PE­QUE­ÑOS PE­RO MA­TO­NES

L O S V I R U S E M E RGENT E S MÁ S I MPOR TANT E S , S EGÚN L A OR­GA­NI Z ACIÓN MUN­DIAL D E L A SA­LUD

La Voz de Galicia (A Coruña) - XL Semanal - - Magazine - Un ho­rror de cua­tro mi­cró­me­tros. Ima­gen de mi­cros­co­pio del virus del ébo­la.

La Paz-car­los III, de Ma­drid– opi­na que, al me­nos en­tre las em­ba­ra­za­das, es pru­den­te de­jar el via­je a Bra­sil pa­ra otro mo­men­to, y que los via­je­ros que lo ha­gan de­ben an­dar con ojo. La ta­rea prin­ci­pal, sin em­bar­go, co­rres­pon­de a las au­to­ri­da­des. «Las ins­ti­tu­cio­nes ne­ce­si­tan in­yec­tar di­ne­ro pa­ra de­te­ner es­tas epi­de­mias», re­cla­ma el ex­per­to. Río de Ja­nei­ro no es, en to­do ca­so, la ciu­dad con ma­yor in­ci­den­cia del zika, pre­sen­te ya en 20 de los 26 es­ta­dos bra­si­le­ños. La su­pe­ran nu­me­ro­sas po­bla­cio­nes del no­res­te, como Salvador, ca­pi­tal de Bahía, don­de hay 316 ca­sos con­fir­ma­dos de mi­cro­ce­fa­lia. An­tes de que sal­ta­ran las alarmas, Pris­ci­la Oli­vie­ri –una ve­te­ri­na­ria de 27 años re­si­den­te en esa ciu­dad– se fue de va­ca­cio­nes a Río em­ba­ra­za­da de 16 se­ma­nas. Du­ran­te su es­tan­cia en la se­de de los pró­xi­mos Jue­gos fue pi­ca­da por el Ae­des aegy­pti. Dos días an­tes de re­gre­sar a ca­sa sin­tió fie­bre, un fuer­te do­lor de ca­be­za y le bro­ta­ron man­chas ro­jas y pi­co­res por to­do el cuer­po. «Me di­je­ron que el zika era como el den­gue, pe­ro más dé­bil, así que no le di ma­yor im­por­tan­cia». En no­viem­bre, sin em­bar­go, cuan­do Bra­si­lia con­fir­mó la re­la­ción en­tre virus y mi­cro­ce­fa­lia, la an­gus­tia fue to­tal. «Los mé­di­cos di­cen que la ca­be­za del be­bé es nor­mal y que es­té tran­qui­la –cuen­ta Pris­ci­la, a pun­to de sa­lir de cuen­tas–. Pe­ro to­do al­re­de­dor del zika es nue­vo. Así que tran­qui­la, lo que es tran­qui­la, so­lo cuan­do naz­ca mi ni­ño». «De­be­mos en­ten­der que las en­fer­me­da­des in­fec­cio­sas son pro­ble­mas globales –ad­vier­te Ca­lle Prie­to–. Pa­só con Ébo­la y fie­bre he­mo­rrá­gi­ca de Mar­burg. Es­tos dos virus muy em­pa­ren­ta­dos y con una ta­sa de mor­ta­li­dad de has­ta el 90 por cien­to, se en­cuen­tran en la ca­te­go­ría más al­ta.

El virus del ca­me­llo. El MERS afec­ta so­bre to­do a Ara­bia Sau­dí y es prio­ri­ta­rio pa­ra la Or­ga­ni­za­ción Mun­dial de la Sa­lud (OMS).

SARS. Ya ven­ci­do, la OMS lo man­tie­ne como ame­na­za per­ma­nen­te de pri­mer or­den. Es­te virus de las vías res­pi­ra­to­rias re­co­rrió el mundo en 2002 y 2003 pa­ra aca­bar con la vi­da de unas 1000 per­so­nas. Fie­bre de Las­sa, virus del Krim-con­go, fie­bre del va­lle del Rift (pa­rien­tes me­no­res del ébo­la) y el virus asiá­ti­co Ni­pah, trans­mi­ti­do por los cer­dos, son los pa­tó­ge­nos que ocu­pan los res­tan­tes pues­tos de ho­nor.

Al virus zika lo si­túa la OMS en el si­guien­te es­ca­lón, el de «ame­na­zas se­rias», al igual que el chi­kun­gun­ya. Los virus de ma­la­ria y tu­bercu­losis, mu­cho más mor­ta­les, no es­tán en la lis­ta. Pa­ra la OMS es­tán bien es­tu­dia­dos y son con­tro­la­bles. el ébo­la, que pen­sá­ba­mos que era un mal cir­cuns­cri­to a Áfri­ca y lue­go he­mos vis­to que se ha ex­ten­di­do y nos ha sal­pi­ca­do a todos. Con el zika su­ce­de al­go pa­re­ci­do». De he­cho, el zika –bau­ti­za­do como los bos­ques de Ugan­da don­de fue de­tec­ta­do por pri­me­ra vez, en 1947– ha­ce años que ya no se li­mi­ta a Áfri­ca, su área geo­grá­fi­ca ori­gi­nal. En 2007 hu­bo un bro­te en la is­la de Yap, en la Mi­cro­ne­sia, y su trans­mi­sión ha si­do de­tec­ta­da en 14 paí­ses la­ti­noa­me­ri­ca­nos, en­tre ellos Mé­xi­co, Co­lom­bia y Ve­ne­zue­la, ade­más de ca­sos en Es­ta­dos Uni­dos y en Eu­ro­pa –el úl­ti­mo, en Ho­lan­da–, de via­je­ros que re­gre­sa­ron in­fec­ta­dos.

EL MI­NIS­TRO DE SA­NI­DAD BRA­SI­LE­ÑO HA­BLA YA DE UNA GE­NE­RA­CIÓN DE "NI­ÑOS CON SE­CUE­LAS"

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.