La en­tre­vis­ta

La Voz de Galicia (A Coruña) - ExtraVoz - - EN PORTADA - Por El­ke Vo­gel

Dieter Koss­lick, di­rec­tor de La Ber­li­na­le, ana­li­za los con­te­ni­dos de la edi­ción 66 del fes­ti­val

EL FES­TI­VAL IN­TER­NA­CIO­NAL DE CI­NE DE BER­LÍN SE DIS­TIN­GUE POR SER ES­PE­JO Y CRÍ­TI­CA DE LOS PRO­BLE­MAS AC­TUA­LES DE LA SO­CIE­DAD. SU DI­REC­TOR RE­PA­SA LOS CON­TE­NI­DOS DE LA 66 EDI­CIÓN DE ES­TE EN­CUEN­TRO, QUE CO­MIEN­ZA EL DÍA 11

Dieter Koss­lick (67 años) di­ri­ge des­de 2001 el Fes­ti­val In­ter­na­cio­nal de Ci­ne de Ber­lín, uno de los «tres gran­des» de Eu­ro­pa jun­to con Can­nes y Venecia. Co­no­ci­do por su hu­mor, su som­bre­ro y su chal, Koss­lick man­tu­vo el ca­rác­ter po­lí­ti­co que dis­tin­gue al fes­ti­val. Su con­tra­to como di­rec­tor du­ra has­ta 2019. Koss­lick ase­gu­ra que la cri­sis de re­fu­gia­dos que atra­vie­sa Eu­ro­pa mar­ca­rá tam­bién el pro­gra­ma de la nue­va edi­ción del Fes­ti­val In­ter­na­cio­nal de Ci­ne de Ber­lín que co­mien­za el 11 de fe­bre­ro. «Mu­chos di­rec­to­res bus­can las cau­sas de los flu­jos de re­fu­gia­dos», ase­gu­ró al re­fe­rir­se al pro­gra­ma de la edi­ción 66 de la Ber­li­na­le. El pro­gra­ma in­clu­ye ca­si 400 pe­lí­cu­las y la pre­sen­cia de estrellas como Geor­ge Cloo­ney, Ni­co­le Kid­man o Gé­rard De­par­dieu, ade­más de un ju­ra­do pre­si­di­do por una fi­gu­ra es­pe­cial. —¿Có­mo lo­gró con­ven­cer a Meryl Streep de que pre­si­die­ra el ju­ra­do? — Lo lo­gró más el pú­bli­co que yo. Ha­ce dos años, cuan­do Meryl Streep re­ci­bió el Oso de Oro ho­no­rí­fi­co, el pú­bli­co la re­ci­bió con un hu­ra­cán de ad­mi­ra­ción y ca­ri­ño. Cuan­do me di­jo que que­ría es­tar al­gu­na vez más tiem­po en Ber­lín, reac­cio­né de in­me­dia­to: «Magnífico, hay po­si­bi­li­da­des». El tra­ba­jo de ju­ra­do es du­ro: tie­nen que ver 18 pe­lí­cu­las en diez días, sen­tar­se a dis­cu­tir­las, cum­plir con ci­tas de pro­to­co­lo, dar en­tre­vis­tas y de­ci­dir pre­mios. Pe­ro Meryl Streep di­jo «sí», aunque nun­ca ha­bía si­do pre­si­den­ta de ju­ra­do en un fes­ti­val. — ¿ Có­mo se re­fle­ja el pre­sen­te mar­ca­do por los des­ti­nos de tan­tos re­fu­gia­dos en las pe­lí­cu­las que com­pi­ten en la Ber­li­na­le? —El ca­so más cla­ro es el del do­cu­men­tal Fuo­coam­ma­re », de Gian­fran­co Ro­si. El di­rec­tor ita­liano vi­vió va­rios años en Lam­pe­du­sa pa­ra fil­mar es­ta pe­lí­cu­la. Co­no­ce­mos la is­la por los me­dios como es­ce­na­rio de ho­rri­bles nau­fra­gios de bo­tes con re­fu­gia­dos. En una mez­cla de do­cu­men­tal y es­ce­nas pre­pa­ra­das, Ro­si cuen­ta el dra­ma de los re­fu­gia­dos y, pa­ra­le­la­men­te, la his­to­ria de un jo­ven que vi­ve en Lam­pe­du­sa. Mu­chos di­rec­to­res bus­can las cau­sas de los flu­jos de re­fu­gia­dos. Car­tas de gue­rra, del por­tu­gués Ivo M. Fe­rrei­ra, tra­ta de la gue­rra de An­go­la y sus consecuencias pa­ra Áfri­ca. A Lu­llaby to the So­rrow­ful Mys­tery de Lav Diaz —con sus ocho ho­ras la pe­lí­cu­la más lar­ga en com­pe­ti­ción en la his­to­ria de la Ber­li­na­le— se cen­tra en la lu­cha con­tra el do­mi­nio co­lo­nial es­pa­ñol a fi­nes del si­glo XIX en Fi­li­pi­nas. No son pe­lí­cu­las que mues­tren tan­ques, sino el ho­rror de las gue­rras. De esos ho­rro­res hu­yen las per­so­nas que hoy lle­gan a bus­car re­fu­gio en­tre no­so­tros. —¿Qué otros te­mas in­tere­san a los di­rec­to­res hoy? —Las pe­lí­cu­las fran­ce­sas en con­cur­so, por ejem­plo, son cin­tas de en­tre­te­ni­mien­to in­te­li­gen­te. Saint Amour, con Gé­rard De­par­dieu, o Des nou­ve­lles de la pla­nè­te Mars, de Do­mi­nik Moll, son co­me­dias que ha­rán reír al es­pec­ta­dor «se­rio» de la Ber­li­na­le. Igual que Chi-Raq, de Spi­ke Lee, un imponente re­tra­to de la co­mu­ni­dad ne­gra de Chica­go y su so­cie­dad lle­na de vio­len­cia. —Spi­ke Lee lla­mó a boi­co­tear la ga­la de los Os­car, por­que la Aca­de­mia de Holly­wood no no­mi­nó a ac­to­res ne­gros. —No­so­tros ya di­mos el Oso de Pla­ta a Ha­lle Berry ha­ce 14 años por su pa­pel en Mons­ter’s Ball, y lue­go se con­vir­tió en la pri­me­ra mu­jer ne­gra en ga­nar un Os­car como me­jor ac­triz. —¿La si­tua­ción de Ma­ni Hag­hig­hi, el ira­ní que par­ti­ci­pa es­te año en la sec­ción ofi­cial, es tan di­fí­cil como la de Ja­far Pa­nahi, ga­na­dor del año pa­sa­do? ( Pa­nahi, crí­ti­co con el go­bierno y pre­so, no pu­do via­jar a Ber­lín). —Ma­ni Hag­hig­hi vi­ve en Irán y pue­de mos­trar sus pe­lí­cu­las allí y en el ex­tran­je­ro. En 2012 ya par­ti­ci­pó con Mo­dest Re­cep­tion en la sec­ción Fo­rum de la Ber­li­na­le. A Dra­gon Arri­ves!, con la que acu­de es­te año a la sec­ción ofi­cial, es una gran epo­pe­ya que trans­cu­rre so­bre to­do en el de­sier­to ira­ní. Allí se dan ale­go­rías que po­drían en­ten­der­se como un gran fres­co so­bre los mi­tos y la his­to­ria de Irán. Es un gran pro­yec­to, una pe­lí­cu­la que no se pue­de prohi­bir ni con to­da la vo­lun­tad. — ¿ Ha­brá me­di­das de se­gu­ri­dad adi­cio­na­les es­te año des­pués de los aten­ta­dos de Pa­rís? —Por su­pues­to, so­mos cons­cien­tes de la si­tua­ción y ha­re­mos to­do lo que ha­ya que ha­cer. Estamos sin­cro­ni­za­dos con las au­to­ri­da­des res­pon­sa­bles de la se­gu­ri­dad. No es al­go nue­vo pa­ra no­so­tros. Te­ne­mos un plan de se­gu­ri­dad y to­ma­re­mos to­das las me­di­das ne­ce­sa­rias, de ser ne­ce­sa­rio tam­bién a cor­to pla­zo. —¿Cuán­tas de las pe­lí­cu­las de la pró­xi­ma Ber­li­na­le ha vis­to ya? — Cer­ca de 120 pe­lí­cu­las. Cuan­do co­mien­ce el fes­ti­val ha­bré vis­to de nue­vo 200 cin­tas. —¿Có­mo se pue­de des­co­nec­tar de to­das las pe­lí­cu­las? — No se pue­de. Ac­tual­men­te no duer­mo bien. Sue­ño mu­cho. Vi una pe­lí­cu­la so­bre mi­si­les nu­clea­res in­ter­con­ti­nen­ta­les y se de­cía que de ellos to­da­vía hay 20 en Ale­ma­nia. Eso fue

« No son pe­lí­cu­las que mues­tren tan­ques, sino el ho­rror de las gue­rras de las que hu­yen quie­nes lle­gan a

bus­car re­fu­gio» «Ca­si to­do el mundo tie­ne mie­do a los fo­cos en es­te ti­po de apa­ri­cio­nes. Yo tam­bién»

al­go que no se me fue de la ca­be­za. —¿Có­mo trans­cu­rre to­do so­bre la al­fom­bra ro­ja del Ber­li­na­le Pa­last? ¿Se si­gue po­nien­do ner­vio­so a pe­sar de los años de ex­pe­rien­cia? —Cuan­do la no­che de la inau­gu­ra­ción des­cien­do del co­che en la al­fom­bra ro­ja, en­ton­ces abro con la puer­ta del co­che tam­bién la puer­ta a otro mundo. Un mundo en el que me su­mer­jo a lo lar­go de diez días. Du­ran­te el fes­ti­val ha­go ca­da día en­tre tres y cin­co al­fom­bras ro­jas. Hay un po­co de ru­ti­na en ello. Sin em­bar­go, la ex­ci­ta­ción si­gue sien­do igual de gran­de. Ca­si to­do el mundo tie­ne mie­do a los fo­cos en es­te ti­po de apa­ri­cio­nes. Yo tam­bién. —Al­gu­nos ac­to­res de Holly­wood como Ni­co­le Kid­man o Geor­ge Cloo­ney re­gre­san siem­pre a la Ber­li­na­le... — Como es na­tu­ral, co­noz­co a al­gu­nas estrellas des­de ha­ce tiem­po. Pa­ra Geor­ge Cloo­ney, la de 2016 se­rá su sex­ta vi­si­ta a la Ber­li­na­le. Cuan­do vie­ne es como: ¡hey, Geor­ge! Es­te año pro­ta­go­ni­za la pe­lí­cu­la Hail, Cae­sar! de los her­ma­nos Joel y Et­han Coen, que inau­gu­ra­rá la edi­ción 66 de la Ber­li­na­le. Una co­me­dia so­bre el ne­go­cio del ci­ne en la que se pue­den ver sus lo­cos en­tre­si­jos. — ¿ Hay tam­bién estrellas que se po­nen ner­vio­sas? —Sí. Na­tu­ral­men­te que las estrellas tam­bién se po­nen ner­vio­sas. Al­gu­nas, ade­más, ven por pri­me­ra vez sus pe­lí­cu­las con pú­bli­co en la Ber­li­na­le. Es­to ha­ce que au­men­te la ten­sión ar­te­rial de todos los par­ti­ci­pan­tes. —¿Cuá­les han si­do los de­seos más ex­tra­ños de un in­vi­ta­do? —Uno de los de­seos más fre­cuen­tes es que la ha­bi­ta­ción de ho­tel sea tran­qui­la. Eso se pue­de en­ten­der. Las estrellas se sien­tan en un ho­tel y du­ran­te diez ho­ras con­ce­den en­tre­vis­tas. En una oca­sión tu­vi­mos un in­vi­ta­do que que­ría so­lo luz ver­de en su ha­bi­ta­ción. ¡Y le pu­si­mos luz ver­de! No pro­por­cio­na­mos dro­ga al­gu­na, pe­ro luz ver­de... en cual­quier mo­men­to.

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