¿QUÉ MEZ­CLA DA MÁS RE­SA­CA?

A MÁS CO­LOR, MÁS DO­LOR

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - PORTADA - TEX­TO: JUAN CA­PEÁNS

Lo­con­ta­mos en el YES ha­ce más de un año y si­gue vi­gen­te: so­lo hay un re­me­dio pa­ra la re­sa­ca, y lo sa­bes: no be­bas. Pe­ro por más que se ape­le a la sen­sa­tez y to­da­vía ten­ga­mos fres­co el re­cuer­do de la Ban­da de Gai­tas de Via­na do Bo­lo so­nan­do en nues­tro ce­re­bro a to­do vo­lu­men, son mu­chos los que vuel­ven a mo­jar sus la­bios sin cri­te­rio du­ran­te la Na­vi­dad, y es­pe­cial­men­te en No­che­vie­ja. Las res­tric­cio­nes se le­van­tan y el al­cohol, por un día, es un re­cla­mo en­cu­bier­to en nu­me­ro­sas ce­le­bra­cio­nes. Por mu­cho que la nor­ma­ti­va le­gal ha­ya com­ba­ti­do con­tra tér­mi­nos co­mo la “ba­rra li­bre” o las ofer­tas de co­pas lo cier­to es que en Fin de Año de­trás de mu­chos pa­que­tes en ho­te­les, dis­co­te­cas o ba­res se es­con­de el pa­go de las be­bi­das es­pi­ri­tuo­sas. Pa­ra mu­chos la elec­ción del com­bi­na­do no se­rá na­da del otro jue­ves, pe­ro pa­ra otros su­po­ne un au­tén­ti­co do­lor de ca­be­za por ade­lan­ta­do. Amor­ti­za­do el me­jor con­se­jo con­tra la re­sa­ca, ahí va el se­gun­do: la mo­de­ra­ción.

La re­gla más sen­ci­lla pa­ra los que no han ex­pe­ri­men­ta­do ya en la prác­ti­ca el efec­to de al­gu­nas be­bi­das es el de los co­lo­res. To­do tie­ne sus ex­cep­cio­nes, pe­ro por nor­ma ge­ne­ral los ex­per­tos con­si­de­ran que, a igual in­ges­ta de can­ti­da­des, con ca­li­da­des de des­ti­la­ción si­mi­la­res, las be­bi­das más os­cu­ras son las que tie­nen más po­si­bi­li­da­des de po­ner­te la ca­be­za co­mo un bom­bo. No mez­clar es un con­se­jo tan co­no­ci­do y vie­jo co­mo in­efi­caz a ore­jas de al­guno. Un es­pu­mo­so o una cer­ve­za en el ape­ri­ti­vo, un blan­co pa­ra el pescado, un tin­to pa­ra la car­ne... el pe­tar­da­zo es­tá ser­vi­do. En ca­sa o en el res­tau­ran­te, sé fir­me y pre­gun­ta qué se va a beber, eli­ge, y ca­rril. No es nin­gún pe­ca­do to­mar tin­to con el ma­ris­co, ni blan­co con la car­ne. Hay ma­tri­mo­nios mu­cho peor ave­ni­dos. Y ojo so­bre to­do con los li­co­res al ter­mi­nar la ce­na: lle­gan fres­qui­tos de la ne­ve­ra, en­tran co­mo si fue­ra un ca­fé, se sir­ven a dis­cre­ción y las bo­te­llas no lle­van ni eti­que­ta. ¡Error! Que no ras­que y no que­me la gar­gan­ta no es ga­ran­tía de na­da. Al con­tra­rio.

LAS CA­TAS, PA­RA OTRO DÍA

En es­tas fe­chas lle­gan a ca­sa es­pi­ri­tuo­sos di­fe­ren­tes y atrac­ti­vos y en oca­sio­nes res­tau­ran­tes y ho­te­les ofre­cen una am­plia car­ta pa­ra se­lec­cio­nar. Cóc­te­les, be­bi­das premium con lla­ma­ti­vas bo­te­llas... ¡No es el día pa­ra las ca­tas ni pa­ra in­no­var! La ava­ri­cia, ade­más de rom­per el sa­co... tam­bién pue­de ha­cer ex­plo­tar la ca­be­za. La eu­fo­ria, la pa­ga ex­tra o la in­vi­ta­ción de un ter­ce­ro es una ten­ta­ción pa­ra au­par­te a mez­clas y mar­cas que nor­mal­men­te no po­drías pa­gar­te. Pe­ro lo ca­ro no ge­ne­ra ne­ce­sa­ria­men­te me­nos re­sa­ca. Un buen co­ñac o un vino tin­to de pri­me­ra ca­te­go­ría tam­bién de­jan sus se­cue­las, así co­mo un ron añe­jo. Las que pre­sen­tan ma­yor po­ten­cial re­sa­co­so son las be­bi­das ela­bo­ra­das a par­tir de al­cohol ví­ni­co —el que se ex­trae del fru­to de la vi­ña por des­ti­la­ción de oru­jos, bo­rras y vi­nos— co­mo los bran­dis o el opor­to. Las be­bi­das blan­cas, co­mo el vod­ka o la gi­ne­bra, sue­len per­do­nar más. Pe­ro al fi­nal ya se sa­be que el cuer­po hu­mano es­tá com­pues­to por un 70 % de agua. Y ca­da uno mez­cla y reac­cio­na a su ma­ne­ra.

UNA VEZ AL AÑO... sí ha­ce da­ño. Si be­bes sin mo­de­ra­ción, sin cri­te­rio, sin pen­sar en el día si­guien­te... Ex­per­tos y no­ve­les, aquí van unos con­se­jos pa­ra evi­tar el mal que se re­pi­te ca­da 1 de enero.

ÁLVARO BALLESTEROS

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