"QUE EL NI­VEL EDU­CA­TI­VO ES­TÁ BA­JAN­DO ES UNA CAN­TI­NE­LA"

Pro­fe­sor, 65 años. Pi­dió una ex­ce­den­cia pa­ra en­trar en po­lí­ti­ca con Fe­li­pe Gon­zá­lez. Como mi­nis­tro de Edu­ca­ción cul­mi­nó la pri­me­ra gran re­for­ma de la iz­quier­da. Con él aca­bó la EGB y em­pe­zó la ESO.

La Voz de Galicia (A Coruña) - XL Semanal - - Especial Educación -

Xlse­ma­nal. Us­ted im­pul­só la LOGSE, cu­yos de­trac­to­res con­si­de­ran el ori­gen de los ma­les ac­tua­les del sis­te­ma edu­ca­ti­vo es­pa­ñol. ¿Al­go que ale­gar? Alfredo Pérez Ru­bal­ca­ba. Aho­ra ca­si na­die la de­fien­de, pe­ro la LOGSE fue la pri­me­ra que dio ran­go edu­ca­ti­vo a la edu­ca­ción in­fan­til. An­tes de­ja­bas al ni­ño en la guar­de­ría y pun­to. Fue la que dio im­por­tan­cia a la for­ma­ción pro­fe­sio­nal (FP), pro­lon­gó la edu­ca­ción obli­ga­to­ria de los 14 años a los 16... XL. Lo que pro­vo­có un mon­tón de pro­ble­mas en las au­las, lle­nas de cha­va­les que no que­rían se­guir es­tu­dian­do. A.P.R. ¡Có­mo va a ser un error obli­gar a los cha­va­les a es­tu­diar has­ta los 16! Es lo que ha­ce ca­si to­da Eu­ro­pa. Las pro­fe­sio­nes del fu­tu­ro van a ser de al­to co­no­ci­mien­to. No va­mos a te­ner mu­chos pues­tos de tra­ba­jo de ba­jo ni­vel. Ni si­quie­ra sa­be­mos hoy có­mo se­rán la mi­tad de las pro­fe­sio­nes den­tro de 10 años. Lo que sa­be­mos es que nues­tros jó­ve­nes de­be­rán apren­der ca­da día más y du­ran­te más tiem­po. Y que de su ni­vel edu­ca­ti­vo va a de­pen­der nues­tra ca­pa­ci­dad de com­pe­tir. Muy pron­to de­ja­re­mos de ha­blar del PIB, pro­duc­to in­te­rior bru­to, y lo ha­re­mos del CIB, co­no­ci­mien­to in­te­rior bru­to. XL. Pe­ro la EGB funcionaba, lo que no funcionaba era la FP. ¿No hu­bie­ra si­do me­jor ha­ber em­pe­za­do por ahí, como hi­zo Ale­ma­nia? A.P.R. El pro­ble­ma es que en torno a la LOGSE y al sis­te­ma edu­ca­ti­vo es­pa­ñol se han crea­do una se­rie de mi­tos que son in­cier­tos. XL. ¿Es un mi­to la me­dio­cri­dad de nues­tro ni­vel edu­ca­ti­vo? A.P.R. Mi­re, con la edu­ca­ción pa­sa lo mis­mo que con el pai­sa­je: no cam­bia de la no­che a la ma­ña­na, los tiem­pos edu­ca­ti­vos se pa­re­cen a los tiem­pos geo­ló­gi­cos. To­dos elo­gian a Fin­lan­dia. Pe­ro a fi­na­les del si­glo XVIII to­dos los fin­lan­de­ses sa­bían leer y es­cri­bir, mien­tras que en Es­pa­ña el anal­fa­be­tis­mo era del 20 por cien­to en 1920. Otro da­to: el por­cen­ta­je de po­bla­ción ma­yor de 25 años que te­nía un tí­tu­lo en Es­pa­ña era del 54 por cien­to en 2001, mien­tras que en los prin­ci­pa­les paí­ses de la OCDE lle­ga­ba al 80 por cien­to. Los es­pa­ño­les sa­lía­mos de muy atrás. Ha­bría que pre­gun­tar­se si, hoy por hoy, la edu­ca­ción en Es­pa­ña es tan ma­la... XL. Los in­for­mes de PI­SA apun­tan a eso. A.P.R. PI­SA ca­da vez tie­ne más de­trac­to­res. La me­jor for­ma de ob­te­ner bue­nos re­sul­ta­dos en PI­SA es en­se­ñar a los alum­nos a apro­bar PI­SA. Ade­más, se in­ter­pre­tan sus nú­me­ros como si fue­ra la clasificación de fútbol. Cuan­do la con­clu­sión de PI­SA es que en el mun­do hay tres gran­des 'pelotones' edu­ca­ti­vos: el de los paí­ses del sud­es­te asiá­ti­co, el de los de la OCDE y el de los ibe­roa­me­ri­ca­nos. Lue­go, den­tro de ca­da pe­lo­tón hay unos paí­ses li­ge­ra­men­te me­jor pun­tua­dos que otros. Pe­ro las di­fe­ren­cias en­tre Es­pa­ña y el res­to de Eu­ro­pa son enanas, me­nos del 1 por cien­to. XL. ¿He­mos mi­ti­fi­ca­do los in­for­mes de PI­SA? A.P.R. Los he­mos ma­lin­ter­pre­ta­do. Es lla­ma­ti­vo có­mo en­re­da­mos los da­tos cuan­ti­ta­ti­vos. Cin­co pun­tos me­nos en ma­te­má­ti­cas se con­si­de­ra un desas­tre. Pe­ro es­ta­mos ha­blan­do de una es­ca­la que va de 200 a 800. Si pa­sa­mos los re­sul­ta­dos a es­ca­la de 1 a 10, ve­mos que Es­pa­ña y los paí­ses de nues­tro en­torno es­tán al­re­de­dor del 6,70, unas cen­té­si­mas arri­ba o aba­jo. XL. Pe­ro nin­guno tie­ne una ta­sa de aban­dono es­co­lar tan al­ta como Es­pa­ña... A.P.R. La LOGSE se pu­so en mar­cha en to­das las co­mu­ni­da­des. Y la ta­sa de aban­dono en Na­va­rra, Eus­ka­di, As­tu­rias, Can­ta­bria o La Rio­ja es­tá en

"La fal­ta de au­to­ri­dad del pro­fe­sor es un pro­ble­ma mun­dial. Vá­ya­se a Fran­cia, In­gla­te­rra o Es­ta­dos Uni­dos. Las nue­vas tec­no­lo­gías se han car­ga­do la ta­ri­ma"

la me­dia eu­ro­pea. Mien­tras que en otras es­tá 20 pun­tos por en­ci­ma. Y es la mis­ma ley. ¿La LOGSE es cul­pa­ble de los ma­los re­sul­ta­dos en el sur? ¿Y de los bue­nos en el nor­te? En lu­gar de ata­car la ley, vea­mos qué pa­sa en las au­las. XL. Dí­ga­me, ¿qué es lo que pa­sa? A.P.R. Las co­mu­ni­da­des con más aban­dono son aque­llas en las que más se ha­ce sen­tir lo que yo lla­mo 'atrac­ción fa­tal': la que ejer­ce so­bre nues­tros jó­ve­nes el tu­ris­mo, la hos­te­le­ría y la cons­truc­ción: Va­len­cia, An­da­lu­cía, Ba­lea­res... De he­cho, nues­tras ta­sas de aban­dono se han ido re­du­cien­do al com­pás de la cri­sis, es de­cir, del es­ta­lli­do de la bur­bu­ja, aun­que no so­lo por ello. El pro­ble­ma es que aho­ra te­ne­mos a 1,8 mi­llo­nes de jó­ve­nes que sa­lie­ron de la es­cue­la atraí­dos por el boom del ladrillo y que no se sa­ca­ron el tí­tu­lo de se­cun­da­ria. Se fue­ron a los 16 años por­que ha­bía tra­ba­jo. Pe­ro es­ta­lló la bur­bu­ja y con 24 o 25 años no tie­nen for­ma­ción bá­si­ca. XL. ¿Y qué ha­ce­mos con ellos? A.P.R. Pues for­mar­los. No hay más re­me­dio. Dar­les lo bá­si­co: Len­gua, In­glés, Ma­te­má­ti­cas, In­for­má­ti­ca... Eso lo tie­nen que do­mi­nar. Es un im­pe­ra­ti­vo eco­nó­mi­co y mo­ral. Ca­da fra­ca­sa­do es­co­lar es un dra­ma. An­tes se po­dían co­lo­car en em­pleos de baja cua­li­fi­ca­ción, pe­ro den­tro de 10 años es­te cha­val va a es­tar to­tal­men­te fue­ra de jue­go. Ya no se­rá un pro­ble­ma so­lo la­bo­ral, se­rá de in­te­gra­ción so­cial. En el año 2025, el 60 por cien­to de los em­pleos en Es­pa­ña exi­gi­rá es­tu­dios su­pe­rio­res, tan­to de FP su­pe­rior como uni­ver­si­ta­rios. XL. ¿La LOGSE se car­gó la au­to­ri­dad del pro­fe­sor? A.P.R. Pa­ra na­da. Vá­ya­se a Fran­cia, In­gla­te­rra o Es­ta­dos Uni­dos. Es un pro­ble­ma mun­dial. Por­que hoy los cha­va­les tie­nen au­to­no­mía per­so­nal a los 10 años, cuan­do an­tes la te­nían a los 14. El re­cha­zo a la en­se­ñan­za for­mal se pro­du­ce an­tes. Y, ade­más, uti­li­zan las tec­no­lo­gías me­jor que sus pro­fe­so­res. Las nue­vas tec­no­lo­gías se han car­ga­do la ta­ri­ma. Ha­ce fal­ta vol­car­se en la se­cun­da­ria. Ne­ce­si­tan com­pe­ten­cias bá­si­cas por­que eso es lo que te va a per­mi­tir re­ci­clar­te más ade­lan­te. Di­ce Al­vin Tof­fler que los anal­fa­be­tos del si­glo XXI no se­rán aque­llos que no se­pan leer y es­cri­bir, sino aque­llos que no se­pan apren­der, des­apren­der y rea­pren­der. XL. ¿Y pa­ra man­te­ner­los en el sis­te­ma hay que ba­jar tan­to el ni­vel de la en­se­ñan­za? A.P.R. Lo de que el ni­vel es­tá ba­jan­do es otra vie­ja can­ti­ne­la. ¿Sa­be quién fue el pri­me­ro que lo di­jo? ¡Pla­tón! Pues ima­gí­ne­se: si des­de ha­ce más de dos mil años la for­ma­ción de la ju­ven­tud se de­te­rio­ra, ¿en qué agu­je­ro nos de­be­ría­mos en­con­trar aho­ra? La reali­dad re­fu­ta es­tas afir­ma­cio­nes. No es po­si­ble que la so­cie­dad pro­gre­se de la mano de la cien­cia y de la téc­ni­ca y que el ni­vel edu­ca­ti­vo ba­je. XL. ¿En­ton­ces por qué te­ne­mos esa sen­sa­ción de que se exi­ge po­co aho­ra? A.P.R. Por­que es­ta­mos com­pa­ran­do mag­ni­tu­des in­com­pa­ra­bles. Aho­ra es­tu­dia mu­cha más gen­te. ¿Qué com­pa­ra­mos? ¿El 10 por cien­to de los alum­nos que aca­bó el ba­chi­lle­ra­to su­pe­rior en 1951, cuan­do so­lo es­tu­dia­ban las éli­tes, o el 75 por cien­to que lo ha­ce aho­ra? XL. Pe­ro se no­tan mu­chas ca­ren­cias... A.P.R. Cla­ro que hay que me­jo­rar. Nues­tros alum­nos tie­nen pro­ble­mas de com­pren­sión lec­to­ra. Sa­ben me­nos literatura, pues sí, me gus­ta­ría que su­pie­ran más. ¿Ha­blan peor que no­so­tros? Pues no lo sé, pe­ro se co­mu­ni­can a tra­vés de es­to [co­ge el mó­vil]. Pe­ro, si no es­tán pre­pa­ra­dos, ¿por qué nues­tros in­ge­nie­ros se co­lo­can en Ale­ma­nia y nues­tros en­fer­me­ros son los más co­ti­za­dos en Gran Bre­ta­ña? ¿Y nues­tros ar­qui­tec­tos en Ibe­roa­mé­ri­ca? XL. Lle­va­mos dé­ca­das dan­do ban­da­zos le­gis­la­ti­vos, eso no ayu­da... A.P.R. Se di­ce que ha ha­bi­do sie­te le­yes edu­ca­ti­vas. Que ca­da mi­nis­tro

"Ca­da fra­ca­so es­co­lar es un dra­ma. Den­tro de 10 años, ese cha­val es­ta­rá fue­ra de jue­go; no se­rá un pro­ble­ma la­bo­ral, sino de in­te­gra­ción so­cial"

ha he­cho la su­ya. Pues no. Una co­sa es una ley or­gá­ni­ca y otra una re­for­ma. En Es­pa­ña ha ha­bi­do dos gran­des le­yes edu­ca­ti­vas en los úl­ti­mos 50 años: la LGE del 70 y la LOGSE del 90. Lue­go, con el go­bierno de Az­nar se apro­bó una re­for­ma, la Ley de Ca­li­dad, que no lle­gó a en­trar en vi­gor; con Za­pa­te­ro se apro­bó la LOE, que es una re­for­ma par­cial de la LOGSE. Y aho­ra sí, aho­ra ha lle­ga­do la ter­ce­ra gran re­for­ma: la LOM­CE de Wert. XL. ¿Pe­ro no se echa de me­nos un pac­to de Es­ta­do? A.P.R. Eso tam­bién hay que ma­ti­zar­lo. No ha ha­bi­do nun­ca un pac­to en­tre el PP y el PSOE, eso no. Pe­ro tan­to la LOGSE como la LOE han con­ta­do con un am­plio con­sen­so par­la­men­ta­rio, que en el ca­so de es­ta última lle­gó a to­dos los gru­pos, a to­dos me­nos el PP. El mis­mo con­sen­so que ha ha­bi­do en la ley Wert, so­lo que es­ta vez to­dos en con­tra. XL. ¿Tan di­fí­cil es po­ner­se de acuer­do? A.P.R. Lo pri­me­ro es po­ner­nos de acuer­do en el diag­nós­ti­co y lue­go bus­car las so­lu­cio­nes. XL. ¿Y cuál es su diag­nós­ti­co? A.P.R. Lo pri­me­ro que hay que me­jo­rar es la for­ma­ción del pro­fe­so­ra­do. Ahí no he­mos acer­ta­do. Ni con la LOGSE ni con lo que hi­ci­mos des­pués. Ha­ría fal­ta un MIR, como el de los mé­di­cos. Por­que ha fun­cio­na­do fan­tás­ti­ca­men­te en sanidad. Ser do­cen­te sig­ni­fi­ca te­ner dos for­ma­cio­nes, una en con­te­ni­dos y otra en pe­da­go­gía, y no he­mos con­se­gui­do en­sam­blar eso; y tam­po­co apor­tar­le unas prác­ti­cas. Eso lo en­ten­die­ron los fin­lan­de­ses, don­de la de pro­fe­sor es una ca­rre­ra es­tre­lla. Aho­ra te­ne­mos una opor­tu­ni­dad mag­ní­fi­ca, por­que se van a ju­bi­lar mu­chí­si­mos pro­fe­so­res, la gen­te que se con­tra­tó pa­ra aten­der al baby boom, y las plan­ti­llas se van a re­no­var. XL. ¿Más pro­pues­tas? A.P.R. Dar­le un em­pu­jón a la FP, pe­ro no si­guien­do el mo­de­lo ale­mán, que es pa­ra em­pre­sas gran­des. Aquí el 95 por cien­to son de me­nos de diez tra­ba­ja­do­res. Y to­mar­nos muy en se­rio el aco­so es­co­lar. Y pro­por­cio­nar he­rra­mien­tas pa­ra que los cha­va­les sean em­pren­de­do­res. Nues­tro sis­te­ma es­tá más pen­sa­do pa­ra for­mar fun­cio­na­rios que em­pre­sa­rios, hay que re­co­no­cer­lo. Y, muy im­por­tan­te, la pre­ven­ción del aban­dono es­co­lar. XL. ¿Có­mo se so­lu­cio­na el aban­dono? A.P.R. Yo me edu­qué en un co­le­gio de la cla­se me­dia-al­ta. Cuan­do mis com­pa­ñe­ros te­nían pro­ble­mas, sus pa­dres les po­nían un pro­fe­sor par­ti­cu­lar. Es­to es­tá in­ven­ta­do. Es lo que ha­ce Fin­lan­dia. Cuan­do un cha­val fin­lan­dés tie­ne pro­ble­mas en la es­cue­la, se vuel­ca pa­ra evi­tar que se re­tra­se. Pe­ro es ca­ro. XL. ¿Y te­ne­mos re­cur­sos? A.P.R. Hay que po­ner­los. XL. No me di­ga... A.P.R. He­mos ido cre­cien­do en re­cur­sos, lo que pa­sa es que han ba­ja­do aho­ra con la cri­sis, cla­ro, so­bre to­do con el PP, por­que con no­so­tros ba­ja­ron por­que ba­ja­ron los suel­dos. Como hay mu­cho suel­do de fun­cio­na­rio ca­yó el gas­to edu­ca­ti­vo en ge­ne­ral, pe­ro no las be­cas ni el gas­to de las es­cue­las. El PP lo ha ba­ja­do to­do. Eu­ro­pa se es­tá gas­tan­do el 5 por cien­to del PIB en edu­ca­ción y no­so­tros, el 4. Así no se pue­de. Y más en un país que re­ci­bió más de cin­co mi­llo­nes de in­mi­gran­tes. Y sus hi­jos han aca­ba­do ca­si to­dos en la es­cue­la pú­bli­ca. Es un es­fuer­zo gi­gan­tes­co. Y lo ha he­cho el sis­te­ma pú­bli­co so­li­to.

"Lo pri­me­ro que hay que me­jo­rar es la for­ma­ción del pro­fe­so­ra­do. Ahí no he­mos acer­ta­do. Ni con la LOGSE ni con lo que hi­ci­mos des­pués. Ha­ce fal­ta un MIR, como el de los mé­di­cos"

VOL­VER A LAS AU­LAS «Fui mi­nis­tro de Edu­ca­ción a los 40 años, pe­ro siem­pre pen­sé que vol­ve­ría a dar cla­se. Tu­ve que re­ci­clar­me to­do un año. La quí­mi­ca ha cam­bia­do mu­cho, por suer­te no sus fun­da­men­tos, que es lo que en­se­ño. Te­mía a la pizarra, pe­ro era como mon­tar en bi­ci­cle­ta». Aquí, como mi­nis­tro, en los 90, en Santiago de Com­pos­te­la.

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