RO­CÍO DÍAZ, DI­REC­TO­RA DEL ÁREA IN­MO­BI­LIA­RIA DE INVERAVANTE

Ro­cío Díaz es la mano de­re­cha de Ma­nuel Jo­ve en el ne­go­cio in­mo­bi­lia­rio de Inveravante, el bra­zo in­ver­sor del que fue­ra crea­dor y al­ma de Fa­de­sa. La em­pre­sa co­ru­ñe­sa ha vuel­to con fuer­za al mer­ca­do apo­ya­da en pro­yec­tos muy sin­gu­la­res y de al­to va­lor tan­to

La Voz de Galicia (A Coruña) - Mercados - - PORTADA - Ma­nuel Blan­co co­mo de­cía, pe­ro tam­bién en Mé­xi­co o Bra­sil.

Me gus­ta via­jar, ¿Un des­tino? Cual­quie­ra con mi ma­ri­do y mis tres hi­jos, ya sea pla­ya o una ca­pi­tal eu­ro­pea» «Si las cuo­tas son un me­ca­nis­mo para co­rre­gir la de­sigual­dad, no las veo mal»

Cuen­ta de sí mis­ma en­tre ri­sas que le atri­bu­yen un ca­rác­ter un tan­to se­rio, aun­que en la dis­tan­cia cor­ta ex­hi­be tra­to y con­ver­sa­ción afa­ble. La ar­qui­tec­ta Ro­cío Díaz (Fe­rrol, 1969) pue­de dar tes­ti­mo­nio só­li­do de lo ocu­rri­do en el sec­tor in­mo­bi­lia­rio es­pa­ñol en los úl­ti­mos dos de­ce­nios. Pri­me­ro por su ex­pe­rien­cia co­mo al­ta eje­cu­ti­va en Fa­de­sa y aho­ra al fren­te del área in­mo­bi­lia­ria de Inveravante, el bra­zo in­ver­sor y empresarial de Ma­nuel Jo­ve.

—En el sec­tor in­mo­bi­lia­rio, Inveravante ha apos­ta­do por los pro­yec­tos sin­gu­la­res...

—En nues­tra nue­va vi­da des­pués de la épo­ca de Fa­de­sa efec­ti­va­men­te em­pe­za­mos apos­tan­do por pro­yec­tos sin­gu­la­res. En los úl­ti­mos ocho años he­mos tra­ba­ja­do de ma­ne­ra in­ten­sa en Ma­rrue­cos, con dos gran­des pro­yec­tos que han su­pues­to una in­ver­sión de más de 500 mi­llo­nes de eu­ros y en los dos ca­sos son muy sin­gu­la­res des­de el pun­to de vis­ta ar­qui­tec­tó­ni­co y de ne­go­cio. Se tra­ta de pro­yec­tos que in­te­gran va­rios usos (tien­das, edi­fi­cios de ofi­ci­nas y de vi­vien­das...) con una ar­qui­tec­tu­ra van­guar­dis­ta y de muy al­ta ca­li­dad; uno de ellos de he­cho es­tá desa­rro­lla­do por el es­tu­dio de Fos­ter. Y aho­ra mis­mo es­ta­mos muy vol­ca­dos en Es­pa­ña con una so­cie­dad com­par­ti­da con el BBVA en la que no­so­tros po­see­mos el 70 % y ellos el 30 % y en la que apos­ta­mos por pro­yec­tos de ga­ma me­dia al­ta en el cen­tro de en­tor­nos ur­ba­nos muy con­so­li­da­dos. Aho­ra es­ta­mos en Ma­drid y Má­la­ga, ha­re­mos al­guno aquí en A Co­ru­ña...

—In­tu­yo que se tra­ta de pro­yec­tos con una ma­yor ga­ran­tía de éxi­to.

—Así es. Son pro­yec­tos con po­ca in­cer­ti­dum­bre y lo cier­to es que las pri­me­ras pro­mo­cio­nes que es­ta­mos tra­ba­jan­do en es­ta so­cie­dad han si­do un éxi­to de ven­tas. Eso re­ve­la que el mer­ca­do se es­tá en re­cu­pe­ran­do. Te­ne­mos dos pro­mo­cio­nes en Má­la­ga con más de 200 vi­vien­das y es­tán ven­di­das ya más del 60 % cuan­do aún es­ta­mos ini­cian­do la obra. Y en Ma­drid es­ta­mos con una pro­mo­ción en el cen­tro, en el ba­rrio de Sa­la­man­ca, y em­pe­zan­do la obra ya te­ne­mos el 90 % ven­di­do.

—Fue­ra de Es­pa­ña es­tán en Ma­rrue­cos

—Los pro­yec­tos más re­pre­sen­ta­ti­vos son los de Ma­rrue­cos, pe­ro te­ne­mos desa­rro­llos de sue­lo im­por­tan­tes en Mé­xi­co, Bra­sil y Ru­ma­nía, y tam­bién al­gu­na pe­que­ña co­sa en Ale­ma­nia.

—¿Su ac­tual apues­ta por Es­pa­ña es la cons­ta­ta­ción de una re­cu­pe­ra­ción del sec­tor?

—Com­ple­ta­men­te. He­mos vuel­to pe­ro de una ma­ne­ra muy con­tro­la­da, no tie­ne na­da que ver con lo que ha­cía­mos ha­ce diez años. Creo que es un buen mo­men­to para el mer­ca­do es­pa­ñol y de he­cho ya se ven pro­yec­tos en el cen­tro de las ciu­da­des, que es al­go que es­tu­vo pa­ra­do du­ran­te es­tos años. Los in­ver­so­res con po­der ad­qui­si­ti­vo que du­ran­te años des­apa­re­cie­ron del mer­ca­do, aun­que po­dían com­prar pe­ro no lo ha­cían por mie­do o por la in­cer­ti­dum­bre, han vuel­to aho­ra.

—Has­ta cier­to pun­to era ló­gi­co que al­guien con la ex­pe­rien­cia de Ma­nuel Jo­ve si­guie­se vin­cu­la­do al sec­tor, ¿no?

—Sí cla­ro, yo creo que lo que de ver­dad le gus­ta al se­ñor Jo­ve es es­te sec­tor. Lo veo real­men­te fe­liz de vol­ver con tan­ta fuer­za a la ac­ti­vi­dad, aun­que aho­ra so­mos pro­mo­to­res, no cons­truc­to­ra co­mo en la eta­pa an­te­rior con Fa­de­sa. He­mos trans­for­ma­do un po­co la for­ma de afron­tar el ne­go­cio por es­te cam­bio pe­ro creo que es fe­liz sí. Ro­cío Díaz es una de las per­so­nas de la má­xi­ma con­fian­za de Ma­nuel Jo­ve.

—Lle­va ca­si dos dé­ca­das vin­cu­la­da a los pro­yec­tos de Ma­nuel Jo­ve. Eso re­pre­sen­ta un in­di­ca­dor de con­fian­za en su tra­ba­jo.

—Em­pe­cé ha­ce aho­ra 21 años en el de­par­ta­men­to de ar­qui­tec­tu­ra de Fa­de­sa y al ca­bo de un año ya es­ta­ba tra­ba­jan­do más di­rec­ta­men­te con Jo­ve. Es cier­to que con­fió mu­cho en mí y mi pro­gre­sión en Fa­de­sa es una evi­den­cia. Em­pe­zan­do co­mo be­ca­ria aca­bé sien­do di­rec­to­ra ge­ne­ral de la com­pa­ñía y de otras mu­chas so­cie­da­des li­ga­das al se­ñor Jo­ve. Así que cuan­do me ofre­ció la po­si­bi­li­dad de con­ti­nuar con él no hu­bo du­da.

—Re­tor­nan­do a la evo­lu­ción de la ac­ti­vi­dad en Es­pa­ña. ¿Vol­ve­re­mos a ver un sec­tor tan pu­jan­te o aque­llo era una fic­ción?

—Aque­llo era al­go irreal. Yo li­de­ré la ex­pan­sión in­ter­na­cio­nal en Fa­de­sa y re­cuer­do de es­tar ne­go­cian­do la com­pra de sue­los en Fran­cia cuan­do se cons­truían 200.000 vi­vien­das al año mien­tras en Es­pa­ña es­tá­ba­mos en el or­den de un mi­llón. La des­pro­por­ción era bru­tal por lo que no creo que aquel mo­de­lo se vuel­va a ver. Hoy es­ta­mos re­cu­pe­ran­do la ac­ti­vi­dad, pe­ro el pre­sen­te es dis­tin­to. Sin ir más le­jos, por ejem­plo, en la ma­ne­ra de di­se­ñar el ur­ba­nis­mo de un mo­do más con­te­ni­do o en el mo­do en el que es­tá edu­ca­da la de­man­da.

—Us­ted es mu­jer y di­rec­ti­va, ¿Per­ci­be aún mu­cha de­sigual­dad por cues­tión de gé­ne­ro?

—Yo nun­ca he te­ni­do pro­ble­mas. En Fa­de­sa lle­gué a te­ner a más de 600 per­so­nas ba­jo mi su­per­vi­sión en la cons­truc­to­ra, y ade­más con unos per­fi­les que te pue­des ima­gi­nar que no eran fá­ci­les [ri­sas], pe­ro ja­más tu­ve pro­ble­ma al­guno con mi gen­te. Lo que sí es cier­to es que muy po­cas ve­ces me en­con­tré con mu­je­res cuan­do te­nía que con­tra­tar obras, y fue­ron mu­chas ve­ces. En cam­bio, en mi equi­po aquí en la ofi­ci­na mu­chas de las per­so­nas que ten­go con al­tas res­pon­sa­bi­li­da­des son mu­je­res, aun­que es cier­to que en las obras o los di­rec­to­res de zo­na son ca­si to­dos hom­bres.

—¿Me­ri­to­cra­cia o cuo­tas?

—He es­ta­do en mu­chos con­se­jos y es cier­to que no ves mu­je­res. Si las cuo­tas son un me­ca­nis­mo que sir­ve para co­rre­gir es­te des­equi­li­brio no las veo mal, pe­ro re­co­noz­co que no es po­lí­ti­ca­men­te co­rrec­to de­cir­lo.

| CÉSAR QUIÁN

Ro­cío Díaz sos­tie­ne que el sec­tor ha da­do se­ña­les de re­cu­pe­ra­ción en los úl­ti­mos tiem­pos.

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