Psi­co­lo­gía del tra­ba­jo

Psi­có­lo­go bri­tá­ni­co, fun­da­dor de la es­cue­la de ne­go­cios As­ton OD. Di­rec­tor de Li­de­raz­go Re­fle­xi­vo en The King’s Fund. Ha es­ta­do en Ma­drid, en el Con­gre­so In­ter­na­cio­nal de Psi­co­lo­gía del Tra­ba­jo y Re­cur­sos Hu­ma­nos.

La Voz de Galicia (A Coruña) - XL Semanal - - Magazine - con Mi­chael West DA­NIEL MÉN­DEZ

Xlse­ma­nal. ¿Pue­de una or­ga­ni­za­ción te­ner un per­fil psi­co­ló­gi­co?

Mi­chael West. Por su­pues­to. Po­dría­mos ha­blar tam­bién de cuá­les son sus va­lo­res. La psi­co­lo­gía de las or­ga­ni­za­cio­nes se re­fie­re a qué se va­lo­ra, qué es im­por­tan­te, có­mo se com­por­ta la gen­te, la con­duc­ta de sus lí­de­res.

XL. Ha es­tu­dia­do mu­cho el Sis­te­ma Na­cio­nal de Sa­lud bri­tá­ni­co. ¿Po­de­mos ex­tra­po­lar lec­cio­nes a otros ám­bi­tos?

M.W. En un hos­pi­tal po­de­mos ha­blar de unos va­lo­res del cui­da­do de los pa­cien­tes fren­te a un cri­te­rio eco­nó­mi­co de pro­duc­ti­vi­dad. Los prin­ci­pios so­bre có­mo se crea una or­ga­ni­za­ción efi­cien­te son los mis­mos, in­de­pen­dien­te­men­te de su na­tu­ra­le­za.

XL. ¿Y cuá­les se­rían?

M.W. Has de te­ner una vi­sión só­li­da que no se li­mi­te a un mon­tón de pa­la­bras, sino que de­be tra­du­cir­se en unos ob­je­ti­vos bien de­fi­ni­dos. Tie­nes que dar­les una bue­na in­for­ma­ción so­bre có­mo es­tán ha­cien­do su tra­ba­jo. Que no sea so­lo tu opi­nión co­mo lí­der, sino con da­tos ob­je­ti­vos. Pe­ro lo real­men­te im­por­tan­te es tra­tar a la gen­te que tra­ba­ja en la or­ga­ni­za­ción con dig­ni­dad y com­pa­sión. Ellos ha­rán lo mis­mo con otros tra­ba­ja­do­res y con los clien­tes o pa­cien­tes.

XL. ¿Com­pa­sión?

M.W. Creo que la psi­co­lo­gía de­be­ría ha­cer avan­zar el co­no­ci­mien­to. Y el uso de cier­tas pa­la­bras ayu­da. He­mos en­ten­di­do que el mun­do es­tá in­ter­co­nec­ta­do. Lo que ocu­rre en Si­ria afec­ta a la gen­te en Ma­drid o Lon­dres. La eco­no­mía, el cli­ma… To­do es­tá re­la­cio­na­do. ¡No po­de­mos tra­ba­jar ais­la­dos!

XL. Ya, pe­ro… ¿y la com­pa­sión?

M.W. Tie­ne que ver con lo que de­cía. Co­mo lí­der, tam­po­co pue­des tra­ba­jar ais­la­do. Tra­ta a la gen­te con com­pa­sión, con em­pa­tía. Es­cú­cha­les. Es im­por­tan­te en un hos­pi­tal, por su­pues­to, pe­ro tam­bién en cual­quier pues­to de tra­ba­jo. ¡Y con nues­tra vi­da!

XL. ¿Có­mo se lo ex­pli­ca­ría a mis je­fes?

M.W. In­sis­tien­do en la idea de es­te li­de­raz­go em­pá­ti­co. Si tie­nes a lí­de­res que creen que su pa­pel es di­ri­gir, cul­par y cas­ti­gar, no con­tri­bui­rán a me­jo­rar las co­sas.

XL. Tam­bién sue­le ha­blar de un li­de­raz­go co­lec­ti­vo.

M.W. Pien­sa en unas fuer­zas ar­ma­das. El sol­da­do del ran­go más ba­jo es en­tre­na­do en to­do mo­men­to pa­ra asu­mir el li­de­raz­go en una si­tua­ción de

cri­sis. Lo mis­mo pue­de ocu­rrir en cual­quier or­ga­ni­za­ción: cuan­do el tra­ba­jo re­quie­re unos co­no­ci­mien­tos o una ca­pa­ci­dad con­cre­ta que tú tie­nes, el li­de­raz­go re­cae­rá en ti de una ma­ne­ra na­tu­ral. Vi un ejem­plo muy con­cre­to en un hos­pi­tal.

XL. Cuen­te, cuen­te.

M.W. Ha­bía un pro­ble­ma de in­fec­cio­nes en­tre los pa­cien­tes muy gra­ve. Y fue el equi­po de lim­pie­za el que en­car­gó un es­tu­dio pa­ra ver cuál era el lu­gar más su­cio con el que en­tra­ban en con­tac­to los pa­cien­tes. No era el ba­ño, ni los pla­tos su­cios… ¡Era el man­do a dis­tan­cia de la te­le­vi­sión! In­tro­du­je­ron un sis­te­ma de lim­pie­za dia­rio. Pue­de ha­ber tam­bién un li­de­raz­go trans­ver­sal, com­par­ti­do. Si crea­mos un am­bien­te po­si­ti­vo en el tra­ba­jo, se­re­mos me­jo­res per­so­nas al fi­nal de la jor­na­da.

XL. ¿El tra­ba­jo nos ha­ce bue­nas per­so­nas?

M.W. De­be­ría. Y no so­lo de ma­ne­ra in­di­vi­dual, sino tam­bién en re­la­ción con otras per­so­nas. El tra­ba­jo de­be­ría ser for­ta­le­ce­dor, no una me­ra obli­ga­ción en nues­tras vi­das.

XL. Tam­bién ha­bla de es­tar preparados pa­ra cam­biar. ¿Es fá­cil cam­biar la cul­tu­ra de una or­ga­ni­za­ción?

M.W. De­pen­de. Si lo ha­ces bien y con­si­gues que la gen­te te acom­pa­ñe en el pro­ce­so, ten­drás éxi­to. Si tie­nes un ob­je­ti­vo cla­ro que re­sul­te ins­pi­ra­dor pa­ra los tra­ba­ja­do­res, si de­fi­nes bien las ta­reas y das un feed­back a la gen­te, si la va­lo­ras y la res­pe­tas, con­se­gui­rás que te ayu­de a me­jo­rar la or­ga­ni­za­ción.

"Co­mo lí­der no pue­des tra­ba­jar ais­la­do. Tra­ta a la gen­te con em­pa­tía"

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