“La crí­ti­ca que más hie­re es la que se ha­ce con humor”

La Voz de Galicia (A Coruña) - Fugas - - EXPOSICIÓN . COMPOSTELA ILUSTRADA - ILUS­TRA­DOR TEX­TO: C. CRES­PO

sus 84 años Al­fre­do si­gue de­di­cán­do­le 4 o 5 ho­ras al di­bu­jo ca­da día. Eso sí, aho­ra des­de ca­sa. Su mal­tre­cha es­pal­da le im­pi­de man­te­ner su pa­sión por via­jar y por di­bu­jar aque­llo que ve. Aun así ma­ña­na re­gre­sa­rá a San­tia­go —«una ciu­dad que ado­ro»— para par­ti­ci­par en Com­pos­te­la Ilus­tra­da e inau­gu­rar la ex­po­si­ción que re­co­ge al­gu­nos de los di­bu­jos que reali­zó al lle­gar a San­tia­go tras fi­na­li­zar el Ca­mino. Ha­ce un mes, tras 65 años de de­di­ca­ción al di­bu­jo, re­ci­bió el Pre­mio Na­cio­nal de Ilus­tra­ción.

—¿Qué su­po­ne para un ve­te­rano co­mo us­ted un re­co­no­ci­mien­to así?

—Es bien­ve­ni­do. Por el pres­ti­gio y por la ayu­da eco­nó­mi­ca que su­po­ne para la hu­cha de un ju­bi­la­do au­tó­no­mo.

—¿No cree que es­te pre­mio le ha lle­ga­do un po­co tar­de?

—Bueno, nun­ca es tar­de. Sé que so­né en años an­te­rio­res pe­ro siem­pre se im­po­nía al­gún jo­ven­ci­to de esos que es­tán a la mo­da en la in­for­má­ti­ca.

—¿Có­mo se lle­va con la tec­no­lo­gía?

—Mal. Ha­ce años me com­pré un Mac ca­rí­si­mo y lo de­jé por abu­rri­mien­to. Tar­da­ba me­nos tra­ba­jan­do en un pa­pel que con aque­lla ma­qui­ni­ta. Aho­ra mis­mo el or­de­na­dor que hay en ca­sa lo uti­li­zo solo para en­viar o re­ci­bir co­rreos. Es a lo má­xi­mo que he lle­ga­do.

—¿Qué tie­nen las ciu­da­des que tan­to le se­du­cen?

—Yo na­cí en un pue­ble­ci­to de un valle as­tu­riano y re­cuer­do per­fec­ta­men­te el pri­mer día en el que, con 5 o 6 años, mi pa­dre me lle­vó a Ovie­do. Ahí ya que­dé para siem­pre sub­yu­ga­do por la ciu­dad. Ahí na­ció el ur­ban sket­cher que di­cen que soy.

—¿Qué le atrae de San­tia­go?

—San­tia­go es pie­dra y es agua. Hay ju­ven­tud, hay tra­di­ción... Para mí di­bu­jar en la plaza del Obra­doi­ro, mi­res para don­de mi­res, es una ex­pe­rien­cia úni­ca.

—¿Siem­pre di­bu­ja al na­tu­ral, in si­tu?

—Siem­pre que pue­do. No me gus­ta di­bu­jar a par­tir de fo­tos. He te­ni­do que ha­cer­lo en al­gu­na oca­sión por­que ha­bía si­tios don­de no me de­ja­ban es­tar. O, co­mo aho­ra, que he he­cho un li­bro con 60 di­bu­jos del Al­cá­zar de Se­vi­lla y ya no aguan­ta­ría ha­cer­los des­de mi si­lli­ta de pla­ya que me ha acom­pa­ña­do siem­pre.

—Con los años sus ilus­tra­cio­nes se han vuel­to más sen­ci­llas, más esen­cia­les.

—Es cier­to. Em­pe­cé sien­do muy des­crip­ti­vo. Hay una foto de cuan­do es­ta­ba aún sol­te­ro que se me ve di­bu­jan­do en un ta­ble­ro de dos metros con una plu­mi­lla.

PRE­MIO NA­CIO­NAL DE ILUS­TRA­CIÓN 2017

El ju­ra­do des­ta­có su di­la­ta­da tra­yec­to­ria, su cul­ti­vo de dis­tin­tos as­pec­tos de la ilus­tra­ción, su ma­gis­te­rio y su in­fluen­cia en su­ce­si­vas ge­ne­ra­cio­nes.

Eso aho­ra me pa­re­ce una bar­ba­ri­dad. Aho­ra es al re­vés. En un pa­pel de 30x40 di­bu­jo con un ro­tu­la­dor grue­so [se ríe]. Sin des­pren­der­me de mis ele­men­tos ca­rac­te­rís­ti­cos, in­ten­to ex­pre­sar lo más con lo me­nos.

—¿Qué tie­ne el ro­jo, su co­lor fe­ti­che?

—El ro­jo, con el ne­gro y el blan­co, tie­ne mu­cha fuer­za grá­fi­ca. Para mí re­pre­sen­ta in­ten­si­dad.

—En es­tos úl­ti­mos años da la sen­sa­ción de que los ilus­tra­do­res mo­les­tan más de la cuen­ta ¿A qué cree que se de­be?

—A que no hay crí­ti­ca más hi­rien­te que aque­lla que se rea­li­za con humor. Aun­que ese nun­ca ha si­do mi te­ma prin­ci­pal.

—¿Es la ilus­tra­ción el úl­ti­mo re­duc­to de la li­ber­tad de ex­pre­sión?

—Po­si­ble­men­te sí. El pro­ble­ma es que la tec­no­lo­gía es­tá uni­for­mi­zan­do de­ma­sia­do el mun­do de la ilus­tra­ción.

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