Ha­wái: cuando el tin­ti­neo del dó­lar es la me­jor ban­da so­no­ra

El buen ro­llo con el que sue­le ter­mi­nar ca­da ca­pí­tu­lo de «Ha­waii 5.0» es so­lo una fic­ción. Da­niel Dae Kim (Chin Ho Kelly) y Gra­ce Park (agen­te Kono) se lar­gan de la se­rie por­que no le han igua­la­do el suel­do con sus otros dos com­pa­ñe­ros de re­par­to. El di­ne

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - SERIES. ¿POR QUÉ ESTE ES EL PARAÍSO DE LA TELEVISI - TEX­TO: JE­SÚS FLO­RES

Co­men­zó sien­do un re­ma­ke de una se­rie, emi­ti­da en­tre 1968 y 1980, en la que la mi­ra­da pro­fun­da de John Lord y la ágil mú­si­ca com­pues­ta por Morton Ste­vens lle­na­ron las pri­me­ras pan­ta­llas de te­le­vi­sión en co­lor de Es­pa­ña. Sin em­bar­go, en nues­tra épo­ca de pla­ta­for­mas y strea­ming la ré­pli­ca ya es más fa­mo­sa que la ori­gi­nal, na­ci­da de un acuer­do eco­nó­mi­co en­tre el Es­ta­do de Ha­waii y la CBS. Mien­tras ha­ce so­lo unos días se es­tre­nó en Cua­tro la sép­ti­ma tem­po­ra­da, en Es­ta­dos Uni­dos aca­ba de co­men­zar la emi­sión de la oc­ta­va, que aquí po­drá ver­se en V.O., en Fox, desde el día 19.

Pe­ro Ha­waii 5.0 se en­fren­ta aho­ra a un re­to más com­pli­ca­do al que ha­bi­tual­men­te sus pro­ta­go­nis­tas en­cuen­tran so­lu­ción en ca­da ca­pí­tu­lo. Ha­ce unas se­ma­nas se su­po que los dos ac­to­res que in­ter­pre­tan a po­li­cías na­ti­vos de es­tas islas (Da­niel Dae Kim, en el pa­pel de Chin Ho; y Gra­ce Park, co­mo Kono Ka­la­kaua) de­ja­ban la se­rie al fi­nal de la sép­ti­ma tem­po­ra­da des­pués de que la pro­duc­to­ra les ne­ga­se un 15 % de au­men­to de suel­do pa­ra igua­lar­se con Alex O’ Laugh­lin (Ste­ve McGa­rret) y Scoot Caan (Danny Williams), que en la fic­ción po­nen el to­que WASP a es­ta uni­dad po­li­cía­ca de éli­te y que en la vi­da real se lle­van, ade­más de su suel­do, un por­cen­ta­je por los be­ne­fi­cios eco­nó­mi­cos que ob­tie­ne ca­da ca­pí­tu­lo. No ha­re­mos spoi­ler, pe­ro en el 5.0 que vie­ne Chi ho y Kono es­ta­rán fue­ra de la is­la con otras mi­sio­nes. Y el guion, cla­ro está, irá re­tor­cién­do­se has­ta en­ca­jar la en­tra­da de otros per­so­na­jes, aun­que en los pri­me­ros ca­pí­tu­los se des­ti­la­rá la nos­tal­gia de nues­tros rubios po­li­cías por los au­sen­tes de ojos ras­ga­dos.

Por­que es­ta vez nues­tros hé­roes de la te­le no con­si­guie­ron sus ob­je­ti­vos. Y eso que ni Dae Kim ni Gra­ce Park son pre­ci­sa­men­te unos don na­die en el mun­do de la te­le­vi­sión. El pri­me­ro, de ori­gen co­reano con na­cio­na­li­dad es­ta­dou­ni­den­se, ya era un ros­tro muy co­no­ci­do cuando fi­cho por Ha­waii 5.0 des­pués de ha­ber par­ti­ci­pa­do en las seis tem­po­ra­das de Lost (Per­di­dos), tam­bién ro­da­da en Ha­wái; y Park (es­ta­dou­ni­den­se de na­ci­mien­to, ca­na­dien­se de na­cio­na­li­dad) ha­bía des­ta­ca­do, en­tre otros pa­pe­les, en la se­rie Battles­tar Ga­lác­ti­ca. Am­bos son co­no­ci­dos ac­ti­vis­tas en de­fen­sa de los de­re­chos de los ac­to­res asiático-ame­ri­ca­nos en el ci­ne y la te­le­vi­sión, ya no so­lo en la de­sigual­dad eco­nó­mi­ca, sino tam­bién en las ta­rea de eli­mi­nar es­te­reo­ti­pos —que se­gún Dae Kim ape­nas han me­jo­ra­do desde las pri­me­ras in­ter­pre­ta­cio­nes de Fu Man Chu— y en pro­mo­ver una ma­yor di­ver­si­dad ét­ni­ca en las se­ries, que se co­rres­pon­da con la mul­ti­cul­tu­ra­li­dad del país . El pro­pio Kim re­co­no­cía en una oca­sión su ma­les­tar por el he­cho de que en un ca­pí­tu­lo de Ha­waii 5.0 hu­bie­sen ele­gi­do pa­ra in­ter­pre­tar el pa­pel del je­fe de una ya­ku­za a un ac­tor blan­co que se ex­pre­sa­ba ja­po­nés. Cla­ro que Kono y

Chin ho , con ju­go­sas ofer­tas, tam­po­co se han tirado al va­cío. Y la oc­ta­va tem­po­ra­da de la se­rie, co­mien­za a ru­mo­rear­se, pue­de ser la úl­ti­ma. De he­cho, el gran pro­ta­go­nis­ta, Alex O’ Laugh­lin-Ste­ve McGa­rret ha di­cho pú­bli­ca­men­te que no po­drá aguan­tar mu­cho más el rit­mo de tra­ba­jo por­que tie­ne el cuer­po he­cho pa­pi­lla con tan­to gol­pe que se da en los ro­da­jes. Sea lo que sea, lo que está cla­ro es que la CBS se sa­ca­rá más pron­to que tar­de otra se­rie am­bien­ta­da en Ha­wái, co­mo lle­va ha­cien­do desde ha­ce dé­ca­das (¿se acuer­dan, sir ir más le­jos, de Mag­num P.I.?).

Y no so­lo por­que los pai­sa­jes de es­tas islas es­ta­dou­ni­den­ses del Pa­cí­fi­co sean un mag­ní­fi­co es­ce­na­rio, sino tam­bién por las ven­ta­jas eco­nó­mi­cas —in­clui­das las fis­ca­les— que el go­bierno de Ha­wái les ofre­ce. Co­mo con la mar­cha de es­tos ac­to­res asiá­ti­cos, to­do por la pas­ta.

«MAG­NUM P.I.» FUE LA HEREDERA Tom Se­llek in­ter­pre­tó a Tho­mas Mag­num en es­ta se­rie. Fue la con­ti­nua­ción al acuer­do eco­nó­mi­co que la CBS te­nía pa­ra ro­dar en Ha­wái, tras aca­bar el pri­mer Ha­waii 5.0 en 1980

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