Los sie­te co­rea­nos que arra­san en­tre el pú­bli­co más jo­ven

Son los re­yes del K-pop y acu­mu­lan mi­llo­nes de fans por to­do el mun­do. Los sur­co­rea­nos BTS es­tán lla­ma­dos a ser un fe­nó­meno de ma­sas en sí mis­mo. ¿De dón­de han sa­li­do?

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - MÚSICA . ESTÁ SONANDO - TEX­TO: CAR­LOS PE­REI­RO

Si no tu­vié­ra­mos la cons­tan­cia gu­ber­na­men­tal de que aún no nos he­mos to­pa­do con se­res in­te­li­gen­tes más allá de las fron­te­ras de nues­tro pla­ne­ta, uno po­dría pen­sar, tan­to por sus ví­deos co­mo por sus can­cio­nes, que BTS de­ben de per­te­ne­cer a otro sis­te­ma solar, o que son vi­si­tan­tes lle­ga­dos de otras lu­nas. A lo me­jor no le sue­nan, pe­ro son una de las agru­pa­cio­nes mu­si­ca­les con más éxito del mo­men­to tras va­rios años de crecimiento ex­po­nen­cial. Son co­rea­nos, son sie­te y re­vien­tan las pla­ta­for­mas di­gi­ta­les en­tre el pú­bli­co más jo­ven.

En la práctica, BTS son una ban­da de K-pop crea­da en el 2013 por la dis­co­grá­fi­ca Bit Hit En­ter­tain­ment. Ol­ví­de­se de la tí­pi­ca his­to­ria de unos ami­gos que se jun­tan y cre­cen po­co a po­co. Es­ta es una formación a la vie­ja usan­za, co­mo aque­llas boy band de los 90. Aquí se ha na­ci­do pa­ra pe­tar­lo: ser nú­me­ros uno in­ter­na­cio­na­les, co­lo­car­se en las tendencias de YouTu­be y ha­cer que sus ca­ras ocu­pen las car­pe­tas del ins­ti­tu­to. Ese es el sen­ti­do de BTS.

AL ASAL­TO

¿Y eso del K-pop qué es? Tam­bién lla­ma­do en su país na­tal, han­gui; el K-pop no es otra co­sa que el acró­ni­mo de pop co­reano. Un es­ti­lo de mú­si­ca con ba­se en Co­rea del Sur y que con­ver­ge de la unión de di­fe­ren­tes tendencias y es­ti­los mu­si­ca­les. Hay rock, hay pop, hay elec­tró­ni­ca y en su raíz se en­cuen­tra la pro­pia mú­si­ca co­rea­na tra­di­cio­nal. A par­tir de los 90 su po­pu­la­ri­dad ha si­do una cons­tan­te en los paí­ses asiá­ti­cos que ro­dea­ban la pe­nín­su­la de Co­rea, pa­ra lue­go asal­tar el mer­ca­do oc­ci­den­tal, tan­to eu­ro­peo co­mo ame­ri­cano. La lle­ga­da de In­ter­net, así co­mo de la glo­ba­li­za­ción ge­ne­ral, ha pro­vo­ca­do su pro­pa­ga­ción sin en­ten­der de fron­te­ras o cul­tu­ras. Es lla­ma­ti­vo, bai­la­ble y di­ver­ti­do. Con eso bas­ta. No es la pri­me­ra vez que un ar­tis­ta co­reano es­ca­la has­ta los pues­tos más al­tos de las lis­tas de éxi­tos. PSY con su Gan­gnam Sty­le des­tro­zó YouTu­be en el 2012 y rom­pió cual­quier re­gis­tro de vi­si­tas has­ta la fe­cha. Hoy acu­mu­la más de 3.205.600.000 clics. Ca­si na­da. El éxito de BTS par­te de la ba­se de ir acu­mu­lan­do fans pa­ra no sol­tar­los. Su ac­ti­vi­dad en re­des so­cia­les ro­za lo fre­né­ti­co. Al ser sie­te miem­bros, son mu­chas cuen­tas a se­guir y es­tar al lo­ro de to­da su vi­da, que ca­si se ha con­ver­ti­do en un fe­nó­meno pú­bli­co a la vis­ta de sus se­gui­do­res. So­lo en Ins­ta­gram, 13 mi­llo­nes de usua­rios quie­ren sa­ber qué ha­cen. Al igual que ocu­rría con ban­das del ti­po Backs­treet Boys o Spi­ce Girls, al­re­de­dor de la sur­co­rea­na se han mon­ta­do clu­bes de fans que pue­blan el glo­bo. Ha­cen rui­do y lu­chan ac­ti­va­men­te en los foros de In­ter­net pa­ra que la ban­da ac­túe en su tie­rra. Pue­den ser es­pa­ño­les, fran­ce­ses, ára­bes, ar­gen­ti­nos… Es­tán por to­das par­tes. Ojo, por­que no son cua­tro ga­tos. Cuan­do se po­nen a ha­cer cam­pa­ña cue­lan siem­pre sus pe­ti­cio­nes en los tren­ding to­pics de Twit­ter.

UN DE­LI­RIO

Jin, Su­ga, J-Ho­pe, RM, Ji­min, V y Jung­kook. Sie­te nom­bres, sie­te can­tan­tes y bai­la­ri­nes. Ha­ce una se­ma­na col­ga­ban en YouTu­be su nue­va can­ción, Idol. Hoy ya tie­ne más de 150 mi­llo­nes de re­pro­duc­cio­nes. El ví­deo es ca­si un de­li­rio psi­co­tró­pi­co, pe­ro funciona. Son las es­tre­llas del K-pop mun­dial. El plan de Bit Hit En­ter­tain­ment ha fun­cio­na­do.

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