"Pa­ra li­gar, lo que más me fun­cio­na es sa­car la tes­tos­te­ro­na"

Ha cum­pli­do 30 años, pe­ro to­da­vía vi­ve en ca­sa de sus pa­dres. Fa­mi­liar y encantador, po­sa con es­mo­quin y nos ha­bla de su pró­xi­ma pe­lí­cu­la, 'Con­tra­tiem­po', de su fa­mi­lia y de su pa­re­ja, Ber­ta Vázquez.

La Voz de Galicia (A Coruña) - XL Semanal - - Especial Navidad El Personaje - POR Vir­gi­nia Dra­ke l FOTOS Ma­rio Sierra l ES­TI­LIS­MO Ve­ró­ni­ca Suá­rez l REA­LI­ZA­CIÓN Ra­quel Peláez

ES EL GA­LÁN DE MO­DA y lo sa­be, pe­ro de­trás de la cá­ma­ra se le ol­vi­da. Ma­rio es ri­sue­ño, di­ver­ti­do y muy fa­mi­liar y tie­ne los pies en la tie­rra. Ha cum­pli­do 30 años y si­gue vi­vien­do con sus pa­dres y her­ma­nos en su ca­sa de El Es­co­rial. Tras el éxi­to de To­ro y Pal­me­ras en la nie­ve, Ma­rio Ca­sas pro­ta­go­ni­za Con­tra­tiem­po. Un th­ri­ller en el que na­da ni na­die es lo que pa­re­ce. Y po­co más se pue­de des­ve­lar.

Xl­se­ma­nal. An­tes de en­trar en ma­te­ria, ¿qué hi­zo pa­ra po­ner­se co­mo un 'ani­mal' en la pe­lí­cu­la To­ro y qué ha he­cho pa­ra que­dar­se tan es­tu­pen­do otra vez? Ma­rio Ca­sas. Pa­ra ha­cer el pa­pel de To­ro, no hi­ce más que co­mer, co­mer, co­mer y gim­na­sio. Yo soy del­ga­di­to, pe­ro muy dis­ci­pli­na­do. XL. ¿Có­mo es su per­so­na­je en Con­tra­tiem­po? M.C. Un triun­fa­dor que pa­re­ce que tie­ne un pa­lo en el cu­lo; un ga­lán es­ti­ra­do y ma­ni­pu­la­dor. Des­pués de ha­cer es­te per­so­na­je, com­pren­do por qué gran­des em­pre­sa­rios y po­lí­ti­cos se co­rrom­pen o ro­ban... XL. ¿Qué es lo que ha en­ten­di­do? M.C. Que son so­ció­pa­tas a los que el po­der cie­ga y les ha­ce creer que es­tán por en­ci­ma de to­do. XL. ¿Cuá­les son sus ar­mas de se­duc­ción? M.C. Lo que me fun­cio­na mejor es sa­car la tes­tos­te­ro­na esa que a un hom­bre le ha­ce sen­tir­se con más hom­bría, con más po­der [ríe]. XL. La se­duc­ción tam­bién es po­der… M.C. Bueno, tam­bién te pue­den dar una hos­tia. Hoy en día, co­mo va­yas a una mu­jer ven­dién­do­le la mo­to, en­se­gui­da te pi­lla y te jue­gas un bo­fe­tón. Yo creo que es mejor ser tú mis­mo. XL. Con­fie­se, ¿se le re­sis­ten mu­chas mu­je­res? M.C. ¿Ehhhh…? Aho­ra es­toy en otro mo­men­to de mi vi­da, pe­ro cla­ro que an­tes se me han re­sis­ti­do y me han da­do mu­chas hos­tias. Yo de pe­que­ño era muy va­ci­lón y era me­dio chu­lín. Hasta los 18 o 19 años no li­ga­ba na­da. Ade­más, tar­dé en desa­rro­llar­me. XL. Y a par­tir de los 20 ¿se pu­so las bo­tas? M.C. ¡Hom­bre!, tan­to co­mo po­ner­me las bo­tas, no; pe­ro ha­cía lo que po­día. XL. Se le co­no­cen dos pa­re­jas: Ma­ría [Val­ver­de] y Ber­ta [Vázquez]. ¿Les fue fiel? M.C. Sí. Lo di­go muy se­gu­ro: yo soy de los de «no ha­gas lo que no quie­ras que te ha­gan». Si quie­res te­ner pa­re­ja, obra en con­se­cuen­cia. XL. En un par de me­ses em­pe­za­rá nue­vos pro­yec­tos, pe­ro ¿qué ha he­cho des­de que ter­mi­nó Con­tra­tiem­po? M.C. He es­ta­do un año pa­ra­do por­que de­ci­dí que te­nía que pa­rar. Creo que es im­por­tan­te me­ter­te en la cue­va y pen­sar ha­cia dón­de quie­res ir. XL. Y ade­más de me­ter­se en la cue­va a pen­sar, ¿qué ha he­cho des­de fe­bre­ro? M.C. He apro­ve­cha­do pa­ra via­jar: he es­ta­do en Los Án­ge­les, en Las Ve­gas, en Ita­lia… y he de­ja­do de fu­mar [ríe]. XL. ¡Y no ha en­gor­da­do! M.C. ¡Es­pe­ra, que so­lo lle­vo mes y me­dio! Pre­gún­ta­me­lo cuan­do lle­ve cua­tro o cin­co. Di­je que a los 30 años de­ja­ría el ta­ba­co y ya los ten­go. XL. Se lo ve po­co en los sa­raos vips, ¿no le gus­ta sa­lir? M.C. Soy más de es­tar en el cam­po que de ir a fies­tas y es­tre­nos… No lo pa­so bien en esos si­tios.

"Ten­go 10 ta­tua­jes. Son re­cuer­dos de mo­men­tos de mi vi­da"

XL. ¿Si­gue au­men­tan­do su co­lec­ción de ta­tua­jes? M.C. Sí, ya ten­go diez. Son pe­que­ños re­cuer­dos de mo­men­tos de mi vi­da. Los pri­me­ros fue­ron la ini­cial del nom­bre de ca­da uno de mi fa­mi­lia. Y el úl­ti­mo me lo hi­ce el día que cum­plí 30 años, con mi her­ma­na y cua­tro ami­gos, en Las Ve­gas. XL. ¿Se ha ta­tua­do el nom­bre de una mu­jer? M.C. ¡No!, eso se lo hi­zo mi pa­dre, ¡ja­ja­ja! Ha­ce dos años apa­re­ció con un co­ra­zón y el nom­bre de mi ma­dre ta­tua­do den­tro. ¡El amor! [Ríe]. XL. ¿Có­mo va a pa­sar la Na­vi­dad? M.C. En fa­mi­lia. Hay que apro­ve­char pa­ra es­tar con to­da esa gen­te que son de tu san­gre, que son de los tu­yos. XL. ¿Y nun­ca dis­cu­ten en Na­vi­dad? M.C. No, aun­que aca­ba­mos a tor­tas en cuan­to nos po­ne­mos a ju­gar al Party, que es un jue­go de to­da la vi­da que tie­nes que ha­cer mí­mi­ca y pre­gun­tas. Yo soy el ma­yor de cin­co her­ma­nos y con mi her­ma­ni­to Ós­car, de 18 años, no lle­go a las ma­nos de mi­la­gro, nos pe­lea­mos mu­cho. Mi her­mano Ós­car, mi pa­dre y yo te­ne­mos mal per­der. XL. ¿Ha­blan de po­lí­ti­ca? M.C. Po­co por­que po­de­mos aca­bar a pa­los. De po­lí­ti­ca y de de­por­te mejor no ha­blar en fa­mi­lia por­que hay bron­ca se­gu­ra. Nos pi­ca­mos. XL. Há­ble­me de to­dos. M.C. Mi her­mano Ch­ris­tian se ocu­pa de mí. Ha he­cho Em­pre­sa­ria­les y es el que lle­va to­do el te­ma de los nú­me­ros. Shei­la es la úni­ca chi­ca y ella so­la va­le por los cua­tro chi­cos. Es abo­ga­da, tra­ba­jó en un bu­fe­te an­tes de en­car­gar­se de to­dos mis con­tra­tos y mis te­mas ju­di­cia­les, y ha­ce su tra­ba­jo muy muy bien. Ch­ris­tian y Shei­la lle­van año y me­dio con­mi­go. Lue­go va Ós­car, que es muy buen ni­ño. Ya ha tra­ba­ja­do co­mo ac­tor en un par de se­ries. Y por úl­ti­mo Da­niel, que tie­ne dos años. XL. ¿El quin­to hi­jo vino ‘por sor­pre­sa’? M.C. No, no; fue un ni­ño bus­ca­do co­mo lo he­mos si­do los cin­co. Pa­ra to­dos no­so­tros fue una ilu­sión y una suer­te enor­me ver criar a un ni­ño en ca­sa. Mi ma­dre, des­pués de cin­co, ha­ce que pa­rez­ca fá­cil te­ner hi­jos. XL. ¿Y eso lo ani­ma a lan­zar­se a la pa­ter­ni­dad o to­do lo con­tra­rio? M.C. Por una par­te me dan ga­nas de ser pa­dre al ver a Da­niel, que es­tá es­ti­mu­la­dí­si­mo y que pa­re­ce que tie­ne cin­co años: ¡no pa­ra! O no le de­ja­mos pa­rar… [Ríe]. Yo ten­go mu­chas ga­nas de for­mar una fa­mi­lia; pe­ro no es el mo­men­to. Qui­zá cuan­do cum­pla 40… XL. Y eso que su ma­dre lo tu­vo con 17... M.C. Así es. Mi ma­dre es mi ami­ga y mi psi­có­lo­ga, con quien me pue­do abrir y con­tar mis co­sas bue­nas y ma­las. Sus con­se­jos siem­pre son pa­ra bien, aun­que a ve­ces sean muy du­ros. XL. Ha cum­pli­do 30 años, no le fal­ta el tra­ba­jo, tie­ne no­via y si­gue vi­vien­do con pa­pá y ma­má... M.C. ¡Puf! No me que­da na­da pa­ra sa­lir de ahí. Yo siem­pre bus­co mi fe­li­ci­dad y la de los que me ro­dean y co­mo soy muy de vi­vir con mi gen­te por eso si­go vi­vien­do con mis pa­dres y her­ma­nos; pe­ro es ver­dad que es­te año que en­tra se­gu­ra­men­te… XL. ¿Cuán­to tiem­po lle­va con Ber­ta? M.C. Lle­va­ré dos años y me­dio. Sa­lir de ca­sa de mis pa­dres no voy a sa­lir del to­do, ya te lo di­go. Voy a te­ner mi ca­sa cer­ca de Ma­drid pe­ro voy a se­guir yen­do mu­chos días a la de mi fa­mi­lia ló­gi­ca­men­te: ¡es­to es así! XL. ¿Y Ber­ta qué di­ce de to­do es­to? M.C. Es­tá de acuer­do en to­do, aun­que ten­dría que ser ella la que te con­tes­ta­ra. Ber­ta es muy jo­ven, tie­ne 24 añi­tos y aún es­tá em­pe­zan­do en es­ta pro­fe­sión. Es muy ni­ña pa­ra ser ma­dre. XL. Su pa­dre se de­di­ca a la cons­truc­ción... M.C. Sí, mi pa­dre ha­ce de to­do: al­ba­ñil, fon­ta­ne­ro, car­pin­te­ro… Lo que ha­ga fal­ta, es un cu­rran­te. No ha de­ja­do nun­ca de tra­ba­jar. XL. ¿Ha in­ten­ta­do re­ti­rar a su pa­dre? M.C. No, ellos son fe­li­ces con la vi­da que han lle­va­do siem­pre. Pe­ro si de pron­to me con­vier­to en Brad Pitt y ten­go la opor­tu­ni­dad de lle­var­me a to­da la fa­mi­lia a Es­ta­dos Uni­dos… pues no lo du­da­ría. Oja­lá pu­die­ra, pe­ro qui­zá mis pa­dres no lo per­mi­ti­rían por­que edu­ca­cio­nal­men­te no lo ve­rían bien. XL. Ha di­cho que el éxi­to des­ca­rri­la a la gen­te. M.C. Te pue­de lle­var por si­tios com­pli­ca­dos y yo tu­ve la suer­te de que mis ami­gos y mi fa­mi­lia me echa­ron una mano pa­ra que no me per­die­ra de­ma­sia­do en líos.

"Mi pa­dre es al­ba­ñil, fon­ta­ne­ro... ¡Lo que ha­ga fal­ta! Es un cu­rran­te" "Ber­ta es muy jo­ven. Tie­ne 24 añi­tos. Es muy ni­ña pa­ra ser ma­dre"

CHA­QUE­TA y CA­MI­SA, de Boss; PAN­TA­LÓN, de Emi­dio Tuc­ci; CAL­CE­TÍN, de Cóndor; y ZA­PA­TOS, de Ch­ris­tian Lou­bou­tin.

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