Adrián Gar­cía Ro­me­ro, nom­bra­do vo­lun­ta­rio del año por el co­lec­ti­vo ASCM

La aso­cia­ción de per­so­nas con pro­ble­mas de mo­vi­li­dad pre­mia a su co­la­bo­ra­dor

La Voz de Galicia (Ferrol) - Ferrol local - - PORTADA - BEA ABELAIRAS

Adrián Gar­cía Ro­me­ro tiene 27 años y ca­da día pa­sa unas ho­ras en la aso­cia­ción de per­so­nas con pro­ble­mas de mo­vi­li­dad ASCM, que le aca­ba de nom­brar su vo­lun­ta­rio del año. Un día ejer­ce de con­duc­tor, otro de ayu­dan­te del gru­po de tea­tro y has­ta de re­ca­de­ro para la di­ver­ti­da com­par­sa de la en­ti­dad, Os Co­llu­dos, aunque lo que más le gus­ta es par­ti­ci­par en las se­sio­nes de de­por­te adap­ta­do. «Ha­ce­mos un mon­tón de co­sas: ba­lon­ces­to y te­nis en si­lla de rue­das, una es­pe­cie de pe­tan­ca en la que la gen­te de­be ti­rar con la ca­be­za, gra­cias a un cas­co, ti­ro con ar­co...», va con­tan­do es­te di­plo­ma­do en Ad­mi­nis­tra­ción y Fi­nan­zas que ac­tual­men­te es­tá en el pa­ro.

La la­bor de Adrián ha­ce po­si­bles to­das es­tas se­sio­nes de­por­ti­vas y cul­tu­ra­les. La en­ti­dad lo sa­be y por eso ca­da cur­so dis­tin­gue a uno de sus co­la­bo­ra­do­res: «Cla­ro que con más vo­lun­ta­rios se po­drían ha­cer mu­chas más ac­ti­vi­da­des», pre­ci­sa un ca­si trein­tea­ñe­ro que tra­ta de echar una mano a dia­rio y que tiene muy pre­sen­te la vi­da de las per­so­nas que no se pue­den mo­ver co­mo la ma­yo­ría. «En ca­sa ten­go a al­guien, mi tío — se­gún cuen­ta—. Es cier­to que cuan­do pue­den ha­cer co­sas, sa­lir de ca­sa. son mu­cho más fe­li­ces». Tal vez por eso ha­ce cua- tro años que es uno de los in­con­di­cio­na­les de la agen­da de ASCM. Tan­to que in­clu­so co­la­bo­ra con las sa­li­das de to­do ti­po que se pla­nean en esta en­ti­dad que es­te ejer­ci­cio cum­ple trein­ta años y que los ce­le­bra­rá con una ga­la en el Au­di­to­rio en dos se­ma­nas.

«Muy agra­de­ci­da»

Adrián cuen­ta que co­no­cía a un ami­go que tam­bién co­la­bo­ra­ba con ASCM y que in­tro­du­jo en es­te ti­po de vo­lun­ta­ria­do: «Em­pe­cé a ayu­dar por un ami­go que ve­nía por aquí tam­bién y al final me en­gan­ché —re­co­no­ce—. Es que es una la­bor muy agra­de­ci­da, sien­tes que te de­vuel­ven mu­cho más de lo que apor­tas». Por eso in­sis­te mu­cho en pe­dir que las per­so­nas de­di­quen al­go de su tiem­po li­bre a co­la­bo­rar co­mo él. «No cues­ta na­da y es muy im­por­tan­te, tan­to para ellos, co­mo para no­so­tros», ad­vier­te. Mien­tras, des­de ASCM re­cuer­dan que «aunque es­te re­co­no­ci­mien­to se otor­gue a una per­so­na, sin el es­fuer­zo y de­di­ca­ción con­jun­ta que de­mues­tra to­do el equi­po, na­da de lo que ha­ce la aso­cia­ción cul­tu­ra ASCM se­ría po­si­ble».

«Con más vo­lun­ta­rios se po­drían ha­cer mu­chas más ac­ti­vi­da­des»

«Cuan­do las per­so­nas pue­den ha­cer co­sas, sa­lir de ca­sa, son más fe­li­ces»

CÉ­SAR TOIMIL

Adrián Gar­cía tiene 27 años y acu­de a dia­rio a ayu­dar.

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