HÉC­TOR Y AN­TO­NIO

¿QUIÉN ES EL GA­TO Y QUIÉN ES EL DUE­ÑO?

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - PORTADA - TEX­TO: PA­TRI­CIA GAR­CÍA

Siem­pre fue un se­ñor, fí­ja­te en él, ya ves el por­te que tie­ne. Héc­tor ha­bla de An­to­nio. Los dos po­san en el so­fá de ca­sa. Pe­ro un mo­men­to, a ver, ¿quién es Héc­tor y quién An­to­nio? ¿Quién el fe­lino y quién el hu­mano? «Mis ami­gos me di­cen que no hay co­sa que más me pe­gue que te­ner un ani­mal con nom­bre de per­so­na. Pe­ro de per­so­na an­ti­gua, na­da de nom­bre mo­derno, lo más clá­si­co po­si­ble», cuen­ta Héc­tor, el due­ño de es­te mi­nino de 14 años que po­sa pa­ra la fo­to sin in­mu­tar­se un pe­lo. En reali­dad, ex­pli­ca Héc­tor, se lla­ma «se­ñor An­to­nio» y su his­to­ria tie­ne, en prin­ci­pio, una par­te tris­te. «Lo re­co­gió mi ami­ga Ta­nia de la ca­lle. Y ella fue la que le pu­so el nom­bre: a to­dos los ani­ma­les que tu­vo les po­nía un nom­bre de per­so­na. Es­tu­vo un año con él, pe­ro se tu­vo que ir a tra­ba­jar a Mé­xi­co por una tem­po­ra­da y me pi­dió a mí que lo cui­da­se. Des­pués de un tiem­po, vol­vió a A Co­ru­ña y se tu­vo que ir a tra­ba­jar otra vez fue­ra, es­ta vez a Bar­ce­lo­na. Cuan­do An­to­nio lle­va­ba ya un año con­mi­go le di­je que no se lo de­vol­vía, que An­to­nio era mío», re­cuer­da Héc­tor.

EL REY DE LA CA­SA

Y de eso ya pa­sa­ron cua­tro años y unos me­ses. «An­to­nio es el due­ño del pi­so, es mi ca­se­ro. Es co­mo un ma­ri­do va­go por­que no ha­ce la co­mi­da, es­tá to­do el día dur­mien­do, se tum­ba don­de le da la ga­na y so­lo le fal­ta de­ci­dir dón­de tie­nen que ir los mue­bles», con­fie­sa Héc­tor, que ase­gu­ra que el pe­que­ño de pe­lo blan­co es el rey de la ca­sa: «Ob­via­men­te, An­to­nio es el que man­da. Hay zo­nas de la ca­sa en las que no le in­tere­sa en­trar, co­mo el ba­ño o el ves­ti­dor, por ejem­plo, no sue­le tum­bar­se en­ci­ma de la ro­pa, so­lo cuan­do ve mi pi­ja­ma. Pe­ro en el so­fá o en la ca­ma es él el que ocu­pa to­do el es­pa­cio y me

An­to­nio es co­mo un ma­ri­do va­go, no ha­ce la co­mi­da y es­tá to­do el día dur­mien­do”

mi­ra con ca­ra de ‘bús­ca­te tú tu si­tio’». Cuan­do el ga­to es­tá ha­cien­do «al­gu­na co­sa chun­ga, co­mo me­ter el fu­ci­ño en el fre­ga­de­ro o be­ber agua de dón­de no de­be», Héc­tor se po­ne se­rio y lo lla­ma «An­to­ne­lo». «Pe­ro es muy bueno y muy so­cia­ble, es muy ra­ro que se en­fa­de». A An­to­nio le en­can­ta pa­sar los días pe­ga­dos a Héc­tor: «Siem­pre es­tá a mi la­do. Es­ta no­che me que­dé dor­mi­do en el so­fá has­ta las cua­tro y cuan­do me des­per­té es­ta­ba en­ci­ma de mí». «Lo bueno es que no es pe­di­chón, nun­ca te pi­de co­mi­da y ya pue­des de­jar al­go en­ci­ma de la me­sa que no se lo co­me. Él so­lo se sien­ta a mi­rar có­mo ha­go las co­sas y so­lo me pi­de pien­so por la ma­ña­na cuan­do nos le­van­ta­mos», cuen­ta Héc­tor.

Cree que An­to­nio es pa­ra él el com­pa­ñe­ro per­fec­to: «Soy muy ner­vio­so y ne­ce­si­to a mi la­do al­guien co­mo él, tran­qui­lo», con­fie­sa. Héc­tor es­tá pen­san­do en bus­car­le una ami­ga: «Vi una ga­ti­ta que es­tá en adop­ción que se lla­ma Car­men. Es blan­qui­ta, co­mo An­to­nio. Creo que es bueno que ten­ga una pri­ma. Una no­via no, por­que ya no es­tá pa­ra no­vias por­que es­tá cas­tra­do. Y ade­más, me en­can­ta el nom­bre: so­lo po­dría te­ner una ga­ta que se lla­me Car­men». Es un hom­bre fiel a los clá­si­cos.

A es­te pe­que­ño fe­lino con nom­bre de per­so­na le en­can­tan las pa­lo­mi­tas y las ca­be­zas de gam­bas. «Y re­chu­par los va­si­tos de yo­gur. Cuan­do lo aca­bo se lo doy y lo de­ja lim­pi­to», cuen­ta Héc­tor. «Le ha­blo mu­cho, a ve­ces le di­go ‘eres muy pe­sa­do’ por­que siem­pre es­tá en­ci­ma de mí, pe­ro la ver­dad es que es muy bueno».

FO­TO: MAR­COS MÍ­GUEZ

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