LY­DIA BOSCH

LA FUN­DA­CIÓN DOC­TOR IVÁN MAÑERO Y LA ONG AMIC CE­LE­BRA­RON UNA CE­NA BE­NÉ­FI­CA A FA­VOR DE LAS MU­JE­RES DE GUI­NEA BISSAU, EN LA QUE LA AC­TRIZ FUE LA GRAN ES­TRE­LLA.

La Voz de Galicia (A Coruña) - Hoy Corazón - - IMAGEN - POR AN­DRÉS GUE­RRA

En­tre­vis­ta­mos a la ac­triz en una ce­na be­né­fi­ca que tu­vo lu­gar en Bar­ce­lo­na: “Si el amor tie­ne que ve­nir, ven­drá”.

La ac­triz Ly­dia Bosch es de las ca­ta­la­nas afin­ca­das en Ma­drid que más dis­cre­ta­men­te vi­si­ta su tie­rra. Por eso la ex­pec­ta­ción era má­xi­ma en la VII Ce­na Be­né­fi­ca de la Fun­da­ción Doc­tor Iván Mañero y la ONG Amic. Re­cau­da­ron 24.000 eu­ros, ba­jo el le­ma Apues­te

por ellas, pa­ra pro­yec­tos de la mu­jer en Gui­nea Bissau, en especial en cam­pos co­mo la edu­ca­ción y la sa­ni­dad. Con la pre­sen­cia de Elsa An­ka y su hi­ja, Li­dia To­rrent, e in­vi­ta­dos co­mo Jor­ge Lo­ren­zo, Mó­ni­ca Pont, Pe­dro Agua­do, Ta­ma­ra y Ale­jan­dra Prat, en­tre otros. La gran es­tre­lla de la no­che fue la ac­triz Ly­dia Bosch, be­llí­si­ma con un di­se­ño de Ro­sa Cla­rá. Se la ve ra­dian­te, ¿por al­gún mo­ti­vo en especial? Bueno, cuan­do una se en­cuen­tra bien y de­ci­de vi­vir mi­ran­do ade­lan­te, con tra­ba­jo y sa­lud de los tu­yos, qué más pue­des pe­dir. Ima­gino que co­no­cía la fa­ma del doc­tor Mañero, pe­ro ¿es­ta­ba al co­rrien­te de su tra­ba­jo hu­ma­ni­ta­rio? No co­no­cía su tra­ba­jo has­ta una ce­na a la que acu­dió el

doc­tor, acom­pa­ña­do de Elsa An­ka, y me ex­pli­có la im­por­tan­cia de su tra­ba­jo en Áfri­ca. Me que­dé ab­so­lu­ta­men­te cons­ter­na­da y de­ci­dí que que­ría for­mar par­te de es­ta fa­mi­lia. Me ha­ce mu­cha ilu­sión es­tar en es­ta ce­na be­né­fi­ca, por­que se tra­ta de una fun­da­ción y una ONG que ca­da año ex­pli­can en qué se ha in­ver­ti­do el di­ne­ro re­cau­da­do. Sa­bes dón­de va el di­ne­ro. ¿Qué tal sien­ta ser ma­dri­na de una no­che tan especial? Es­ta pro­fe­sión tie­ne mu­chas co­sas bue­nas y una de ellas es po­der con­ver­tir­te en al­ta­voz de cau­sas así. Es­te año el le­ma es Apues­ta por ellas, ya que las mu­je­res en Gui­nea son las más vul­ne­ra­bles. En­tien­do que es­tos va­lo­res se los tras­mi­te a sus hi­jos, An­drea y los me­lli­zos Ana y Juan. Cla­ro. Hay que fo­men­tar el amor y es­toy aquí por eso. Su hi­ja An­drea aca­ba de es­tre­nar­se con una cam­pa­ña pu­bli­ci­ta­ria, y en bue­nas ma­nos, las de Mi­guel Án­gel Silvestre. ¿Có­mo la ha vis­to? ¡Có­mo la voy a ver, si es mi hi­ja! Se me cae la ba­ba. En to­dos los me­dios apa­re­cen nue­vos ca­sos de aco­so se­xual en el ar­te es­cé­ni­co, no so­lo en Es­ta­dos Uni­dos, sino tam­bién en Es­pa­ña. Me pa­re­ce muy bien que se de­nun­cie. No he su­fri­do en mi tra­yec­to­ria nin­gu­na si­tua­ción in­có­mo­da, pe­ro lo jus­to es que se co­noz­can. No su­ce­de so­lo en el mun­do del es­pec­tácu­lo, sino en to­dos los sec­to­res. Ce­le­bro que no ha­ya vi­vi­do na­da así, ya que su tra­yec­to­ria en te­le­vi­sión es par­te de nues­tra his­to­ria. He te­ni­do la suer­te de es­tar en una épo­ca don­de so­lo ha­bía dos ca­na­les. To­dos nos reunía­mos al­re­de­dor de la me­sa y veía­mos una u otra ca­de­na. Tu­ve la do­ble suer­te de co­men­zar en un pro­gra­ma tan em­ble­má­ti­co co­mo

Un, dos, tres, que, por cier­to, al­guien me ha di­cho que po­dría vol­ver. Se­ría fan­tás­ti­co. Su crea­dor, Chi­cho Ibá­ñez Serrador, fue pre­mia­do ha­ce unos días en Ma­drid. Chi­cho se me­re­ce to­dos los re­co­no­ci­mien­tos del mun­do, pa­ra mí ha si­do un maes­tro con el que he te­ni­do la suer­te de con­vi­vir dos años. Apren­dí mu­chí­si­mo: la dis­ci­pli­na, la crea­ti­vi­dad… Lue­go lle­gó Mé­di­co de fa­mi­lia y Los Se­rrano. Las dos se­ries fa­mi­lia­res más exi­to­sas. ¿Se que­da con al­gún mo­men­to en especial? Eso es co­mo pre­gun­tar­te a cuál de tus hi­jos quie­res más. Es im­po­si­ble con­tes­tar. To­do tra­ba­jo es un es­ca­lón que te lle­va a otro y, cuan­do tra­ba­jas real­men­te en lo que te gus­ta, en reali­dad vas a ju­gar. So­mos unos pri­vi­le­gia­dos. Tie­ne pen­dien­te de es­treno la se­rie La ver­dad (Te­le­cin­co), si no me equi­vo­co. Un nue­vo th­ri­ller, tras aque­lla mu­jer re­li­gio­sa y cir­cuns­pec­ta, pe­ro con una fuer­te tor­men­ta in­te­rior, que fue en Sin iden­ti­dad. Sí, creo que el es­treno se­rá pa­ra enero. Ha si­do un ro­da­je es­tu­pen­do y la se­rie se­rá un éxi­to se­gu­ro: en In­gla­te­rra pa­ra desear­te suer­te en un ro­da­je di­cen: «Que te rom­pas una pier­na», y yo ter­mi­né el ro­da­je rom­pién­do­me una. ¡La se­rie tie­ne que ser la bom­ba! (ri­sas). ¿Le gus­ta la te­le­vi­sión que se ha­ce hoy en día? Unos pro­gra­mas más que otros, pe­ro afor­tu­na­da­men­te to­dos te­ne­mos un man­do y un aba­ni­co am­plí­si­mo pa­ra ele­gir aque­llo con lo que nos iden­ti­fi­ca­mos. No so­lo te­ne­mos que se­ña­lar lo ma­lo, de­be­mos apren­der a res­pe­tar. Nos de­ja­mos lle­var por la ne­ga­ti­vi­dad a me­nu­do. De­mos un vo­lan­ta­zo y en­fo­que­mos a la gen­te bue­na que hay por el mun­do. Cum­ple 54 años a fi­na­les de es­te mes y es­tá es­tu­pen­da. ¿Cuál es el se­cre­to? Des­de ha­ce un tiem­po la ali­men­ta­ción me la vi­gi­lo mu­cho y ten­go un en­tre­na­dor ma­ra­vi­llo­so, Da­vid del Ar­co. Ha­go exac­ta­men­te lo que él me di­ce. Sal­go po­co y ten­go dis­ci­pli­na. Hay que cui­dar­se, so­bre to­do en una edad co­mo la mía. Al­go ten­drá que ver la ge­né­ti­ca, por­que su hi­ja An­drea es gua­pí­si­ma. Mis hi­jos son los más pre­cio­sos del mun­do y mis ami­gos, tam­bién. Es­toy ro­dea­da de gen­te que me da mu­cho amor. Y pa­re­ja, ¿pa­ra cuán­do? Si tie­ne que ve­nir, ven­drá. ♥

“Mis hi­jos son los más pre­cio­sos del mun­do y mis ami­gos, tam­bién”

Ly­dia Bosch jun­to al doc­tor Iván Mañero, pre­si­den­te de la fun­da­ción que lle­va su nom­bre, du­ran­te la ce­na be­né­fi­ca.

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