Desa­yuno de do­min­go con…

Ara Ma­li­kian.

La Voz de Galicia (A Coruña) - XL Semanal - - Sumario -

Xl­se­ma­nal. Lo­gra po­ner hu­mor en la música clá­si­ca, tan se­ria ella. Ara Ma­li­kian. Es que, si no, los jó­ve­nes no se acer­can. To­do lo que ro­dea a la música clá­si­ca es tan rí­gi­do que le ha­ce mu­cho da­ño. XL. ¿Man­tie­ne por eso ese look punky? A.M. No, no es cal­cu­la­do: na­cí y soy así. XL. ¡Na­die na­ce con es­ta pin­ta! [ri­sas]. A.M. Mis dos her­ma­nas de­ci­die­ron que tu­vie­ra el pe­lo lar­go pa­ra ta­par mis ore­jas: de­cían que eran muy gran­des. XL. ¿Le han lla­ma­do la aten­ción por su­bir a es­ce­na­rios tan so­lem­nes así? A.M. ¡Sí!, mu­chas ve­ces. Du­ran­te años no en­ten­día por qué no me acep­ta­ban. Me ce­rra­ban las puer­tas. En Ale­ma­nia me sen­tía des­pla­za­do. En­ton­ces, in­ten­té ser co­mo los ale­ma­nes, me cor­té el pe­lo y me lo plan­ché. No fun­cio­nó. Yo no que­ría ser co­mo ellos: que­ría ser yo. Así que se­guí mi ca­mino. XL. ¿Es cier­to que lle­gó a dar 450 con­cier­tos en un año? A.M. Sí, ha­cía has­ta tres al día en va­rios co­le­gios. Hoy no pa­so de 180 al año.

XL. Su es­pec­tácu­lo ‘15’ se es­tre­nó en el Tea­tro Real ha­ce dos años. A.M. Sí, he­mos he­cho ya más de 500 fun­cio­nes, que han vis­to 40.000 es­pec­ta­do­res: de Mé­xi­co a Ja­pón. A par­tir de sep­tiem­bre ha­re­mos las cin­co úl­ti­mas, ‘a lo gran­de’, en Ma­drid, Málaga, Va­len­cia, Za­ra­go­za y San­tan­der. XL. 15 tie­ne ca­rác­ter so­li­da­rio. A.M. Par­te de los be­ne­fi­cios son pa­ra el mi­llón de refugiados si­rios que hay en el Lí­bano. Vi­ven una si­tua­ción muy di­fí­cil. XL. ¿Es­pe­ra­ba al­go más de ayu­da eu­ro­pea a los refugiados? A.M. Cual­quier ser hu­mano la es­pe­ra­ba: el com­por­ta­mien­to ha si­do in­hu­mano e inacep­ta­ble. Se ha ol­vi­da­do que al­gu­nos paí­ses de Eu­ro­pa es­ta­ban en una si­tua­ción pa­re­ci­da ha­ce 60 años. XL. Us­ted vi­vió la gue­rra ci­vil en Beirut. A.M. Des­de los seis has­ta los 15 años vi­ví la gue­rra. En 1984 me fui so­lo a Ale­ma­nia, sin mis pa­dres, pe­ro tu­ve mu­cha suer­te por­que allí pu­de es­tu­diar y te­ner un fu­tu­ro con la música. XL. Y hoy acer­ca la música clá­si­ca a los ni­ños, con los que se lle­va bien. A.M. No siem­pre fue así. Los primeros con­cier­tos, ha­ce 20 años, con Uni­cef, fue­ron un desas­tre: se reían de mí por mi as­pec­to. No me to­ma­ban en se­rio pe­ro apren­dí a re­la­cio­nar­me con ellos. Ellos me en­se­ña­ron có­mo ser en el es­ce­na­rio. XL. ¿Cuán­tos idio­mas sa­be y cuán­tos ins­tru­men­tos to­ca? A.M. Sa­ber… nin­guno [ríe], pe­ro ha­blo sie­te y so­lo to­co el vio­lín.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Spain

© PressReader. All rights reserved.