El cu­rio­so ca­so de los perros oku­pas de­fe­nes­tra­dos

La pro­tec­ción de tres ca­nes dio pie a dos lar­gos au­tos ju­di­cia­les

La Voz de Galicia (Lugo) - Especial2 - - Reportaje - EN­RI­QUE G. SOU­TO

Que los perros sal­ten o se cai­gan por las ven­ta­nas de los pi­sos de­no­ta que al­go no an­da bien. Tam­bién es lla­ma­ti­vo que un juz­ga­do lu­cen­se ela­bo­re lar­gos y muy cui­da­dos au­tos pa­ra pro­te­ger a los ca­nes de­fe­nes­tra­dos y or­de­nar a sus due­ños man­te­ner­se ale­ja­dos de ellos y sin co­mu­ni­ca­ción. Eso ocu­rrió en es­te año que ter­mi­na en la ca­pi­tal lu­cen­se.

En no­viem­bre pa­sa­do, por la ventana de la ca­sa nú­me­ro 118 de Ca­mi­ño Real, des­de un pi­so al pa­re­cer oku­pa­do, ca­yó a la ca­lle la pe­rri­ta Ca­ta­li­na. Ahí em­pe­zó una his­to­ria en la que ca­si se hi­zo tan fa­mo­sa co­mo Lai­ka, la pe­rra as­tro­nau­ta que fue el pri­mer ser vi­vo te­rres­tre en or­bi­tar la tie­rra. El ca­so es que el per­can­ce pro- vo­có un no­ta­ble re­vue­lo y aca­bó por in­ter­ve­nir el juz­ga­do de Ins­truc­ción nú­me­ro 1, el mis­mo que se en­car­ga de la ope­ra­ción Po­ké­mon. La jue­za dic­tó un au­to de 27 pá­gi­nas, en el que pu­so a la pe­rri­ta Ca­ta­li­na, y des­pués a su com­pa­ñe­ra Mar­ga­ri­ta, ba­jo la cus­to­dia de la Pro­tec­to­ra de Ani­ma­les. Los due­ños de Ca­ta­li­na y Mar­ga­ri­ta, el ma­tri­mo­nio oku­pa Car­me­lo y Eva Mon­to­ya que­dó de­sola­do sin tan que­ri­da com­pa­ñía. «Las pe­rri­tas Ca­ta­li­na y Mar­ga­ri­ta son ca­si co­mo hi­jas», di­je­ron en­tre lá­gri­mas cuan­do a uno de ellos le to­có de­cla­rar an­te la jue­za. A los po­li­cías lo­ca­les les co­rres­pon­dió pre­sen­tar in­for­mes de lo ocu­rri­do con la pe­rra Ca­ta­li­na.

Aún sin re­sol­ver es­te ca­so, lle­gó el de la sor­pren­den­te hui­da de la Po­li­cía Lo­cal del chu­cho Yan­ko; en su ve­loz ca­rre­ra, Yan­ko op­tó por lan­zar­se por la ventana del pi­so en el que vi­ven sus due­ños, en ré­gi­men oku­pa, en la ca­lle Ju­lia Min­gui­llón. Los agen­tes acu­die­ron a la ca­sa el 21 de no­viem­bre al te­ner co­no­ci­mien­to de un po­si­ble ca­so de mal­tra- to a un pe­rro. Al entrar los agen­tes, Yan­ko em­pren­dió una rá­pi­da hui­da por la es­ca­le­ra y en el pri­mer pi­so se lan­zó por la ventana. Tu­vo suer­te de caer so­bre un tol­do, que amor­ti­guó su caí­da y evi­tó que se des­lo­ma­se.

En el ca­so de Ca­ta­li­na, el au­to de la juez tie­ne ca­si 30 pá­gi­nas; en el au­to que tie­ne por pro­ta­go­nis­ta a Yan­ko, 33.

Al me­nos en el ca­so de la pe­rri­ta Ca­ta­li­na, la fis­ca­lía lu­cen­se re­cu­rrió las me­di­das adop­ta­das por el juz­ga­do, e in­tere­só la de­vo­lu­ción de los ani­ma­les a sus due­ños, con anu­la­ción de la or­den de ale­ja­mien­to.

La pe­rra Ca­ta­li­na su­frió le­sio­nes al caer des­de una ventana de la ca­sa 118 de Ca­mi­ño Real

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