“Pen­sar en los Aris­to­ga­tos me pro­du­ce un frío fe­lino”

El ra­tón pe­rio­dis­ta más fa­mo­so del mun­do nos atien­de ho­ras an­tes de ate­rri­zar en Ga­li­cia. Hoy es­ta­rá en A Co­ru­ña

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - ENTREVISTA . EL PERSONAJE - TEX­TO: MARÍA VIDAL

n es­ta oca­sión se po­ne del otro la­do de la me­sa, y pa­sa a ser el en­tre­vis­ta­do. Des­pués de in­te­rro­gar a Pep­pa Pig y a un rey ma­go, me atre­vo con Ge­ró­ni­mo Stil­ton, di­rec­tor del pe­rió­di­co con más di­fu­sión de Ra­to­nia y que cuen­ta con un pre­mio Ra­tit­zer. Si lo quie­ren co­no­cer en per­so­na, hoy es­ta­rá en la Li­bre­ría San­tos Ochoa, en A Co­ru­ña, a las 18.00 ho­ras. —Ho­la, Ge­ró­ni­mo. De pe­rio­dis­ta a pe­rio­dis­ta... De to­das las his­to­rias que has con­ta­do, ¿con cuál te que­das? —¡Re­que­te­bi­go­tes! Qué di­fí­cil, lle­vo tan­tí­si­mos años en el pe­rio­dis­mo y tras la pis­ta de la más mo­rro­co­tu­da ex­clu­si­va, que no sa­bría de­cir­le... To­das las no­ti­cias que han sig­ni­fi­ca­do al­go bueno pa­ra Ra­to­nia, ha si­do un ver­da­de­ro re­ga­lo pu­bli­car­las en El Eco del Roe­dor. —¿Mu­cha pre­sión sa­ber que más de 15 mi­llo­nes de ni­ños es­tán pen­dien­tes de lo que ha­ces? —¡Al con­tra­rio! Ser uno de los pri­me­ros es­cri­to­res que co­no­cen los ni­ños es pa­ra mí el ma­yor de los éxi­tos, y me ha­ce muy fe­liz. —¿Có­mo te apa­ñas pa­ra ser di­rec­tor de pe­rió­di­co y es­cri­tor?

—¡Por mil ga­tos par­dos! No sé ni có­mo lo ha­go, pe­ro lo ha­go. Es­cri­bir me apa­sio­na y siem­pre que ten­go un hue­co fue­ra de El Eco del Roe­dor, apro­ve­cho pa­ra re­dac­tar mis aven­tu­ras. —En tu redacción hay más aje­treo que en la mía... ¿cuán­tos sois en plan­ti­lla? ¿Hay or­de­na­do­res pa­ra to­dos? —Aquí en Ra­to­nia, no hay día que no ha­ya una ex­clu­si­va de bi­go­tes. So­mos unos trein­ta, y sí, hay equi­pa­mien­to pa­ra to­dos, aun­que más de uno pre­fie­re to­mar sus no­tas a pa­ti­ta. —Co­lec­cio­nas cor­te­zas de par­me­sano pe­ro te pier­des por el que­so de bo­la. ¿Con cuál te que­das? —No hay co­sa que más me gus­te que sen­tar­me en el si­llón con un buen té ca­len­ti­to de que­so y de­gus­tar un buen tro­ci­to de que­so al horno, y si es de Ro­que­fort, me­jor. Aun­que el Par­me­sano y el de Bo­la no se que­dan atrás, así co­mo vues­tro de­li­cio­sí­si­mo quei­xo de te­ti­lla, ¡qué ma­ra­vi­lla tie­nen en su pre­cio­sa tie­rra! —Si tu­vie­ras que ele­gir en­tre el que­so y un li­bro...

—¡Más di­fí­cil aún! ¿Me acep­ta co­mo res­pues­ta vá­li­da que eli­gie­ra el li­bro, ¡pe­ro con te­má­ti­ca que­se­ra!? —¿Qué li­bros tie­nes en la me­si­lla?

—En es­te mo­men­to es­toy le­yen­do Gran­des Es­pe­ran­zas de Char­les Dic­kens.

—¿Por qué crees que tie­nes tan­to éxi­to, no so­lo en Ra­to­nia, tam­bién en Ga­li­cia? —¡Por mil bo­li­tas de moz­za­re­lla! He lle­ga­do a la con­clu­sión de que una de las co­sas que más va­lo­ran es la for­ma de ex­pre­sar­me, tal y co­mo soy, con mis mie­dos, mi ma­ne­ra de afron­tar to­do lo que me pa­sa, mis vir­tu­des y mis de­fec­tos... —Con lo mie­do­so que eres no te me­te­rías en la man­sión de los Aris­to­ga­tos. —Ja­ja­ja, va­ya... ¿Es la fa­ma que ten­go? Su­pon­go que he de acep­tar­lo, pen­sar en la man­sión de los Aris­to­ga­tos me pro­du­ce frío fe­lino has­ta en los bi­go­tes, pe­ro... Le ase­gu­ro que no sé có­mo, ¡pe­ro al fi­nal aca­ba­ría vi­vien­do al­gu­na aven­tu­ra con ellos y re­sol­vien­do al­gún mis­te­rio! Con lo tran­qui­lo que yo soy… —En­tre tus afi­cio­nes es­tá bai­lar sal­sa y ju­gar al golf, ¿cier­to?

—Di­ga­mos que in­ten­to se­guir el rit­mo, pe­ro ne­ce­si­ta­ría re­ci­bir al­gu­na cla­se. Y el golf, ¡me en­can­ta! Ca­da vez que pue­do prac­ti­co, aun­que me­nos de lo que qui­sie­ra. —Te has co­la­do en nues­tra in­fan­cia...

—Así es, me en­can­tan los clá­si­cos y por eso de­ci­dí adap­tar las gran­des his­to­rias de to­dos los tiem­pos de la li­te­ra­tu­ra uni­ver­sal, en­tre ellos es­tán La vuel­ta al mun­do en 80 días, Ro­bin Hood o La aven­tu­ras de Tom Saw­yer. —Eli­ge un li­bro tu­yo...

—Es muy com­pli­ca­do ele­gir tan so­lo una, pe­ro... los via­jes al Reino de la Fan­ta­sía son his­to­rias muy es­pe­cia­les que me en­can­ta re­la­tar. Ten­go un es­pe­cial ca­ri­ño a Re­gre­so al Reino de la Fan­ta­sía. —¿Al­gu­na vez te la die­ron con que­so?

—Pues aun­que sue­ne bien pa­ra mí, por eso del que­so… ¡Más de una vez! A ve­ces, la inocen­cia y la con­fian­za me pier­den… Pe­ro de los erro­res se apren­de e in­ten­to no tro­pe­zar, por lo me­nos, más de dos ve­ces con la mis­ma pie­dra.

MARCOS MÍ­GUEZ

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