"Nos lle­gan mu­chos chi­cos a los que na­die les de­cía nun­ca 'no'"

ÓSCAR MANZANO 'HER­MANO MA­YOR'

La Voz de Galicia (A Coruña) - XL Semanal - - Magazine A Fondo -

Coaching. Es­ta es la pa­la­bra cla­ve pa­ra Óscar Manzano. Na­da de reality. El pro­duc­tor eje­cu­ti­vo de Her­mano ma­yor in­sis­te en la di­fe­ren­cia. «Aquí, los par­ti­ci­pan­tes no son con­cur­san­tes. No lle­gan por un cas­ting co­mo en Gran her­mano o Adán y Eva. Son jó­ve­nes con pro­ble­mas de con­duc­ta que ne­ce­si­tan ayu­da», sub­ra­ya. Her­mano ma­yor, en su oc­ta­va tem­po­ra­da ya, es en su gé­ne­ro el pro­gra­ma más ve­te­rano de la pa­rri­lla es­pa­ño­la. Manzano nos cuen­ta el pro­ce­so que lle­va a un jo­ven y a su familia a ex­po­ner sus pro­ble­mas en te­le­vi­sión.

Xlse­ma­nal. En Her­mano ma­yor no hay cas­ting. ¿Có­mo en­tran los chi­cos? Óscar Manzano. Bueno, an­te to­do, no son con­cur­san­tes, es gen­te que ne­ce­si­ta ayu­da. Nor­mal­men­te nos con­tac­tan los pa­dres, pe­ro tam­bién los pro­pios chi­cos. Ve­ci­nos, ami­gos... El te­lé­fono es­tá en nues­tra web, en Cua­tro. XL. ¿Los lla­man jó­ve­nes pa­ra de­cir­les: «Ten­go un pro­ble­ma, ¡ayú­den­me!»? Ó.M. Más bien, quie­ren que cam­bie­mos a sus pa­dres. Los cul­pan de to­do, que no los en­tien­den... Por su­pues­to, los pa­dres han de ver sus erro­res, pe­ro el chi­co de­be re­co­no­cer su par­te. XL. ¿Ellos lo acep­tan an­tes de gra­bar? Ó.M. En ma­yor o menor gra­do, sí. A na­die le gus­ta, y me­nos a esa edad, es­cu­char la ver­dad de for­ma tan cru­da. Creen que lle­ga­rás con una va­ri­ta má­gi­ca a so­lu­cio­nar­lo to­do, pe­ro el cam­bio re­quie­re es­fuer­zo, asu­mir res­pon­sa­bi­li­da­des. El pro­gra­ma mues­tra el pro­ce­so de en­fren­tar­los a sí mis­mos. XL. ¿Han de con­ven­cer al jo­ven o si él no quie­re no hay na­da que ha­cer?

Ó.M. Sea de quien sea la pe­ti­ción ha­bla­mos con él. Si el chi­co no quie­re, se des­car­ta. No con­ven­ce­mos a na­die. XL. ¿Có­mo fil­tran a los can­di­da­tos? Ó.M. Aten­de­mos to­das las pe­ti­cio­nes, pe­ro si hay pa­to­lo­gías de por me­dio, dro­gas... eso co­rres­pon­de a es­pe­cia­lis­tas. XL. Prue­bas de cá­ma­ra no ha­cen... Ó.M. ¡Por su­pues­to que no! Tam­bién me pre­gun­tan si son ac­to­res. ¡No lo son! Es más, des­car­ta­mos a gen­te que so­lo busca sa­lir en te­le­vi­sión. XL. ¿Có­mo con­fir­man que el chi­co ne­ce­si­ta su ayu­da? Ó.M. Vi­si­ta­mos a to­dos, co­no­ce­mos su en­torno, com­pro­ba­mos que to­do es tal y co­mo nos lo cuen­tan. XL. Hay una psi­có­lo­ga, Bár­ba­ra To­var. ¿Qué pa­pel desem­pe­ña en to­do es­to? Ó.M. Bár­ba­ra es una pie­za cla­ve. Par­ti­ci­pa en la se­lec­ción, en el di­se­ño de la te­ra­pia y en ca­da ca­pí­tu­lo. XL. ¿Cuán­to tiem­po pa­sa des­de la lla­ma­da has­ta el ini­cio de la gra­ba­ción? Ó.M. El menor po­si­ble. A es­ta gen­te no pue­des de­cir­le que es­pe­ren seis me­ses por­que tie­nes un plan de pro­duc­ción. En el equi­po se tra­ba­ja en pa­ra­le­lo: unos ana­li­zan pe­ti­cio­nes, otros pre­pa­ran la te­ra­pia... Tra­ba­ja­mos ca­si to­do el año. XL. ¿Cuán­tas pe­ti­cio­nes re­ci­ben? Ó.M. En­tre 30 y 40 por se­ma­na. Cuan­do emi­ti­mos hay más, pe­ro es cons­tan­te. XL. Ser ma­yor de 18 años es la pri­me­ra con­di­ción. ¿Hay lí­mi­te ha­cia arri­ba? Ó.M. No, pe­ro el ar­co es de 18 a 22. Al fi­nal, son pro­ble­mas de com­por­ta­mien­to en el ám­bi­to fa­mi­liar, y eso li­mi­ta los ca­sos a chi­cos que vi­ven con sus pa­dres. XL. Hom­bre, hoy en día, hay mu­chos que si­guen ahí has­ta los 40... Ó.M. Pue­de ser, pe­ro esos ne­ce­si­tan otro ti­po de te­ra­pia. XL. Her­mano ma­yor es un pro­gra­ma de te­le­vi­sión. Ne­ce­si­ta sus­pen­se, no re­pe­tir­se... ¿Qué cri­te­rios ma­ne­jan en es­te sen­ti­do? Ó.M. Que­re­mos re­fle­jar la so­cie­dad. He­mos tra­ta­do pro­ble­mas de obe­si­dad, ban­das la­ti­nas, aco­so es­co­lar, re­la­cio­nes de con­trol en pa­re­jas, ma­chis­mo; pro­ble­mas so­cia­les gra­ves y ac­tua­les de los jó­ve­nes. A los chi­cos que lo ven pue­des abrir­les los ojos so­bre si­tua­cio­nes que es­tán vi­vien­do. XL. ¿Sien­ten que ha­cen 'la­bor so­cial'? Ó.M. A ver, so­mos cons­cien­tes de la res­pon­sa­bi­li­dad, es gra­ti­fi­can­te y sa­be­mos que es­to tie­ne una fun­ción di­dác­ti­ca pa­ra gen­te con pro­ble­mas pa­re­ci­dos, pe­ro ha­ce­mos te­le­vi­sión. XL. ¿Hay pa­tro­nes re­cu­rren­tes? Ó.M. Con la cri­sis lle­gan mu­chos cha­va­les que lo te­nían to­do y a los que na­die les de­cía «no». De pron­to, los pa­dres van al pa­ro, los chi­cos ya no pue­den ir a la cons­truc­ción a ga­nar di­ne­ro, no con­si­guen lo que quie­ren cuan­do lo desean y eso crea un pro­ble­ma. Es un pa­trón de es­tos años. XL. En mu­chos ca­sos hay pro­ble­mas de co­mu­ni­ca­ción. ¿Es la raíz de ca­si to­do? Ó.M. Sí. Mu­chos ca­sos se desatan por­que no se ha­bla. Pro­fun­di­zas y ves que el chi­co per­dió a su pa­dre y no ha sa­bi­do ges­tio­nar­lo, que en el co­le­gio lo aco­sa­ban... To­do eso de­be aflo­rar. Si no bus­cas la raíz de un pro­ble­ma, nun­ca lo so­lu­cio­nas. Y cuan­do lle­ga ese mo­men­to de re­den­ción y se abren los unos a los otros, es muy emo­cio­nan­te. Ya he­mos llo­ra­do to­dos al­gu­na vez.

"Mu­chos me pre­gun­tan si los chi­cos que sa­len en el pro­gra­ma son ac­to­res. ¡No lo son!"

Óscar Manzano en el gim­na­sio de Je­ro Gar­cía, el ex­bo­xea­dor que con­du­ce la nue­va tem­po­ra­da de Her­mano ma­yor.

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