¿Por qué les ha­blan en in­glés?

ELLOS EDU­CAN EN IN­GLÉS No son na­ti­vos, pe­ro es­te es el idio­ma en el que es­tán crian­do a sus hi­jos, que na­cen con un «bread» ba­jo el bra­zo. ¿Mo­da o el me­jor mé­to­do pa­ra apren­der­lo? He­re we go!

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - PORTADA - TEX­TO: ANA ABE­LEN­DA

Se­gu­ro que lo han vis­to ya.

En­glish is over he­re, en los co­lum­pios de los par­ques, en el tra­yec­to de ca­sa al co­le y en los pa­si­llos del sú­per. El idio­ma, en el top de los más pres­ti­gia­dos del mun­do, es el que usan ca­da vez más pa­dres no na­ti­vos pa­ra criar a sus hi­jos, co­mo una len­gua ma­dre apren­di­da que se sien­te có­mo­da en ca­sa y se vin­cu­la a la vi­da co­ti­dia­na des­de el prin­ci­pio. Uno de los me­jo­res mé­to­dos pa­ra apren­der in­glés es vi­vir en él, con­ver­tir­lo más que en una ma­te­ria de no­ta, en la len­gua del desa­yuno, en la de po­ner­se el abrigo, en la del juego y en la del cuen­to pa­ra dor­mir, ase­gu­ra Car­la Mon­ca­da, co­ru­ñe­sa, pro­fe­so­ra de idio­mas, y ma­dre de Jai­me, que, a sus dos años y me­dio, sue­le arran­car el día al gri­to de «¡Maaa­mi, break­fast, quie­ro break­fast!».

Ella a Jai­me (que mez­cla len­guas si­guien­do una ten­den­cia en bo­ga en­tre los jó­ve­nes) lo quie­re «madly», lo­ca­men­te en in­glés. «¡Pe­ro tam­bién lo quie­ro en cas­te­llano o en ga­lle­go, eh! Lo quie­ro madly y co­mo la tru­cha al

tru­cho. Una co­sa no qui­ta la otra. Las len­guas su­man, no ex­clu­yen. Yo soy una fri­ki de los idio­mas [ha­bla tam­bién fran­cés, ita­liano, al­go de hin­dú y ha­ce sus pi­ni­tos en chino] y el in­glés abre mu­chas puer­tas en el mun­do y el mer­ca­do la­bo­ral. ¿Cuán­ta gen­te tie­ne que ir­se hoy al ex­tran­je­ro a tra­ba­jar? Y cuan­do tie­nes un hi­jo de­bes pre­pa­rar­lo pa­ra el mun­do», com­par­te Car­la, que es­tu­dió en la Es­cue­la de Idio­mas, y al aca­bar, con 23-24 años, se fue a vi­vir a Lon­dres. «Tra­ba­jan­do de co­sas va­rias fui sol­tán­do­me más y ad­qui­rien­do otro vo­ca­bu­la­rio», cuen­ta quien te­nía que vi­vir el con­tac­to in si­tu «sí o sí». «Ha­bía que pa­sar por eso, y es una ex­pe­rien­cia que te da otro con­tac­to, más na­tu­ral e in­clu­so afec­ti­vo, con el idio­ma. Aun­que yo iba con un ba­ga­je, con una bue­na ba­se de la Es­cue­la de Idio­mas».

«READY» DES­DE QUE NA­CEN

Aho­ra que vi­ve en A Coruña, Car­la pien­sa y sue­ña en es­pa­ñol; pe­ro en su eta­pa en Lon­dres so­ña­ba en in­glés, re­cuer­da, la len­gua en la que con cons­tan­cia, a tra­vés de la ex­pe­rien­cia y el juego, y con el aval de los pos­tu­la­dos de Skinner, se co­mu­ni­ca con su hi­jo. «Es ab­sur­do tra­tar de en­se­ñar­le al­go a un ni­ño di­cién­do­le: ‘Sién­ta­te y es­cu­cha’. Hay que vi­vir los idio­mas. Yo a Jai­me lo la­vo, lo peino y lo vis­to en in­glés. Él jue­ga en in­glés. Es la len­gua que le ha­blo en ca­sa des­de que na­ció, y que él ya oía de su ma­dre des­de que es­ta­ba en la ba­rri­ga. Al­gu­nas ve­ces los cuen­tos son en fran­cés, y él se va ha­cien­do tam­bién a esa fo­né­ti­ca», di­ce Car­la, que sin­tió el flechazo por la len­gua de Sha­kes­pea­re en los 90 ¡con Ta­ke That! «Un fin de se­ma­na y otro y otro, que­da­ba con mis ami­gas pa­ra es­cu­char las can­cio­nes y ver los ví­deos». ¿In­mer­sión lin­güís­ti­ca sú­per pop? «De ese gru­po de ami­gas sa­li­mos tres de­di­ca­das a los idio­mas...», re­ve­la.

¿Cuál es el mo­men­to idó­neo pa­ra em­pe­zar a en­se­ñar­les un idio­ma? «Des­de el na­ci­mien­to, aun­que los mé­di­cos te di­cen que los ni­ños ex­pues­tos a mu­chos idio­mas des­de el prin­ci­pio pue­den su­frir blo­queo. Yo, co­mo pro­fe­so­ra de idio­mas, sa­bien­do có­mo se ad­quie­re la fo­né­ti­ca, di­ría que, pa­ra apren­der in­glés, cuan­to an­tes me­jor por­que tie­nen ma­yor fa­ci­li­dad cuan­to más pe­que­ños son. Los ni­ños es­tán pre­pa­ra­dos pa­ra apren­der cual­quier idio­ma des­de que na­cen. Y cuan­ta más ex­po­si­ción a las len­guas ten­gan más las van a ab­sor­ber. Su bo­ca se ha­ce con ma­yor fa­ci­li­dad a so­ni­dos de otras len­guas que de adul­tos se nos re­sis­ten», afir­ma.

Jai­me oye el ga­lle­go de su bi­sa­bue­lo, mien­tras que su pa­dre y los abue­los sue­len ha­blar­le en cas­te­llano. «Pa­ra Jai­me, Pa­pá es daddy, los abue­los son abus, y las abue­las, grand­ma», di­ce Car­la. Y les de­ja­mos ya. An­tes de que Jai­me pi­da «fish» pa­ra ce­nar.

FO­TO: ÁN­GEL MAN­SO

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