"SI 'HACKEARAN' LAS ELEC­CIO­NES AME­RI­CA­NAS, TARDARÍAMOS 90 DÍAS EN ENTERARNOS. YA HA­BRÍA NUE­VO PRE­SI­DEN­TE"

Las re­glas de la gue­rra han cam­bia­do. La edi­to­ra eje­cu­ti­va de Dark Rea­ding, una web de no­ti­cias so­bre ci­ber­se­gu­ri­dad lí­der en el sec­tor, nos lo ex­pli­ca.

La Voz de Galicia (A Coruña) - XL Semanal - - Magazine A Fondo - POR IXONE DÍAZ LANDALUCE

Xl­se­ma­nal. To­do el mun­do da por he­cho que de­trás de los ata­ques del gru­po de hac­kers Fancy Bears al Par­ti­do De­mó­cra­ta es­tá el Go­bierno ru­so. ¿Qué pre­ten­den? Kelly Jack­son Higgins. Los ex­per­tos creen que Ru­sia es­tá tra­tan­do de ejer­cer cier­to gra­do de in­fluen­cia en la cam­pa­ña elec­to­ral nor­te­ame­ri­ca­na. No es que quie­ran afec­tar el re­sul­ta­do fi­nal, sino que pre­ten­den crear caos y con­fu­sión al­re­de­dor de la cam­pa­ña. To­da­vía exis­ten es­pías clá­si­cos, pe­ro el ci­be­res­pio­na­je es sin du­da el mé­to­do más efec­ti­vo hoy. XL. Y Ru­sia es un alumno aven­ta­ja­do… K.J.H. Lo más nor­mal es que ha­yan es­ta­do den­tro del sis­te­ma du­ran­te un tiem­po. De he­cho, se cree que no so­lo es­pia­ban al Par­ti­do De­mó­cra­ta, tam­bién al Par­ti­do Re­pu­bli­cano. Pe­ro han es­co­gi­do

no se pue­da ver, no quie­re de­cir que el Go­bierno no es­té ha­cien­do na­da al res­pec­to». ¿A qué se re­fe­ría? K.J.H. Es la pre­gun­ta del mi­llón. ¿Po­de­mos apli­car san­cio­nes? ¿Se pue­de impu­tar a un gru­po de hac­kers? Chi­na, por ejem­plo, se de­di­ca so­bre to­do a ro­bar pro­pie­dad in­te­lec­tual, y Es­ta­dos Uni­dos nun­ca ha­bía he­cho na­da. Has­ta que en 2014 el De­par­ta­men­to de Jus­ti­cia im­pu­tó a cin­co ofi­cia­les chi­nos. Lo más nor­mal es que nun­ca sean extraditados. Fue una for­ma de tra­zar una lí­nea... Y lo mis­mo pa­sa con Ru­sia. XL. Pa­re­ce in­creí­ble que un go­bierno tan po­de­ro­so co­mo el de Es­ta­dos Uni­dos no ten­ga he­rra­mien­tas pa­ra fre­nar es­tos ata­ques... ni pa­ra san­cio­nar­los. K.J.H. Es co­mo si al­guien quie­re en­trar en tu ca­sa. Por mu­chos sis­te­mas de se­gu­ri­dad que ten­gas ins­ta­la­dos, siem­pre ha­brá una ren­di­ja. Y eso es lo que pa­sa con la ci­ber­se­gu­ri­dad. Siem­pre hay un agu­je­ro que des­co­no­ces, sea una vul­ne­ra­bi­li­dad del soft­wa­re o el fa­llo de un usua­rio. La gen­te co­me­te erro­res, abrien­do un co­rreo que no de­bía o un do­cu­men­to que con­tie­ne un vi­rus. Eso pa­sa a me­nu­do. Ade­más, es­ta­mos ha­blan­do de hac­kers con mu­chos re­cur­sos. La tris­te reali­dad en ci­ber­se­gu­ri­dad es que hay dos ti­pos de or­ga­ni­za­cio­nes: aque­llas que han si­do hackeadas y aque­llas que aún no sa­ben que han si­do hackeadas. XL. Us­ted plan­teó la po­si­bi­li­dad de que el sis­te­ma elec­tró­ni­co de vo­to fue­ra ata­ca­do du­ran­te las elec­cio­nes pre­si­den­cia­les. ¿Tan vul­ne­ra­ble es? K.J.H. Las vul­ne­ra­bi­li­da­des es­tán muy bien do­cu­men­ta­das des­de ha­ce años. La bue­na no­ti­cia es que no to­dos los sis­te­mas son igua­les –di­fie­ren de unos Es­ta­dos a otros– ni com­par­ten la mis­ma in­fra­es­truc­tu­ra. Ni tam­po­co es­ta­mos to­da­vía en la era de la vo­ta­ción por In­ter­net. XL. Apar­te de Ru­sia, ¿qué otros ac­to­res po­lí­ti­cos po­drían es­tar in­tere­sa­dos en sa­bo­tear la vo­ta­ción? K.J.H. Chi­na se jue­ga mu­cho en el re­sul­ta­do elec­to­ral, pe­ro tam­bién al­gu­nos gru­pos den­tro de Es­ta­dos Uni­dos que no es­tán con­ten­tos con los can­di­da­tos. XL. ¿Po­dría pro­du­cir­se un 'ataque si­len­cio­so' del que no se su­pie­ra na­da has­ta pa­sa­das las elec­cio­nes? K.J.H. Los ex­per­tos ad­vier­ten de que ni si­quie­ra sa­be­mos a cien­cia cier­ta si los sis­te­mas de vo­ta­ción han si­do hac­kea­dos en el pa­sa­do. A las em­pre­sas les cues­ta una me­dia de seis me­ses dar­se cuen­ta de que han si­do víc­ti­mas de un ci­be­ra­ta­que. Aque­llas com­pa­ñías que, en cam­bio, vi­gi­lan muy de cer­ca su in­fra­es­truc­tu­ra y su ci­ber­se­gu­ri­dad tar­dan 90 días. En es­te ca­so, no nos da­ría­mos cuen­ta an­tes de que el nue­vo pre­si­den­te fue­ra in­ves­ti­do. XL. ¿Có­mo se pue­de re­gu­lar al­go tan irre­gu­lar co­mo el ci­be­res­pio­na­je? K.J.H. Es di­fí­cil, pe­ro hay que em­pe­zar por es­ta­ble­cer lo que es acep­ta­ble y lo que no lo es. La cri­sis con Ru­sia es­tá po­nien­do es­to de ma­ni­fies­to. Y tie­ne mu­cho que ver con el he­cho de que los po­lí­ti­cos por fin es­tán po­nién­do­se al día so­bre los pro­ble­mas que se de­ri­van de la era tec­no­ló­gi­ca. Ha­ce unos años ni si­quie­ra en­ten­dían de qué se tra­ta­ba. Pe­ro aho­ra que les afec­ta a ellos es otra co­sa. XL. El es­ce­na­rio que más te­mo­res sus­ci­ta es una ciberguerra en­tre po­ten­cias. ¿Qué as­pec­to ten­dría un con­flic­to de ese ti­po? K.J.H. Hay quien di­ce que aho­ra mis­mo ya es­ta­mos en ple­na ciberguerra con Ru­sia, por ejem­plo. Pa­ra mí es una pa­la­bra de­ma­sia­do fuer­te... El apa­gón eléc­tri­co que ocu­rrió en di­ciem­bre de 2015 en Ucra­nia y que de­jó sin luz a 225.000 usua­rios se­ría un buen ejem­plo de lo que una ciberguerra po­dría su­po­ner. Otro es­ce­na­rio aún más in­quie­tan­te es el del ar­ma­men­to que pue­da ser sus­cep­ti­ble de ser hac­kea­do. Y tam­bién exis­te una gran preo­cu­pa­ción so­bre las infraestructuras crí­ti­cas que pue­den ser ob­je­ti­vo de sa­bo­ta­jes. XL. ¿Se­rá ne­ce­sa­rio un tra­ta­do pa­ra prohi­bir las ci­be­rar­mas en un fu­tu­ro pró­xi­mo? K.J.H. Me cons­ta que ha ha­bi­do con­ver­sa­cio­nes al res­pec­to en el seno de la OTAN.

"HAY DOS TI­POS DE OR­GA­NI­ZA­CIO­NES: LAS QUE HAN SI­DO 'HACKEADAS' Y LAS QUE AÚN NO SA­BEN QUE LO HAN SI­DO"

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