“La rei­na Letizia fue muy bue­na gen­te con no­so­tros”

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - EN PORTADA / ENTREVISTA - ÁLEX GON­ZÁ­LEZ TEX­TO: SAN­DRA FAGINAS

Los fans de Ma­ná sa­ben que sus con­cier­tos van «di­rec­tos al co­ra­zón» y des­pren­den una ener­gía inigua­la­ble. El pró­xi­mo 23 de ju­lio re­gre­san a Ga­li­cia, y su ac­tua­ción en el par­que de Cas­tre­los, den­tro del ciclo «Vi­go en Fes­tas», pro­me­te ser una de las ci­tas mu­si­ca­les más vi­bran­tes del ve­rano

Es em­pe­zar a ha­blar­le de Ga­li­cia, y Álex Gon­zá­lez, el ba­te­ría de Ma­ná, se abre en elo­gios ha­cia un pú­bli­co que ja­más les fa­lla. Tam­po­co le fa­lla­rá en su pró­xi­mo con­cier­to el 23 de ju­lio en el par­que de Cas­tre­los de Vi­go (23.00 ho­ras), don­de vol­ve­rán a de­mos­trar por qué se han con­ver­ti­do en la re­fe­ren­cia del pop-rock la­tino. Trein­ta años des­pués de que arran­ca­ran co­mo gru­po, Ma­ná se ha des­ple­ga­do con la «ener­gía po­si­ti­va» que se de­ri­va de su nom­bre y sus can­cio­nes son co­rea­das por mi­llo­nes de fans en to­do el mun­do. La clave, ase­gu­ra Álex, es que tan­to Fher co­mo Juan y Sergio ja­más han per­di­do su esen­cia: «So­mos lo que ves, no pre­ten­de­mos apa­ren­tar otra co­sa».

—¿Qué su­po­ne pa­ra Ma­ná ve­nir de nue­vo a Ga­li­cia?

—Pa­ra no­so­tros vol­ver a Ga­li­cia, y en es­te ca­so a Vi­go, es siem­pre una ale­gría, co­mo vol­ver a Es­pa­ña. La pa­sa­mos muy bien, des­de la pri­me­ra vez que fui­mos va­mos fe­li­ces y vol­ve­mos fe­li­ces, así que es­ta­mos muy con­ten­tos. Es la pri­me­ra vez que ha­ce­mos un cir­cui­to de fes­ti­va­les y es la opor­tu­ni­dad de que los fans de Ma­ná nos va­yan a ver, pe­ro tam­bién gen­te que nun­ca nos ha vis­to. Ahí en Vi­go va a ser bue­ní­si­mo.

—Des­pués de tan­tos años en­ci­ma de los es­ce­na­rios, ¿cuál di­rías que ha si­do la clave de vues­tro triun­fo?

—Pri­me­ro, ha­cer can­cio­nes que co­nec­tan con la gen­te, tan­to mu­si­cal­men­te co­mo lí­ri­ca­men­te. Por otro la­do, la for­ma de to­car, de có­mo se ex­pre­sa el gru­po en­ci­ma del es­ce­na­rio es un in­gre­dien­te im­por­tan­te. So­mos un gru­po que lle­va- mos 30 años y he­mos po­di­do se­guir en la in­dus­tria a pe­sar de tan­tos cam­bios que ha ha­bi­do, de gé­ne­ros mu­si­ca­les... y gran par­te del éxi­to es lo bien que nos lle­va­mos en­tre no­so­tros cua­tro. So­mos gran­des ami­gos, nos res­pe­ta­mos mu­cho, te­ne­mos una ma­ne­ra de tra­ba­jar muy pro­fe­sio­nal y nos en­can­ta lo que ha­ce­mos, siem­pre lo he­mos cui­da­do y esa es la in­ten­ción: se­guir siem­pre así, jun­tos.

—¿Com­po­néis en un de­ter­mi­na­do si­tio, te­néis una rutina?

—No, no. Lo que ha si­do muy im­por­tan­te en es­ta ban­da ha si­do la ho­nes­ti­dad y la sin­ce­ri­dad, lo que ves es lo que so­mos. No pre­ten­de­mos ser o to­car co­sas que no so­mos. Siem­pre Ma­ná ha si­do una ban­da de fu­sión, aun­que es de pop rock, siem­pre nos ha gus­ta­do ex­pe­ri­men­tar con ele­men­tos de mú­si­ca la­ti­na, con mú­si­ca es­pa­ño­la tam­bién. Lo im­por­tan­te es ha­cer pro­pues­tas mu­si­ca­les que a ti te gus­ten per­so­nal­men­te. Si tú eres ho­nes­to con­ti­go mis­mo la gen­te lo va a tomar así. Por eso nues­tras can­cio­nes han co­nec­ta­do con tan­ta gen­te y mu­chas ve­ces las to­man a tí­tu­lo per­so­nal, ca­si, ca­si co­mo si di­je­ra: «Esa can­ción me la es­cri­bie­ron a mí». Eso es lo im­por­tan­te, ser ho­nes­to con lo que uno ha­ce y tra­tar de ha­cer­lo lo me­jor po­si­ble.

—Cuan­do em­pe­zas­te, a los 16 años, aho­rras­te ca­si un año de suel­do pa­ra com­prar­te los pri­me­ros pla­ti­llos. ¿Es­to es pro­duc­to de mu­cha de­di­ca­ción y es­fuer­zo?

—De­fi­ni­ti­va­men­te cuan­do las co­sas te cues­tan tra­ba­jo, uno va­lo­ra más las co­sas, las apre­cia y las cui­da más. Ma­ná es un gru­po que lo úni­co que ha he­cho du­ran­te sus 30 años de ca­rre­ra es tra­ba­jar, tra­tar de ha­cer las co­sas al me­jor ni­vel, a un ni­vel pro­fe­sio­nal, y so­bre to­do nues­tra res­pon­sa­bi­li­dad ha si­do, al ser un gru­po de Mé­xi­co, re­pre­sen­tar a nues­tro país fue­ra, eso es al­go que tam­bién Ma­ná ha lo­gra­do. Pe­ro aquí lo im­por­tan­te es que so­mos cua­tro mú­si­cos que ama­mos pro­fun­da­men­te la mú­si­ca, ese es el mo­tor que nos man­tie­ne por tan­tos años y con el de­seo de se­guir. Aho­ri­ta va­mos a tra­ba­jar en un pro­yec­to nue­vo pa­ra fi­na­les del año que nos lle­va­rá a ha­cer una gi­ra so­los por Es­pa­ña, pe­ro lo im­por­tan­te es se­guir crean­do y ha­cien­do co­sas nue­vas.

—¿Quién de vo­so­tros es el más exi­gen­te?

—Te la pon­go al re­vés, el más tran­qui­lo es Juan [ja, ja]. Sergio, Fher y yo so­mos los más exi­gen­tes.

—Yo creo que los ba­te­rías al fi­nal son los que siem­pre se sa­len con la su­ya, es­tán ahí de­trás, pe­ro ha­cen lo que les da la ga­na. ¿Es tu ca­so?

—Yo siem­pre creo que lo bueno de Ma­ná es que lo que ves es lo que so­mos. Los cua­tro so­mos cua­tro per­so­na­li­da­des muy dis­tin­tas y lo me­jor es que ca­da quien ha respetado a ca­da quien. Yo siem­pre he te­ni­do mi for­ma de expresarme en la ba­te­ría y es­toy muy agra­de­ci­do de que me ha­yan de­ja­do ser co­mo soy, al igual que el res­to con cual­quie­ra de la ban­da. Eso es lo más bo­ni­to, de­jar a las per­so­nas ser co­mo son. Yo dis­fru­to to­can­do en vi­vo, en di­rec­to; me gus­ta cuan­do me dan chan­ce pa­ra ha­cer un so­lo, es muy di­ver­ti­do, un mo­men­to más ín­ti­mo en­tre la ba­te­ría, yo y el pú­bli­co. Yo sé que la gen­te lo dis­fru­ta mu­cho; y se­gui­ré ha­cien­do lo que sé ha­cer y si pue­do ha­cer­lo me­jor, pues me­jor.

—¿Tú eres más de Rin­go Starr o de Char­lie Watts?

—Mi­ra que yo tu­ve la opor­tu­ni­dad de co­no­cer a Char­lie Watts, de co­no­cer a los Ro­lling Sto­nes, ha­ce dos años y fue in­creí­ble. Yo ad­mi­ro a Char­lie Watts y a to­do el gru­po por­que con la edad que tie­nen si­guen to­can­do. Ob­via­men­te yo em­pe­cé to­can­do la ba­te­ría por Rin­go Starr, fue el pri­mer ba­te­ris­ta que me in­fluen­ció. La pri­me­ra vez que yo vi a los Beatles en te­le­vi­sión te­nía 5 años (eso fue en el 73) y ahí fue cuan­do di­je: «Ah, es­to es a lo que yo quie­ro de­di­car­me el res­to de mi vi­da».

—¿Qué no fal­ta en tu ca­me­rino?

—Te­qui­la, es muy im­por­tan­te traer un po­co de Mé­xi­co. Que por cier­to ya tengo mi pro­pio te­qui­la que se lla­ma Ma­la Vi­da. Lle­va­mos tres años ven­dien­do, es­pe­ro que ya lo es­tén sur­tien­do en Ga­li­cia, es un ex­ce­len­te te­qui­la, de ver­dad.

—Con te­qui­la se ve la vi­da me­jor.

—Por su­pues­to, te da un po­qui­to más de ale­gría.

—Con vo­so­tros ¿qué lle­ga pri­me­ro la mú­si­ca o la le­tra?

—Bueno, es va­ria­do. Fher, que es el que com­po­ne la ma­yo­ría de las can­cio­nes, a ve­ces tie­ne ideas de le­tras, de his­to­rias, de poe­sía y pos­te­rior­men­te, de­pen­dien­do de la te­má­ti­ca, pue­de dic­tar­te pa­ra ha­cer la mú­si­ca más ale­gre o más me­lan­có­li­ca, o de tris­te­za... En­ton­ces es re­la­ti­vo, pe­ro en mi ca­so, con las can­cio­nes que yo he com­pues­to con Fher, me lle­ga la me­lo­día pri­me­ro y lue­go él ya ha­ce su ma­gia con la le­tra.

—¿A la rei­na Letizia le dis­teis de be­ber te­qui­la?

—Sí. Yo creo que a ella le gus­ta­ría mu­cho mi te­qui­la [ja, ja]. Le va a re­cor­dar mu­cho a Gua­da­la­ja­ra cuan­do es­tu­vo vi­vien­do acá. Sí, cuan­do ella era pe­rio­dis­ta la co­no­ci­mos, fue muy bue­na gen­te con no­so­tros y quién iba a pen­sar, có­mo da vuel­tas la vi­da, có­mo le cam­bió la vi­da de pe­rio­dis­ta, la po­si­ción tan pri­vi­le­gia­da que ella tie­ne aho­ra.

Nues­tro triun­fo es que so­mos gran­des ami­gos

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