El Go­bierno trans­pa­ren­te

Mi­nis­tra Di­gi­tal de Tai­wán, 35 años. Su­per­do­ta­da y ex­per­ta mun­dial en 'soft­wa­re' li­bre. Ac­ti­vis­ta del mo­vi­mien­to Go­bierno Abier­to: to­dos los pro­ce­sos de de­ci­sión de­ben ser pú­bli­cos. Es trans­gé­ne­ro o 'pos­gé­ne­ro', se­gún su pro­pia de­fi­ni­ción.

La Voz de Galicia (A Coruña) - XL Semanal - - Magazine Se Habla De... - SILVIA FONT

Xl­se­ma­nal. ¿Cuál es la la­bor de una mi­nis­tra Di­gi­tal? Au­drey Tang. Tra­tar de en­ten­der lo que mis com­pa­ñe­ros del Ga­bi­ne­te quie­ren de­cir y ase­gu­rar­me de que el res­to de los ciu­da­da­nos lo entiendan. XL. ¿Eso no lo ha­ce ya el ga­bi­ne­te de co­mu­ni­ca­ción? A.T. Pa­ra mí es si­mi­lar al tra­ba­jo de un pe­rio­dis­ta de in­ves­ti­ga­ción. XL. Pe­ro us­ted lo ha­ce de una ma­ne­ra 'in­no­va­do­ra': por ejem­plo, gra­ban­do en ví­deo to­das sus reunio­nes y ha­cién­do­las pú­bli­cas. A.T. Sí. La cá­ma­ra de ví­deo es­tá ahí en re­pre­sen­ta­ción de las par­tes que no pue­den es­tar pre­sen­tes en la sa­la. No im­por­ta cuán­tas en­cues­tas se ha­gan an­tes de ela­bo­rar una ley ni có­mo de re­pre­sen­ta­ti­vos son los ex­per­tos a los que se con­sul­ta... Siem­pre hay gen­te con la que no se ha ha­bla­do, y la cá­ma­ra es­tá ahí por ellas. XL. ¿Y emi­te las reunio­nes di­rec­ta­men­te? A.T. No se emi­ten en strea­ming. Mi equi­po fa­ci­li­ta pri­me­ro una co­pia a ca­da uno de los par­ti­ci­pan­tes y es­tos tie­nen un pla­zo de diez días pa­ra ha­cer pun­tua­li­za­cio­nes an­tes de que los ví­deos se ha­gan pú­bli­cos. XL. ¿Y no se sien­ten los po­lí­ti­cos coac­cio­na­dos por la cá­ma­ra? A.T. Creo que es cues­tión de ex­pe­rien­cia. Tai­wán no tu­vo ac­ce­so li­bre a la in­for­ma­ción has­ta ca­si es­te si­glo, pe­ro des­de en­ton­ces to­do ha evo­lu­cio­na­do muy rá­pi­do. Esa es la di­fe­ren­cia en­tre Tai­wán y otros paí­ses: no­so­tros es­ta­mos en los pri­me­ros días de nues­tra de­mo­cra­cia, pe­ro es­ta na­ció ya con or­de­na­do­res per­so­na­les. XL. ¿Lo ha­ce eso más de­mo­crá­ti­co? A.T. Lo ha­ce más adap­ta­ble. Cuan­ta más his­to­ria tie­ne una de­mo­cra­cia re­pre­sen­ta­ti­va en com­pa­ra­ción con las nue­vas he­rra­mien­tas de de­mo­cra­cia on-li­ne, más di­fí­cil es di­gi­ta­li­zar los pro­ce­sos gu­ber­na­men­ta­les. XL. ¿No cree que ese mo­de­lo de de­mo­cra­cia on-li­ne so­ca­va el de­ba­te y la re­fle­xión? A.T. Creo que son to­tal­men­te com­ple­men­ta­rios. XL. Se de­fi­ne us­ted co­mo un hac­ker cí­vi­co. ¿Qué es eso? A.T. Pa­ra mí, un hac­ker es al­guien que se su­mer­ge en un sis­te­ma has­ta que lo com­pren­de y pue­de ver sus de­fi­cien­cias. Un hac­ker de som­bre­ro ne­gro tra­ta­rá de sa­car par­ti­do a esas fi­su­ras pa­ra su ga­nan­cia per­so­nal, mien­tras que un hac­ker de som­bre­ro blan­co tra­ta­rá de arre­glar­lo. XL. ¿Qué ti­po de hac­ker es us­ted? A.T. Yo no lle­vo nin­gún som­bre­ro. Lo que yo ha­go es ob­ser­var el sis­te­ma ac­tual e in­ten­tar crear un nue­vo sis­te­ma, que tal vez no fun­cio­ne a la per­fec­ción, pe­ro al me­nos no ten­drá los mis­mos de­fec­tos. Me in­tere­sa crear nuevos sis­te­mas en lu­gar de tra­tar de arre­glar el vie­jo. XL. ¿Có­mo es ese nue­vo sis­te­ma que us­ted quie­re crear? A.T. Es­ta­mos en ello. En los par­la­men­tos se tra­du­ce en crear nue­vas for­mas de relación en­tre el sec­tor pú­bli­co, el pri­va­do y la so­cie­dad. XL. En las úl­ti­mas elec­cio­nes en EE.UU., las re­des so­cia­les y las fa­ke news han desem­pe­ña­do un pa­pel de­ci­si­vo. ¿Es­ta­mos an­te un cam­bio en los pro­ce­sos elec­to­ra­les? A.T. El es­pa­ñol Ma­nuel Cas­tells, en su es­tu­dio de los mo­vi­mien­tos de ocu­pa­ción, ya es­ta­ble­ció que no im­por­ta si un men­sa­je es ver­da­de­ro o fal­so, lo que im­por­ta es que sea ca­paz de con­ver­tir la sen­sa­ción de im­po­ten­cia de la gen­te en in­dig­na­ción. Creo que es esa ra­bia la que es­tá mar­can­do y con­di­cio­nan­do los dis­cur­sos po­lí­ti­cos ac­tua­les y no el he­cho de que esa ra­bia se di­fun­da a tra­vés de las re­des so­cia­les. XL. Sea el en­fa­do o sean las re­des que lo di­fun­den, tie­ne con­se­cuen­cias in­quie­tan­tes, ¿no? A.T. Yo creo que el en­fa­do es po­si­ti­vo por­que nos ha­ce me­nos im­po­ten­tes, pe­ro es cier­to que tam­bién hay un riesgo de en­ca­mi­nar­lo hacia la dis­cri­mi­na­ción y la di­vi­sión.

"Las re­des so­cia­les no son las que mar­can el dis­cur­so po­lí­ti­co; es el en­fa­do de la gen­te"

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