El jue­go apo­ca­líp­ti­co que de­rro­tó al porno

La Voz de Galicia (A Coruña) - Yes - - JUGANDO - TEX­TO: CÉ­SAR

Sue­na,in­quie­tan­te y si­nies­tra, la voz del ac­tor Ron Perl­man di­cien­do «War ne­ver chan­ges» (La gue­rra nun­ca cam­bia). Es la em­ble­má­ti­ca le­ta­nía que sir­ve de in­tro­duc­ción a to­dos los jue­gos de la se­rie Fa­llout, el sal­mo que abre la puer­ta a un mun­do fan­tás­ti­co y postapo­ca­líp­ti­co que se jo­dió (por ci­tar a Var­gas Llo­sa y su cé­le­bre Con­ver­sa­ción en la Ca­te­dral) en el año 2077, cuan­do un breve y de­fi­ni­ti­vo con­flic­to nu­clear diez­mó a la po­bla­ción de la Tie­rra, man­dó la ci­vi­li­za­ción al lim­bo y con­vir­tió el pla­ne­ta en una mo­nu­men­tal rui­na, en un gran yer­mo.

So­bre es­te pre­su­pues­to ar­gu­men­tal ha si­do cons­trui­da una de las sa­gas de vi­deo­jue­gos más pres­ti­gio­sas de la his­to­ria del ocio elec­tró­ni­co, Fa­llout. La se­rie, que cuen­ta de for­ma adul­ta las pe­ri­pe­cias de di­fe­ren­tes su­per­vi­vien­tes de es­te ho­lo­caus­to ató­mi­co en un mun­do muy hos­til, mar­có una épo­ca en los 90 con sus dos pri­me­ros tí­tu­los (Fa­llout y Fa­llout 2) y re­su­ci­tó y cam­bió de rum­bo en el año 2008, con un des­co­mu­nal éxi­to de pú­bli­co y crí­ti­ca.

Sie­te años des­pués, un tren­ding to­pic mun­dial y una fie­bre de bús­que­das en Goo­gle acom­pa­ña­ron el lan­za­mien­to de Fa­llout 4, que cuen­ta con ver­sio­nes pa­ra PC, Xbox One y Plays­ta­tion 4. La más re­co­men­da­ble es la de or­de­na­dor, ofre­ce me­jo­res grá­fi­cos y la po­si­bi­li­dad de alar­gar las ho­ras de jue­go has­ta ca­si el in­fi­ni­to gra­cias a las mo­di­fi­ca­cio­nes y aña­di­dos que pue­den crear y com­par­tir en In­ter­net los ju­ga­do­res.

Dos días des­pués de su lan­za­mien­to, la dis­tri­bui­do­ra del jue­go anun­cia­ba que ha­bía ba­ti­do unos cuan­tos ré­cords de ven­tas y re­ser­vas. Fa­llout 4 fac­tu­ró 750 mi­llo­nes de dó­la­res en su pri­mer día en el mer­ca­do. Y con­si­guió una im­por­tan­te mar­ca en la tien­da de ocio elec­tró­ni­co más im­por­tan­te del mun­do, Steam (www.steam­po­we­red.com). 470.000 per­so­nas se pu­sie­ron a ju­gar a la vez. Y ge­ne­ra­ron da­ños en otras webs. La aler­ta la dio una pá­gi­na de porno on­li­ne, Porn­hub, que su­frió una caí­da de trá­fi­co del 10 % el día que lan­za­ron el vi­deo­jue­go.

¿ME­JOR QUE EL SE­XO?

El por­tal, alar­ma­do por el des­cen­so de au­dien­cia, in­ves­ti­gó, y de­ter­mi­nó que ha­bían ba­ja­do de for­ma con­si­de­ra­ble sus usua­rios aman­tes de los vi­deo­jue­gos. Ha­bían cam­bia­do el se­xo vir­tual por otras aven­tu­ras, tam­bién de fan­ta­sía, por el yer­mo que una vez fue Bos­ton. El jue­go es­tá am­bien­ta­do en lo que fue la prin­ci­pal ciu­dad de Mas­sa­chus­sets an­tes de su­frir la de­vas­ta­ción nu­clear. So­bre las rui­nas se ha eri­gi­do una nue­va so­cie­dad sin ape­nas ley ni or­den, en la que di­fe­ren­tes fac­cio­nes, lu­chan por ex­ten­der su po­der. Ahí en­tra en es­ce­na el pro­ta­go­nis­ta.

El hé­roe de Fa­llout 4 es un ha­bi­tan­te de un re­fu­gio nu­clear, el Vault 111. Su exis­ten­cia cam­bia pa­ra siem­pre cuan­do su familia su­fre un asal­to y tie­ne que sa­lir a te­rri­to­rio abier­to. Allí co­rre­rá to­do ti­po de pe­li­gros pa­ra cum­plir su mi­sión o ha­cer lo que quie­ra. No es­ta­rá so­lo. Po­drá con­tar con la ayu­da de va­rios com­pa­ñe­ros. Y tam­bién po­drá te­ner, co­mo en otros jue­gos de la sa­ga, el apo­yo de un so­cio fiel, un pe­rro lla­ma­do Al­bón­di­ga. Las ha­bi­li­da­des del per­so­na­je –y no las del ju­ga­dor– de­ter­mi­nan en gran par­te el éxi­to en los com­ba­tes y los diá­lo­gos.

En no­viem­bre sa­lió uno de los jue­gos más es­pe­ra­dos del año, lo nue­vo de una ve­te­ra­na sa­ga de rol. Su lan­za­mien­to pro­vo­có un alu­vión de ju­ga­do­res. Y un des­cen­so de la au­dien­cia del porno on­li­ne

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