Com­bus­ti­ble pu­ro

La Voz de Galicia (A Coruña) - XL Semanal - - Ella&él -

«Un zu­mo de na­ran­ja natural, un pu­ña­di­to de fru­tos se­cos (cua­tro o cin­co nue­ces), un té y un par de tos­ta­das con man­te­qui­lla y mer­me­la­da. Na­da de pro­teí­nas».

QP.D. El que va por la ace­ra se sien­te in­se­gu­ro, y lo ló­gi­co es que va­ya a una ve­lo­ci­dad mo­de­ra­da. Al­gu­nos co­gen mie­do por­que hay co­ches que te pa­san ro­zan­do para qui­tar­te del me­dio. Hay mu­cha agre­si­vi­dad con­tra el ci­clis­ta. XL. La ma­yo­ría de las ru­tas co­mien­za le­jos de la ciu­dad: para em­pe­zar, hay que me­ter las bi­cis en el co­che... P.D. Por eso arran­co el libro acon­se­jan­do có­mo mon­tar y des­mon­tar las bi­cis para que que­pan me­jor en el ma­le­te­ro. XL. Nos lo es­tá com­pli­can­do mu­cho. P.D. Yo te des­mon­to las dos rue­das de una bi­ci en 30 se­gun­dos. Por eso hay que leer el libro des­de la pri­me­ra pá­gi­na. Pe­ro ¿tú sa­bes mon­tar en bi­ci? XL. ¡Per­fec­ta­men­te! [Ri­sas]. ¿Ha subido a mu­chas chi­cas a la ba­rra? P.D. No, por­que mis bi­cis siem­pre han si­do de ca­rre­ras, y con los cuer­nos del ma­ni­llar no son igual de có­mo­das. XL. Su pa­dre le di­jo que no vi­vi­ría del ci­clis­mo, ¿qué tal vi­ve? P.D. ¡Pe­ro si yo no vi­vo del ci­clis­mo, vi­vo del cuen­to! [Ríe]. En los se­ten­ta, cuan­do em­pe­cé, era im­pen­sa­ble vi­vir de es­to. Aho­ra, mien­tras co­rres, vi­ves bien; lo ma­lo es cuan­do de­jas de co­rrer: te rein­ven­tas o se te aca­ba el di­ne­ro en cua­tro años. XL. Una cu­rio­si­dad: ¿por qué los ci­clis­tas se de­pi­lan las pier­nas y no los bra­zos, co­mo otros de­por­tis­tas? P.D. ¡Qué gran pre­gun­ta! [Ríe]. Es por hi­gie­ne y ma­sa­je: en los bra­zos no nos dan ma­sa­jes. ¡Ya qui­sié­ra­mos! El ci­clis­mo es así: es lo que hay.

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