"LAS LE­YES NO SON LA BI­BLIA. TIE­NEN QUE ES­TAR ABIER­TAS AL CAM­BIO"

La Voz de Galicia (A Coruña) - XL Semanal - - Especial Educación - JOSÉ IG­NA­CIO WERT / MI­NIS­TRO DE EDU­CA­CIÓN EN­TRE 2011 Y 2015

So­ció­lo­go y abo­ga­do, 66 años. De per­fil tec­nó­cra­ta, fue el pa­ra­rra­yos de Ra­joy y con­si­guió sa­car ade­lan­te la ley edu­ca­ti­va del PP, la LOM­CE, an­tes de que aca­ba­se la le­gis­la­tu­ra. Xlse­ma­nal. ¿Qué si­tua­ción se en­cuen­tra cuan­do lle­ga al Mi­nis­te­rio? José Ig­na­cio Wert. Me en­cuen­tro el fra­ca­so de la ne­go­cia­ción en­tre Ángel Gabilondo y María Do­lo­res de Cos­pe­dal pa­ra ela­bo­rar un pac­to edu­ca­ti­vo. Y con una si­tua­ción que de­ja­ba mu­cho que desear por va­rias ra­zo­nes. La prin­ci­pal: un aban­dono es­co­lar tem­prano, que en­ton­ces era del 26,3 por cien­to; el do­ble de la me­dia de la Unión Eu­ro­pea. XL. ¿Cuál fue su prio­ri­dad? J.I.W. El pro­ble­ma de un aban­dono tem­prano tan ele­va­do no es so­lo que tie­nes una pro­por­ción muy al­ta de jó­ve­nes que sa­len sin la ca­pa­ci­ta­ción mí­ni­ma pa­ra in­ser­tar­se en el mer­ca­do la­bo­ral y, por tan­to, sin po­der desa­rro­llar ni un pro­gra­ma vi­tal, ni pro­fe­sio­nal ni per­so­nal ade­cua­do; una ta­sa tan ele­va­da du­ran­te tan­to tiem­po crea una bol­sa, ca­da año más im­por­tan­te, de gen­te que va a te­ner esa di­fi­cul­tad to­da su vi­da. Es­tá­ba­mos com­pro­me­tien­do nues­tro fu­tu­ro como país. Por eso es­ta­ble­cí como prio­ri­dad re­du­cir ese aban­dono. Pe­ro el pro­ble­ma no es so­lo pa­ra los que aban­do­nan, mu­chos de los que si­guen lo ha­cen a tran­cas y ba­rran­cas y ter­mi­nar tam­po­co les ga­ran­ti­za que lo va­yan a te­ner fá­cil... J.I.W. Me­jo­rar el ren­di­mien­to aca­dé­mi­co es­tá tam­bién en la ar­qui­tec­tu­ra de la ley. Me en­con­tré con una ta­sa de re­pe­ti­ción que es la más al­ta de Eu­ro­pa. Ca­si el 40 por cien­to de los chi­cos y chi­cas lle­ga­ba a los 15 años ha­bien­do re­pe­ti­do al me­nos un cur­so. Es­to su­po­nía, ade­más, un fac­tor de in­efi­cien­cia eco­nó­mi­ca del sis­te­ma gra­ví­si­mo. XL. ¿Cuan­ti­fi­ca­ble? J.I.W. El 8 por cien­to de los re­cur­sos pú­bli­cos que in­su­me el sis­te­ma edu­ca­ti­vo se po­dría de­di­car a otras co­sas si no hu­bie­ra esa ta­sa de re­pe­ti­ción. Eso es un so­bre­cos­te anual en torno a los 4000 mi­llo­nes de eu­ros. XL. ¿Y qué ha­ce en­ton­ces? J.I.W. Ha­go un pri­mer diag­nós­ti­co, tra­zo un ma­pa de ac­cio­nes y a con­ti­nua­ción me reúno con el PSOE y con otros gru­pos. La res­pues­ta del PSOE fue des­co­ra­zo­na­do­ra. La lí­nea ro­ja es que no se to­ca­ra la ley del año 2006. Esa fal­ta de aper­tu­ra al diá­lo­go se man­tu­vo to­da la le­gis­la­tu­ra. Y a par­tir de ahí em­pe­za­ron a re­pe­tir­se unas crí­ti­cas que, lo di­go sin áni­mo po­lé­mi­co, tie­nen muy po­co que ver con lo fun­da­men­tal de la ley. XL. Quie­re de­cir que em­pe­za­ron a llo­ver­le los pa­los... J.I.W. Quie­ro de­cir que son ar­gu­men­tos fal­sos o se re­fie­ren a as­pec­tos muy ac­ce­so­rios. XL. ¿No es una ley ideo­ló­gi­ca? J.I.W. No. Es una nor­ma ba­sa­da en la evi­den­cia y en los re­sul­ta­dos. Y es­tá ins­pi­ra­da en lo que han he­cho paí­ses que han con­se­gui­do en un tiem­po re­la­ti­va­men­te cor­to me­jo­rar su sis­te­ma. Pe­ro lo de que es una ley ideo­ló­gi­ca y otros man­tras que em­pe­za­ron a cir­cu­lar son as­pec­tos muy tan­gen­cia­les pa­ra no afron­tar lo esen­cial. Y en eso tu­vo mu­cho que ver el li­de­raz­go del PSOE, que lo os­ten­ta­ba Alfredo Pérez Ru­bal­ca­ba, que por com­pren­si­ble amor de pa­dre te­nía es­pe­cial ape­go a la le­gis­la­ción edu­ca­ti­va so­cia­lis­ta. XL. Pe­ro las crí­ti­cas no so­lo lle­ga­ron de las fi­las so­cia­lis­tas.

"La re­pe­ti­ción su­po­ne un so­bre­cos­te anual pa­ra el Es­ta­do de unos 4000 mi­llo­nes de eu­ros. Es el 8 por cien­to de los re­cur­sos edu­ca­ti­vos"

J.I.W. Tam­bién tu­vo una enor­me in­fluen­cia que es­ta re­for­ma ha­ya co­exis­ti­do en el tiem­po con las exi­gen­cias tan pro­fun­das de con­so­li­da­ción fis­cal que tu­vo que en­fren­tar el Go­bierno y que en el ca­so de la edu­ca­ción se tra­du­je­ron en per­mi­tir un au­men­to de las ra­tios por au­la, del nú­me­ro de ho­ras de do­cen­cias de los pro­fe­so­res... XL. Los fa­mo­sos re­cor­tes. J.I.W. Sí. Y se ha pro­du­ci­do una gi­gan­tes­ca con­fu­sión en­tre la ley y los re­cor­tes. Los re­cor­tes ti­ñe­ron la LOM­CE de un co­lor que no era el su­yo. XL. ¿Sien­te que se lo ha tra­ta­do in­jus­ta­men­te? J.I.W. Hu­bo una fal­ta to­tal de com­pren­sión, en al­gu­nos ca­sos de­li­be­ra­da. Y lo que pre­va­le­ció fue el rui­do y la fu­ria, por usar tér­mi­nos sha­kes­pea­ria­nos. Si hoy le pre­gun­tas a al­guien qué re­cuer­da de la LOM­CE, ha­bla­rá de co­sas ad­je­ti­vas como la re­li­gión, el cas­te­llano... O los su­pues­tos pri­vi­le­gios de la concertada. O el tra­ta­mien­to de la edu­ca­ción di­fe­ren­cia­da [por se­xos]. Son as­pec­tos que no di­go que no ten­gan im­por­tan­cia, pe­ro que no son el cen­tro de la ley. XL. ¿Y cuál es el cen­tro? J.I.W. De he­cho, a la vis­ta de que el de­ba­te se po­li­ti­za­ba tan­to, yo an­tes del de­ba­te par­la­men­ta­rio les pro­pu­se a los par­ti­dos que hi­cié­ra­mos lo mis­mo que han he­cho paí­ses como Ir­lan­da. Va­mos a po­ner­nos de acuer­do so­bre lo que es lo es­truc­tu­ral, lo que no es ideo­ló­gi­co. Có­mo de­fi­ni­mos la edu­ca­ción obli­ga­to­ria en sus eta­pas, los pro­ce­di­mien­tos pa­ra eva­luar, los iti­ne­ra­rios al­ter­na­ti­vos pa­ra evi­tar que ha­ya tan­to aban­dono es­co­lar... y ha­ce­mos esa par­te ob­je­to de un acuer­do ge­ne­ral. XL. ¿Y el res­to qué? J.I.W. Cla­ro, lue­go hay co­sas en las que no es­ta­re­mos de acuer­do por ra­zo­nes ideo­ló­gi­cas: el tra­ta­mien­to de la re­li­gión, si se pue­de con­cer­tar o no la edu­ca­ción di­fe­ren­cia­da o el ca­so de los par­ti­dos na­cio­na­lis­tas, la ga­ran­tía de que la en­se­ñan­za se pue­da dar en cas­te­llano, lo que que­ráis... Pe­ro va­mos a de­jar a sal­vo la es­truc­tu­ra. Por­que lo que im­por­ta es te­ner una cier­ta es­ta­bi­li­dad en los ele­men­tos nu­clea­res y lue­go las co­sas que no to­can la mé­du­la, si cam­bia el go­bierno, pue­den cam­biar... Pues tam­po­co se qui­so con­ve­nir en eso. XL. Lo acu­san de pa­sar el ro­di­llo. J.I.W. La ley se apro­bó con dos vo­tos más que la LOE. Cuan­do se di­ce que las le­yes so­cia­lis­tas se han apro­ba­do con mu­cho con­sen­so y la del PP, no... La fal­ta de con­sen­so no so­lo se de­be al par­ti­do que ofre­ce el con­sen­so, al­go ten­drán que ver quie­nes no lo han acep­ta­do. Y es­ta ley se aprue­ba con to­das las di­fi­cul­ta­des que su­po­ne ajus­tar el gas­to edu­ca­ti­vo; de 53.000 mi­llo­nes, que fue el año de ma­yor in­ver­sión edu­ca­ti­va (2009), a 46.000 mi­llo­nes, que fue el año que hu­bo me­nos. XL. ¿Y no se ha re­sen­ti­do el sis­te­ma? J.I.W. No, gra­cias al es­fuer­zo de los pro­fe­so­res y gra­cias a que to­do el mun­do, de me­jor o peor gra­do, ha arri­ma­do el hom­bro. Más bien al con­tra­rio. Se ha pro­du­ci­do la ma­yor re­duc­ción del aban­dono edu­ca­ti­vo tem­prano de la his­to­ria. Del 26,3 he­mos pa­sa­do al 19,97 por cien­to en 4 años. Nun­ca ha­bía ocu­rri­do al­go si­mi­lar en Es­pa­ña. XL. In­flui­rá al­go que no ha­ya tra­ba­jo y, por tan­to, el in­cen­ti­vo pa­ra aban­do­nar los es­tu­dios ha­ya dis­mi­nui­do... J.I.W. Sí, pe­ro aquí no se ha des­man­te­la­do na­da, como de­cían. Ade­más, ha au­men­ta­do la for­ma­ción pro­fe­sio­nal (FP) como nun­ca. ¿Cuá­les son los paí­ses que han te­ni­do un me­nor in­cre­men­to del des­em­pleo ju­ve­nil du­ran­te la cri­sis? Ale­ma­nia, Aus­tria, Sui­za... Los paí­ses con una FP muy fuer­te. Cuá­les son los que han te­ni­do un peor com­por­ta­mien­to: Ita­lia, Gre­cia, Es­pa­ña... Los que tie­nen me­nos desa­rro­lla­da la FP. La FP ha­bía ido per­dien­do vi­si­bi­li­dad du­ran­te mu­chos años y dar­le trac­ción otra vez no era fá­cil. XL. ¿Y esa ob­se­sión con las eva­lua­cio­nes ex­ter­nas? J.I.W. En las pri­me­ras eta­pas son de ca­rác­ter diag­nós­ti­co pa­ra iden­ti­fi­car las di­fi­cul­ta­des de los alum­nos y po­ner­les re­me­dio cuan­do se es­tá a tiem­po. Dan trans­pa­ren­cia al sis­te­ma, me­jo­ran la in­for­ma­ción de los pa­dres, de los alum­nos... En cuan­to a las dos eva­lua­cio­nes con efec­to aca­dé­mi­co, las de fi­nal de la ESO y la de fi­nal del ba­chi­lle­ra­to, tie­nen un cla­ro ob­je­ti­vo de res­ti­tuir el va­lor del es­fuer­zo. Dar­le un es­tí­mu­lo al es­tu­dian­te. XL. Pues mu­chos las han en­ten­di­do como un revival de las te­mi­das re­vá­li­das de an­ta­ño... J.I.W. Son crí­ti­cas que se ha­cen des­co­no­cien­do la reali­dad del mun­do. La OCDE tie­ne 34 paí­ses y en 29 hay eva­lua­cio­nes ex­ter­nas es­tan­da­ri­za­das. Y no tie­nen na­da que ver con las re­vá­li­das, que eran

"Gra­cias al es­fuer­zo de los pro­fe­so­res y a que to­do el mun­do ha arri­ma­do el hom­bro, de me­jor o peor gra­do, el sis­te­ma no se ha re­sen­ti­do por los ajus­tes pre­su­pues­ta­rios"

un me­ca­nis­mo de re­gu­la­ción de la de­man­da. Aquí hay trans­pa­ren­cia e in­cen­ti­vo al es­fuer­zo. Ade­más, las re­vá­li­das eran me­mo­rís­ti­cas. La con­cep­ción de las eva­lua­cio­nes es to­do lo con­tra­rio, no se tra­ta de es­ta­ble­cer qué sa­be el es­tu­dian­te, sino qué sa­be ha­cer con lo que sa­be. Son re­so­lu­ción de pro­ble­mas, pen­sa­mien­to crí­ti­co, ca­pa­ci­dad de análisis... Son ele­men­tos que co­rres­pon­den a un con­cep­to mo­derno de la pe­da­go­gía. XL. ¿No es una vuel­ta al pa­sa­do? J.I.W. Eso es un dis­pa­ra­te. Se ig­no­ra quién tra­jo las re­vá­li­das a Es­pa­ña. El con­cep­to se ins­pi­ra en la Ins­ti­tu­ción Li­bre de En­se­ñan­za y las plas­ma le­gal­men­te la Re­pú­bli­ca. El fran­quis­mo man­tie­ne las re­vá­li­das. Pe­ro es un sis­te­ma que no tie­ne na­da que ver. Po­de­mos pen­sar que 29 de los 34 paí­ses de la OCDE son fran­quis­tas, pe­ro no de­ja de ser un pen­sa­mien­to bas­tan­te ex­tra­va­gan­te... XL. Tam­bién se ha di­cho que es una ley mer­can­ti­lis­ta que po­ne la edu­ca­ción al ser­vi­cio del mer­ca­do... J.I.W. Va­mos a ver, en un país que tie­ne un 45 por cien­to de pa­ro ju­ve­nil, ¿es se­rio cri­ti­car que una de las preo­cu­pa­cio­nes de la ley sea dar­les he­rra­mien­tas a los jó­ve­nes pa­ra en­con­trar em­pleo? Ar­gu­men­tos como es­te no es ya que me su­ble­ven, es que des­acre­di­tan a quien los es­gri­me. XL. Se ha di­cho que la ley tie­ne un ses­go fa­vo­ra­ble a la edu­ca­ción pri­va­da y con­tra­ria a la pú­bli­ca. J.I.W. ¡Que me di­gan el ar­tícu­lo don­de es­tá eso! Es al re­vés. Se dan in­cen­ti­vos pa­ra la au­to­no­mía de los cen­tros, sin dis­tin­guir si son pú­bli­cos o con­cer­ta­dos (los pri­va­dos no en­tran en la ley), se dan he­rra­mien­tas de trans­pa­ren­cia so­bre el ren­di­mien­to de los cen­tros que an­tes no exis­tían... Yo creo en la edu­ca­ción pú­bli­ca. No soy ni es­cép­ti­co ni enemi­go de la pú­bli­ca. No pue­de ha­ber un país que fun­cio­ne bien si no fun­cio­na su edu­ca­ción pú­bli­ca. Es la prin­ci­pal ga­ran­tía de igual­dad de opor­tu­ni­da­des. La do­ble red, pú­bli­ca y concertada, es una crea­ción fun­da­men­tal­men­te so­cia­lis­ta. Y fun­cio­na bien, aun­que po­dría fun­cio­nar me­jor... Lo que ha­ce la ley es ni­ve­lar el jue­go en­tre ellas. XL. ¿Te­me que la ley que­de en agua de bo­rra­jas? J.I.W. Bueno, el PSOE pri­me­ro ha­bló de de­ro­gar la ley, lue­go de pa­ra­li­zar su calendario... Yo con­fío en que los as­pec­tos me­du­la­res se van a man­te­ner. Que se mo­di­fi­quen al­gu­nas co­sas no me pa­re­ce gra­ve. Yo creo que las le­yes no son la Bi­blia. Y en una reali­dad tan di­ná­mi­ca como la edu­ca­ti­va tie­nen que es­tar abier­tas al cam­bio, pe­ro me gus­ta­ría que cua­ja­sen aque­llos ele­men­tos cu­ya es­ta­bi­li­dad es bue­na pa­ra que se pro­duz­ca el pro­gre­so. XL. ¿Qué sal­va­ría a to­da cos­ta? J.I.W. La cul­tu­ra de la eva­lua­ción. Des­pués de 30 años que se res­ta­blez­ca en Es­pa­ña una cul­tu­ra ob­je­ti­va y mo­der­na de eva­lua­ción ex­ter­na y es­tan­da­ri­za­da es cru­cial.

"Con las eva­lua­cio­nes no se es­ta­ble­ce qué sa­be el es­tu­dian­te, sino qué sa­be ha­cer con lo que sa­be. No son una vuel­ta al pa­sa­do. Es un con­cep­to mo­derno de pe­da­go­gía"

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