de al­can­zar el sum­mum de la mú­si­ca, los Ea­gles anun­cia­ron su se­pa­ra­ción for­mal (aun­que vol­ve­rían a me­dia­dos de los 90 y con­ti­nua­ron has­ta la muer­te de Gleen Frey, el año pa­sa­do).

En tér­mi­nos ge­ne­ra­les su le­tra no ha­bla en con­cre­to de nin­gún edi­fi­cio ca­li­for­niano, aun­que la por­ta­da mues­tre el co­no­ci­do Pink Pa­la­ce, o Be­verly Hills Ho­tel; sino que más bien se cen­tra, me­ta­fó­ri­ca­men­te, en el ex­ce­so de los ar­tis­tas de la épo­ca, o en el sue­ño ame­ri­cano mal cum­pli­do.

MEN­SA­JES SA­TÁ­NI­COS

¿Y es ver­dad que tie­ne men­sa­jes sa­tá­ni­cos? Lo cier­to es que no. Aun­que uno pon­ga el dis­co de can­to, no oi­rá al Dia­blo opi­nar so­bre te­ma con­cre­to al­guno. Lo más pa­re­ci­do al de­mo­nio que re­si­de en la can­ción es el vir­tuo­sis­mo gui­ta­rre­ro del que de­ja­ron cons­tan­cia Don Fel­der y Joe Walsh, en los úl­ti­mos com­pa­ses de can­ción.

Las fe­chas re­don­das no pa­san de lar­go pa­ra las com­pa­ñías dis­co­grá­fi­cas. Cua­ren­ta años des­pués de su lan­za­mien­to co­mo sin­gle, Ho­tel Ca­li­for­nia lle­ga­rá de nue­vo a las tien­das el 24 de no­viem­bre en una edi­ción de lu­jo. Un do­ble ce­dé , con el ál­bum ori­gi­nal y diez cor­tes pro­ce­den­tes de un con­cier­to en el Fo­rum de Los Ángeles. Tam­bién un li­bro, una ré­pli­ca del pro­gra­ma de mano de la gi­ra pre­sen­ta­ción que pro­si­guió al dis­co, y tres pós­te­res. Un lu­jo pa­ra el se­gui­dor de los es­ta­dou­ni­den­ses. Co­mo la ener­gía, los clá­si­cos ra­ra vez mue­ren, so­lo se trans­for­man.

UNA POR­TA­DA DE LU­JO

La por­ta­da mues­tra el Pink Pa­la­ce de Be­verly Hills (arri­ba). El 24 de no­viem­bre re­gre­sa a las tien­das.

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